UNA ARGENTINA CONCEBIDA COMO REDES
DE ALDEAS ECOLOGICAS
Comienzo la presente
comunicación, consignando que el titulo que
a mi entender da mas precisión a mis propósitos es: “Por una Argentina
concebida como redes dinámicas de aldeas ecológicas dignificantes”.
Inicio
la redacción hacia finales el mes de junio de corriente año 2007. Casi como rememorando, el comienzo de mis comunicaciones escritas,
allá por julio de 1977,en la Revista “Temática 2000”, que dirigía mi entrañable
benefactor, el ya fallecido Francisco José Figuerola.
Frisaba
por entonces los treinta años. Ergo que voy para los sesenta. Desde ese
entonces mis comunicaciones escritas no se han interrumpido. Su listado puede
consultarse en el vinculo:
http://www.choloar.tripod.com/trabajos.htm
Al estilo de las cajas
chinas o las muñecas rusas, la presente comunicación, alberga los desarrollos
anteriores, los cuales, lo mismo que el presente constituyen actualizaciones de
un núcleo temático, que vengo intentando afinar con nuevas vivencias y nuevos
conocimientos que al respecto vengo metabolizando.
Las personas de mi
franja etaria(tengo alguna duda con la validez del concepto de
generación), con vocación por la cosa pública, venimos siendo muy influidas por
dos eventos que marcan una suerte de inflexión, en el acontecer planetario: La
Conferencia de Medio Ambiente de Estocolmo de 1972 y la liberación de la
cotización del petróleo, del año siguiente, motorizada por los países
exportadores de hidrocarburos nucleados en la OPEP.
Resultan casi sorprendentes, leídos con las perspectivas del tiempo, las
reflexiones que en su momento suscitaron ambos eventos, innegablemente
interconectados, a una pléyade de estudiosos.
Los mismos certificaban,
el comienzo del fin de la denominada “civilización del petróleo”, que había
sido muy nítida al finalizar la Primera Guerra Mundial, conflagración que marcaría el comienzo de la
declinación de Inglaterra como potencia hegemónica y el comienzo del ascenso
como tal de los Estados Unidos de Norteamérica, y por ende de su tecnología
emblemática: el transporte automotor y
su necesario correlato: el camino pavimentado. Las tecnologías
emblemáticas de la potencia declinante, eran el ferrocarril, el tranvía y el
transporte por agua. La variante de este último, de la navegación interior y de
cabotaje, junto con el complejo ferro tranviario, habrían de acompañar el declinar de su país
auspiciante, todo ello en medio de pujas comerciales e ideológicas.
La “civilización del
petróleo”, no se circunscribía al transporte, sino que se extendía a todos los procesos de producción, de
circulación, y de consumo. Todo ello, no se desenvolvía uniformemente, sino
influido por múltiples factores, entre ellos las pujas ideológicas y las
disponibilidades de carburantes.
Sin soslayar los
respectivos dinámicos contextos planetarios, resulta procedente consignar
sucintamente, cual era el cuadro de situación de la producción, la circulación
y el consumo, de la Argentina de 1972/73, agregando el traumático proceso
político institucional, que se había iniciado con el golpe de Estado de Septiembre
de 1955, y se prolongaría hasta diciembre de 1983.
El punto de partida, de
la debilidad estructural, con que Argentina, comienza a confrontarse con el
cambio climático global y la penuria energética, arranca en la traumática sustitución
del sistema productivo emergente de la división internacional del trabajo
instaurada por Inglaterra, por la adopción acrítica
de lo que dio en llamarse el “american way of life”,
dimensión que ultrapasaba lo económico, para convertirse en una componente de
tipo cultural.
Este “american way of
life”, popularizado en gran medida por el
cinematógrafo, la
radiofonía y las revistas de divulgación masiva, no partió de “base cero”, sino
que tuvo que acoplarse al sistema de
asentamientos humanos delineado por los españoles y luego profundizado a través
del tendido de las trazas ferroviarias y las líneas de navegación de cabotaje,
funcionales a la división internacional del trabajo hegemonizada
por Gran Bretaña.
