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Un comienzo

Alguien me pregunta si será mi destino el de otros escritores, el de ver en sus biografías: "desde que tenemos memoria escribía"; como testimonio de amigos y familiares. No es mi caso.

Comencé a escribir en el año de 1996 cuando un buen amigo, Felipe Gugliemetti me encargó, para el periódico Metrovoz de la Universidad Metropolitana, un artículo el cual yo decidí, sin experiencia narrativa previa, debía ser un cuento. Tengo el encargo y mi mente comienza a trabajar: una amiga me enseña una postal que le había sido enviada desde Israel, los colores de la estampilla me llaman la atención y, extrañamente, me cuentan una historia la cual convertiría en mi primer cuento.

Después comencé a producir, a petición (como según Severo Sarduy es la única forma de escribir) de Felipe y Olaf Peters, estudiante de intercambio llegado de Alemania y que pronto se convirtió en mi principal lector. Uno tras otro comenzaron a salir cuentos malos, pésimos pero algunos lo suficientemente aceptables para que yo pudiera leerlos y sonreír mientras pensaba en la idea que los había originado, las personas que directa o indirectamente estaban involucradas en la historia y la posibilidad, por remota que esta fuese, de llegar algún día a ser como alguno de los escritores a los que hasta la fecha había admirado.

De estos pocos cuentos decentes seleccioné una muestra para la preselección del taller de narrativa del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, Sael Ibañez (el coordinador, escritor venezolano) me seleccionó y conseguí enfocar un poco más la incipiente y dubitativa inclinación literaria que tenía.

Luego lecturas más dirigidas y concentradas, conocer a otros escritores en el taller (aparte de Sael, Elina, Rafael, Gaby, Enrique, Yta, Luis Gottopo y especialmente César Velásquez) y comenzar a crear el sueño de tener un libro de cuentos que se concretará en 1999 cuando junto con César armamos "Casi un juego" y obtuvimos una mención en el Primer Concurso de Autores Inéditos de Monte Ávila Editores.

Veredicto del concurso en la página de Monte Ávila

A partir de allí lecturas en colegios, eventos, universidades, programas de televisión y programas de radio; más lectura. Actualmente la espera de la primera publicación y, por supuesto, "L mayúscula", el programa de televisión transmitido a través de la señal de canal 44 donde comentamos libros.

(Entrevista en "El Monstruo de la mañana", 1999)

Ahora todo es un poco más tangible, tal vez más fácil.

Un poeta norteamericano asegura en uno de sus versos que Cristo hizo dos milagros: el primero resucitar, el segundo convencer a los demás que había resucitado. Ambos parecen estar realizándose en paralelo actualmente y no se puede saber el desenlace final.

Aunque siempre quede en el comienzo la historia de Felipe pidiéndome un artículo, yo diciendo que escribiría un cuento y un amigo que había llegado desde Alemania para convencerme de que debía escribir porque al menos para ellos tenía sentido.

 

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