DIOS HABLA HOY Por Livio Ramírez Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro. Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor descendió del cielo, y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. Y los guardias temblaron de miedo, y quedaron como muertos. Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: "No temáis; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado". (Mt. 28:1-6) Y eso es precisamente lo que el pueblo cristiano debe celebrar en estos días: no su muerte, puesto que Jesús venció la muerte, y resucitó. La culminación de la obra redentora de Cristo no fue su muerte, sino su resurrección. Leímos en la prensa que las reservaciones para los hoteles y paradores del país, para el fin de Semana Santa se agotaron. Sería bueno saber cuántos llamados cristianos reservaron algunos de esos días para asistir a una iglesia para celebrar la resurrección de Cristo, para adorar al que vive. Adorar a Dios no sólo debe ser nuestro objetivo en estos días, sino nuestro fin primordial para cada día de nuestra vida. El evangelista Mateo narra que luego de la resurrección, Jesús les salió al encuentro a las mujeres, diciendo: "¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron. Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán". Y los once discípulos fueron donde Jesús les había ordenado, y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y todavía muchos siguen dudando. La diferencia entre la salvación y la condenación estriba en creer o no creer en Cristo. El que en El cree, no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. (Jn. 3:18) El evangelista Mateo continúa narrando que Jesús se les acercó, diciendo: "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo". (Mt. 28:8-10, 16-20) Dirección Internet: http://www.dioshablahoy.org 04-09-01