Resulta casi obvio
consignar que había congruencia entre el sistema de asentamientos y las
actividades productivas, que demostraban un grado de industrialización, que no
ha sido suficientemente ponderado por análisis formulados desde los paradigmas
conocidos como “desarrollistas”. Al respecto nos remitimos al trabajo del
ingeniero Vaquer,”Historia de la Ingeniería
Argentina”, publicado en 1968.
En
abordajes anteriores, sobre la misma temática, he sido recurrente, en señalar
los contenidos que alberga, la publicación “Guía Azul de las Comunicaciones
Sudamericanas”, que puede consultarse en la Biblioteca Nacional de Buenos
Aires. Dichos contenidos consisten en enunciar las frecuencias y los recorridos
de las líneas de transporte de pasajeros, ferroviarios y de cabotaje, así como las conexiones a los países
fronterizos y Perú. Para quienes como en nuestro caso, estamos familiarizados
con el transporte, la información consignada nos permite hacer diversas
inferencias. Entre ellas, la de que dicho sistema, con los adelantos
tecnológicos sobrevenidos de ese entonces, podría seguir siendo funcional al
acontecer económico y social argentino. Ello sería extrapolable
a actividades productivas y otras alternativas tecnológicas, que estaban siendo
aplicadas en esa época. No se trata de ponerme nostalgioso,
pero la impresión que tengo de la Argentina de 1925, que aparentaba una
relativa estabilidad, traslucía una diversificación y descentralización de la actividad
económica, comparada con la homogenización y centralización, que se percibe
conforme nos vamos acercando a nuestro traumático presente.
Una de las facetas-
indesglosable de las otras- de la asimilación, a mi juicio acrítica,
del american way of life, se percibe en la
irrupción del complejo automotor- camino pavimentado. Sin desconocer la
funcionalidad de la ley 5315 de 1907, concebida con otras finalidades, fue la
Ley Nacional de Vialidad 11.658, de 1932, una de las herramientas mas
substantivas que habría de sustituir los enlaces entre el sistema de
asentamientos humanos preexistentes. Su reglamentación puso en vigencia el Plan
Bidecenal 1934-1954 de carreteras, uno de los
componentes de política publica que habría de cumplirse a pesar de los avatares
institucionales. Incluso al expirar los plazos del plan, se sancionaron normas
de prórroga, de tal manera que en la década del 80, se cumplió dicho esquema en
su totalidad, comportando un reemplazo, que a la luz de la problemática del
cambio climático global y la crisis energética, resulta un pasivo sumamente oneroso.
Dicha onerosidad es multidimensional, pero en prieta
síntesis se trata de la sustitución por el transporte automotor ( que arrastra 150 kilogramos en camino pavimentado por
caballo de fuerza) del sistema donde convergían el ferrocarril(que arrastra 450
kilogramos por caballo de fuerza) y la navegación de cabotaje marítimo fluvial
(que arrastra cuatro mil kilos por caballo de fuerza. Los cánones técnicos
enunciados, permiten inferir las deseconomías
emergentes en materia de combustibles, así como la vulnerabilidad a futuro.
Ello sin computar el factor contaminación y los accidentes viales.
Me permito abusando de
la no-linealidad del presente discurso, mencionar algunos eventos que
simbolizan la impronta de la “motorización”. En el año 1937: a) El presidente
Justo inauguró el tramo pavimentado Rosario- Córdoba ( cuyo trazo era paralelo
al mismo tramo ferroviario, que el presidente Sarmiento, inaugurara en 1873);
b) La empresa de autotransporte de pasajeros Chevalier(aun subsistente aunque hace poco tiempo haya
cambiado de propietarios), inicia sus servicios en el mismo trazado; c) Se
realizó la primera edición del Gran Premio de la categoría “turismo de
carretera”, organizada por el Automóvil Club
Argentino, categoría que habría de convertirse en un icono de la cultura
popular argentina; d)El Parlamento sancionó la Ley de Coordinación de los
Transportes(vigente a la fecha), que algunos interpretan, como un intento de
los intereses ferroviarios, de “frenar” la competencia automotor. De todos
modos la nueva situación preponderante es la de la emergente de la Ley 11.658.Cabe
señalar que la Dirección Nacional de Vialidad, creada por esta ley, fue
encabezada por
el mismo funcionario
en el quinquenio 1932-1938, y durante el periodo que medió entre el
derrocamiento de la Administración Perón, en septiembre de 1955, y la asunción
de la Administración Frondizi en Mayo de 1958.
El paroxismo, de la
motorización, en cuanto componente del “american way of life”,
esta ligado a la Administración Frondizi
( Mayo
de 1958-Marzo de 1962).
Así, se sancionó en
1959, un Decreto de promoción de la industria automotriz, a cuyo amparo se instalaron veintitrés
fabricas de automotores, muchas de las cuales no pasaron de la condición de
ensambladoras. Como parte de la promoción de ese Decreto se realizó al año
siguiente una exposición de automóviles en Buenos Aires ( del
mismo modo de la que paradójicamente se realizara por estos días en el mismo
predio). Pocas semanas antes de su derrocamiento, la Administración Frondizi recibió, el plan de Transporte que había encargado
a un grupo consultor encabezado por el general norteamericano Larkin. Los contenidos de ese plan menos conocidos que las
consecuencias de su aplicación, dan sustento a lo que opinamos respecto a los
contenidos de la Guía de 1925 arriba mencionada. Resultaba claro que para
aplicar en toda su extensión lo establecido en la ley 11658, funcional a la
expansión del complejo caminero automotor, era necesario minimizar al medio
ferroviario y acuático de cabotaje.
Estas acciones de la
Administración Frondizi se insertaban en la por
entonces promocionada “Batalla de petróleo”, que entendía imprescindible el
autoabastecimiento petrolero, para desplegar sus ideas desarrollistas.
Esto nos retrotrae a lo
acaecido en el sector durante el período transcurrido en Argentina entre Junio
de 1943 y Septiembre de 1955, e incluso a la década inmediatamente previa al
comienzo del periodo.
Me permito consignar que
las consideraciones que paso a realizar, sobre el periodo precedentemente
mencionado- cuyos efectos aún se hacen sentir en el acontecer argentino - condensan
nuestro trabajo “Argentine: Federal public policies, June 1943 – September 1955” que
esta disponible en el vínculo: http://www.kult.lu.se/latinam/Virtual/politica/Argentine_Fpp.pdf
Sin dejar de consignar,
la inserción de los acontecimientos seleccionados para considerar, en el
acontecer mundial y en los avatares institucionales que sobrevienen a la lucha
permanente por la preeminencia, se puede asumir, que la cuestión energética,
atraviesa todo el periodo. Así es poco conocida la creación de la Dirección
Nacional de la Energía, pocas semanas después del inicio del periodo en 1943.
Algo similar acontece con el reconocimiento, por parte del presidente Perón en su discurso a
la Asamblea legislativa el 1º de Mayo de 1955, de la persistencia de la
vulnerabilidad energética-pese a las obras emprendidas- y la necesidad de
contar con inversiones extranjeras al respecto. Esto se emparenta
con el sí conocido caso del contrato con la empresa “California”, uno de los
argumentos esgrimidos por los que perpetraron el golpe de estado de Septiembre
de 1955.
Paradójicamente, Arturo Frondizi, a la sazón diputado escribió un libro “Política y
Petróleo”, para cuestionar este contrato. Y luego como presidente pseudoconstitucional, haría aquello que criticó.
En el periodo 1943-1955,
se afianzó la corriente de intervención del estado en diferentes actividades
económicas, sea directamente o a través de medidas de promoción y fomento, que
se venia insinuando desde el comienzo de la gestión Justo en 1932.Al momento
del golpe de estado de 1955,se había establecido un régimen económico donde la
distribución de la riqueza era equitativa entre el capital y el trabajo; el
país no tenia deuda externa y no estaba afiliado al Fondo Monetario
Internacional; y el sector empresario se componía con una importante
participación de las haciendas productivas estatales, del empresariado de
capital nacional fomentado por las políticas estatales y una participación reducida
de los inversores extranjeros. Con la liquidación del Instituto Argentino de
Promoción del Intercambio (I.A.P.I.), repartición
publica encargada de realizar el comercio exterior e interior, en el breve
mandado del General Lonardi, en 1955 habría de iniciarse
un prolongado proceso de reversión de ese estado de cosas, que culminaría con
la sanción de la Ley de Reforma del Estado en 1989 y del Decreto de
Desregulación económica de 1991,que luego seria
convalidado con el Congreso.
En la actualidad todos
los componentes claves de la economía argentina están insertos en el orden
económico establecido por las empresas multinacionales cuyas matrices están en
los Estados Unidos de Norteamérica y Europa Occidental, estadio que se va consolidando
en el marco de la Organización Mundial del Comercio (O.M.C.),
bajo el monitoreo del Grupo de los 8.
Esta bastante extendida
en la Argentina, la comprensión de todas las tribulaciones acaecidas en el país
desde el golpe militar de septiembre de 1930 y la actualidad: En menor medida
hay comprensión del acontecer mundial de ese periodo que ha incidido
fuertemente en el devenir argentino: Estos niveles de comprensión, no
desconocen la existencia de conciencia de ambas problemáticas interrelacionadas
en ámbitos académicos y periodísticos, así como sus pertinentes testimonios debidamente
documentados.
Mas por encima, por
debajo o por los costados del acontecer político institucional, la matriz
cultural del marbete simplificador del “american way of life”,
continuaba imponiéndose como parámetro de los estilos de vida cotidianos de las
familias y sus componentes. Este rasero común ha venido ultrapasando a las
diversas culturas o subculturas( desde las perspectivas de la Etnología o Antropología
Cultural) que vienen conviviendo
conflictivamente sobre el espacio argentino.
Soy recurrente respecto
al marbete de marras, que otros encuadrarían en conceptos mas elaborados como
“sociedad industrial”u “hombre industrial”, o “sueño americano(American Dream)”, porque es sobre
el plexo de afectos e intereses por él insinuado, que pondremos acento en nuestras opiniones
para proponer abordajes creativos al cambio climático global y a la emergencia
energética estructural argentina.
Ya mencioné antes, que las pautas de este estilo de vida, fueron esparcidas por
los medios de comunicación escritos, radiofónicos y cinematográficos, a los que
luego se acoplaría la televisión. Tal vez sea la clase media argentina, la que
adoptó ese estilo, como sinónimo de progreso, y atento el poder de referencia
de este significativo sector de la vida argentina, el resto de los sectores
aspiraron a participar de ese parámetro. Eso es perceptible en el contenido
practico o mejor dicho en los efectos de las políticas publicas del periodo argentino
Junio de 1943 - Septiembre de 1955. Esa adopción acritica
del “american way of life”, se ha proyectado a
nuestro presente, aun en medio de los cuadros de inequidad que sugieren todas
las investigaciones y censos, así como las vivencias cotidianas.
Y ese parámetro se basa
en un consumo intenso de energía, vía los electrodomésticos y vía los
automotores. Habida cuenta las inequidades reflejadas en la distribución del
ingreso, esto consumos son desiguales, pero el parámetro es el mismo.
Se puede conjeturar cual
es el gasto energético de los ocho millones de automotores que circulan en el
país, pero aun no se ha ponderado que energía insume los 32 millones de teléfonos
celulares en funcionamiento.
Claro que estos son solo
aspectos del consumo de energías en trance de agotamiento. Es altamente
probable que exista, pero lo desconozco, algún estudio pormenorizado de los
consumos familiares que son una componente muy significativa de la demanda
energética.
Claro que una cosa era
la adopción acritica del “american...”,
como paradigma de progreso antes de los años 1972-1973, y otra a partir de
entonces. Ello era extensivo a la cuestión ambiental, subordinada hasta
entonces al imperativo de la industrialización a cualquier precio, justificada
por la capacidad de generación de empleos.
A partir de las
advertencias de Estocolmo de 1972, precedidas con impacto local, por el mensaje
de similar contenido formulado por Perón en Febrero de
ese año, se fueron sucediendo pronunciamiento y adopción de medidas en el plano
planetario y nacional. Así la ley de promoción industrial de 20.560 de 1973, incorporó
la noción de impacto ambiental. En el ámbito planetario se sucedieron los
pronunciamientos, entre ellos el informe “Nuestro futuro común”, también
conocido como Brundtland
de 1987, y la Agenda XXI, aprobada en la
Eco 92 en Río de Janeiro, que fueron esparciendo nociones como desarrollo
sostenible, sustentable o compatible.
La cuestión ambiental ha
pasado a ser una constante en las agendas de los organismos internacionales y
prolifera la legislación nacional, provincial y municipal en la materia.
Argentina, luego de incorporar la problemática a la Reforma Constitucional de
1994, generó la ley nacional 25.675 de 2002, General del Ambiente. Asimismo el
Parlamento Argentino ha ratificado casi todos los convenios internacionales
alusivos al medio ambiente.
Y resulta llamativo como
el Grupo de los 8 en sus últimas sesiones da énfasis a la cuestión energética y
del cambio climático.
Estos contenidos, no
debidamente divulgados en Argentina, nos resultan operativos a los efectos de
nuestra comunicación.
El Grupo de los 8, que
en realidad eran menos a la fecha de su creación en 1975, cobró mas
protagonismo, a partir de la finalización de la confrontación en 1989, conocida
como Guerra Fría. Hoy es casi redundante consignar que la Ex Unión Soviética
hoy metamorfoseada en Federación Rusa, forma parte del Grupo, ahora de los 8 y
los países europeos que la integran representan a la Europa unificada. Las
reuniones del G - 8, son un anticipo de lo que generará el sistema de las
Naciones Unidas, que ahora - pasada la "Guerra Fría" - puede
desplegar el potencial explicitado en su Carta Constitutiva de 1945. De esa
constelación de organismos cobra creciente importancia la Organización Mundial
del Comercio, a la que se haya incorporada China, cuyas políticas de
liberalización económica iniciadas en 1978 hoy se hacen palpables.
Esta sumaria descripción
del bloque de poder que constituyen el G-8, las Naciones Unidas y la OMC, me
conduce a un concepto que aprecio como relevante para mi propósito
comunicativo, cual es la noción de gama, espectro o arco iris.
En uno de
los extremos de ese espectro o gama, situamos un tipo de existencia ideal
configurado por el G-8, la OMC, y el sistema de las Naciones Unidas. En el otro
extremo del espectro situamos – también en carácter de tipo de existencia ideal
- a los
asentamientos humanos conocidos como aldeas ecológicas sustentables,
interconectadas dinámicamente a través de múltiples redes.
Entre
ambos polos del espectro, apelando a la alegoría del arco iris, ubicamos toda
una gama o espectro de posiciones intermedias, necesariamente cambiantes. Al
consignar que se trata de tipos ideales, quiero expresar que ambas posiciones
extremas no existen nada mas que a nivel de elaboración
intelectual. Y se me hace que atento hay antagonismos de diverso tipo entre las
posiciones extremas, habrá en la realidad, una serie de posiciones intermedias
y cambiantes, que reflejaran las obviamente cambiantes influencias de cada
polo. Ahondar mas en el presente esquema, es negar aquello que “la realidad no
puede encerrarse en formula alguna”, expresando en su oportunidad por Carl Jung.
No pretende esta comunicación asepsia alguna. Sin desconocer la
existencia ni la real capacidad de influencia del polo, llamémosle G-8/OMC,
apuesto por las aldeas ecológicas como tipo ideal, en la intención de postular
una conformación de la realidad que se acerque mas a
ese polo que al otro.
Acotándome
al espacio territorial argentino, dentro del cual discurre un acontecer
ineludiblemente ligado a lo que sucede en el resto del orbe, se puede
vislumbrar que existen pródromos y vestigios en ambos extremos del espectro.
Las hipótesis “base cero” solo son posibles como elaboraciones intelectuales,
en las fluencias vitales cotidianas, conformadas por las enésimas interacciones
que se van sucediendo entre personas concretas, hay vestigios de situaciones
anteriores y pródromos de lo que puede acontecer con alguna probabilidad.
Así, es
altamente probable que el plexo G-8/OMC, irradie las soluciones que entiende
convenientes para atenuar las consecuencias del cambio climático y la penuria
de carburantes, y las vaya implementando en la Argentina, a través de los
resortes de la economía que controla en gran medida, mediante diferentes
modalidades. En la medida que esas medidas se vayan implementando, acotaran el
espacio de despliegue del polo alternativo y agudizaran conflictos ya en curso.
No debiera olvidarse que el Parlamento Argentino ya ha ratificado los Tratados
y Convenios que viabilizan ese tipo de medidas, comenzando por la ratificación
de la Carta de las Naciones Unidas. Tampoco debiera olvidarse, que acorde lo establecido
en la ultima Convención Nacional Constituyente de 1994, se declaró que los
tratados y convenciones ratificados por el Congreso tienen jerarquía superior a
las Leyes comunes de la Nación.
Paso al
otro polo ideal, que irá manteniendo una relación necesariamente antagónica con el otro,
admitiendo que la intensidad de ese antagonismo será cambiante.
En el polo
que al menos provisoriamente, titulamos de las “aldeas ecológicas” (ecovillages), tampoco se parte de base cero. Aquí podemos
visualizar varias dimensiones. El listado dista de ser exhaustivo y el orden de
enunciación no implica precedencia alguna.
Comencemos
por reconocer que el sistema de asentamientos urbanos iniciado por los
españoles y completado por la expansión de la red ferroviaria entre 1880- 1914,
fue consolidado por la red caminera, que simultáneamente depotenciaba
al ferrocarril. De todos modos el cambio de modo de transportes, no fue óbice
para el desarrollo de los componentes de la red. Este desarrollo no fue
homogéneo sino desequilibrado en varias dimensiones, entre ellos el
demográfico. El crecimiento de la ciudad de Buenos Aires y su consecuente
proceso de conurbación( ya catalogado como pernicioso
por Juan Álvarez en 1914 y 1918), viene siendo visualizado como un factor de
neutralización de las posibilidades de progreso del resto de los componentes de
la red de asentamientos.
Otra dimensión
de la inequidad, es la relativa a los ingresos: No obstante las posibilidades
productivas, las mismas han beneficiado al Área Metropolitana de Buenos Aires y
las otras seis o siete áreas metropolitanas menores. Paradójicamente la
concentración de riquezas han generado una simultanea
concentración de pobreza. La convergencia es potencialmente explosiva. Y en el
caso de la principal área metropolitana, se agrava mas por las perspectivas de inundaciones
permanentes a generar por el cambio Climático. Confieso que me causó hasta
hilaridad cuando leí allá por 1978, un trabajo de Aurelio Compareid,
donde justificaba un eventual cambio de Capital Federal, por las inundaciones
que generaría el derretimiento de los hielos antárticos, en el área
metropolitana de Buenos Aires. Recuerdo que similar hilaridad, provocaban mis
propuestas por entonces de retornar a las tecnologías de los
dirigibles(Zeppelines) o reemplazar los tractores que se utilizaban para
recoger residuos domiciliarios, por caballos percherones tirando carros
construidos con materiales plásticos y aluminio.
En los
tiempos que corren, aparecen menos bizarras propuestas como las de Compareid y, de mi parte ratifico, aquellas propuestas que
se inscriben en lo que se denominara tecnologías apropiadas o adecuadas, muchas
de las cuales me fueron transferidas
generosamente por la Licenciada Gloria Domínguez, por el veterinario Juan
Enrique Romero y por el entrañable Marito “Cosólogo” Monti.
El camino
que me ha llevado al concepto de “aldea ecológica “ (ecovillage), ha sido lento. Mis primeros pasos al respecto,
los dí haciendo conocer, la iniciativa de hacer
circular ómnibus por las vías que iban siendo dejadas de usar por los trenes
convencionales. Luego siguió por proponer un retorno a lo que se conoce como
Economía “casera”, o Doméstica, de la que tanto hablaban los mayores de mi
franja etaria. En un principio creí que se trataba de
una actividad surgida de la experiencia cotidiana de carencias, mas la
investigación me iba demostrando que se trataban de elementos de una política
publica deliberada, que instaló en el flujo vital de las familias esas
practicas productivas, que la introducción del paradigma del american way of
life, tornó como algo fuera de moda.
Al
respecto me han resultado muy esclarecedores los contenidos de la publicación
oficial “Almanaque del Ministerio de Agricultura y Ganadería” que se editó
anualmente entre 1925 y 1954. Dichos contenidos, eran congruentes con su puesta
en marcha en los asentamientos humanos no metropolitanos y en las áreas rurales
o peri rurales. El Programa Pro Huerta del Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria, constituye una recidiva de aquella Economía Doméstica, así como
un pródromo de lo que nos permitimos sugerir. Un paso ulterior a la promoción o
reactivación de la economía Doméstica, fue considerarlo como una suerte de “rerruralización”. Mas la continuidad en el análisis, me
indicó que no se trataba de volver hacia atrás, sino de concebir algo nuevo.
Así llegue a la noción de “neorruralización”, teniendo
en vista la noción de “reinvención”. En esta búsqueda nos encontramos,
abrevando en esa “Argentina potencial”, entendida como conocimientos poco
visibles o directamente invisibles, albergados por diferentes repositorios de
información particularmente oficiales, con trabajos como la regionalización ecológica realizada
oportunamente por el mencionado INTA, o el “inventario de Recursos Naturales”
oportunamente elaborado por el Consejo Federal de Inversiones.
También encontré en los códigos postales, publicados en 1975,una
herramienta de gran potencial, en orden a nuestro propósito de “neorruralización”. Fuera del Área metropolitana de Buenos
Aires, el país está zonificado postalmente en cerca de dos mil (2.000)
circuitos. Ello supone una investigación previa, de enlaces viables para la
distribución de correspondencia y encomiendas. Como lo sostuve anteriormente
dichos circuitos son susceptibles de ser considerados como practicas
herramientas para la acción comunitaria. económica,
social y cultural. Al interior de cada circuito estaban los asentamientos
rurales y sus entornos rurales y peri rurales, aglutinados
institucionalmente por las escuelas primarias, los Municipio y las
instituciones de bien público, ámbitos donde se despliegan las actividades extrafamiliares, de los habitantes de las respectivas
comunidades.
La
incorporación de las Tecnologías de la Comunicación y la Información(TICs),
y la asimilación crítica de tecnologías apropiadas o disruptivas (desde la
tracción a sangre animal o humana(ciclismo) a los dirigibles), dan los ingredientes para esta neorruralización,
que en el continuo abrevar por contenidos que circulan por la Internet,
particularmente proveniente de California y de la India, me hizo percibir que
estaban muy cercanos a las ecovillages. Recientemente
he tomado conocimiento de la Ecovillage que se ha
instalado en las inmediaciones de la ciudad de Navarro, a 100 kilómetro de la
ciudad de Buenos Aires. Cierta anglofobia que campea en los ámbitos
universitarios, fundamentada ideológicamente, genera que no se estudie el
idioma ingles y por ende se desconocen los contenidos generados en ese idioma,
que muchas veces coinciden con las posiciones de sus objetores, y que en el
tema que desarrollo tiene alentadores márgenes de coincidencia.
No se
puede soslayar acerca de la complejidad que entraña una comunicación como la
presente. Estimo procedente añadir otras dimensiones a esa complejidad.
Aunque les
cueste asumir a muchos sectores de la Argentina que transita por los circuitos
formales, Argentina es un conjunto de redes de asentamientos humanos, de
características “pluriétnica y multicultural”. En
nuestro caso hemos acudido a una suerte de gama o espectro entre los polos “intraoccidental”, demográficamente minoritario y
decreciente, y el polo “transoccidental”, mayoritario
y creciente. Puede concebirse, al solo titulo aproximativo un entrecruzamiento
dinámico entre este espectro y el que presento en esa comunicación.
Todo
supone una dinámica conflictividad o antagonismos. Unos apostaremos por
absorber esas contradicciones. Otros, apostarán por la resolución de las
mismas.
Aunque
parezca perogrullesco, estos aconteceres, se
desenvolverán en el marco de una lucha permanente por la preeminencia. Nuestra
postura es que esta problemática se aborde en el marco del singular estado de
Derecho, que el Estado Argentino viene afianzando desde Diciembre
de 1983. Dicha singularidad estriba, en
la existencia de varios partidos políticos, con elecciones internas, con
representación de sus minorías y con cupo femenino; con división cuatripartita
de poderes, al considerar como un cuarto poder al Ministerio Público y con
autonomías, provinciales, municipales y universitarias.
Como cite
mas arriba a Jung, “no se puede encerrar la vida en
formula alguna”. Mi intención ha sido la de compartir mis impresiones acerca de
las implicancias para la Argentina, del cambio climático global y de la crisis
energética, que no considero episódicos y coyunturales, sino estructurales y
endémicos. Desde el polo ideal G-8/OMC, se postula que la tecnología y la
economía de mercado, pueden ser instrumentos para revertir o paliar dichas
situaciones. Respecto a la tecnología, comparto la creencia que es un arma de
doble filo y que algunas alternativas tecnológicas como el hidrogeno liquido,
el plasma caliente y la antimateria, así como la idea difundida por el uruguayo Danilo Antón,
acerca de la inagotabilidad de os hidrocarburos,
necesitan tiempo para implementarse o para demostrarse.
Respecto
al mercado, se ha experimentado particularmente en los países en desarrollo,
que las practicas monopólicas y proteccionistas que
practican los países nucleados en el polo G-8/ OMC,
impiden demostrar sus presuntas bonanzas.
Del otro
lado se nos hace, sin caer en situaciones ingenuas incompatibles con la
condición humana, que el concepto de "aldea ecológica" es compatible
con nuestra concepción de neorruralización. Hay por
lo menos tres mil asentamientos humanos de cincuenta mil habitantes para abajo,
compatibles con los circuitos postales arriba señalados, para receptar
migraciones desde las áreas metropolitanas, particularmente la de Buenos Aires,
con serios riesgos de anegamiento al menos parcial.
A lo largo
de presente discurso, he ido desgranando cursos de acción susceptibles en
nuestra óptica de procesar las problemáticas que se han cernido sobre nuestras
respectivas existencias. Reconociendo que los cambios culturales, en palabras
sencillas, el cambio de hábitos afianzados, son en extremo difíciles. Tampoco
son imposibles. Y está demostrado que la persona en situaciones límite aguza su
ingenio. Ya pasó el tiempo de las advertencias. Es hora de que cada uno- en los
ámbitos que frecuente públicos o privados- proceda en consecuencia. Esto es lo
que quería decir con todas las limitaciones tanto propias como las inherentes a
lo monográfico, al filo de mis sesenta años de parábola existencial
Redacción
finalizada en Buenos Aires, el lunes, 02 de julio de 2007