DIOS HABLA HOY Por Livio Ramírez El apóstol Pablo nos dice que el Señor preparó a sus creyentes en los distintos ministerios a fin de perfeccionarlos para la obra de evangelización que es el fin primordial de su iglesia. En días recientes hemos visto una proliferación en los medios de comunicación relacionada a lo que es un santo. Sólo pretendemos aclarar lo que para Dios significa santidad. El nos dice: "Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos". (Lv. 20:26) La santidad es una virtud indispensable en todo creyente en Cristo. Santo significa puro, física y espiritualmente; separado para Dios. Segunda de Corintios 7:1 nos dice: "…amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios". Cuando entregamos nuestras vidas a Cristo, quedamos liberados de la contaminación y del pecado del mundo, y entramos en el disfrute de la provisión del Espíritu Santo que nos guía a vivir en santidad. El creyente tiene entonces la potestad de andar en el poder de la nueva vida en Cristo, considerándose en la práctica, muerto al pecado. "Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal." (Ro. 6:11-12) Así que no hay que esperar la muerte para recibir la santidad; si no que ésta se vive manteniéndonos firmes en la fe mientras estamos en el cuerpo. "Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo". (2 Co. 5:10) El único que nos puede hacer santos es el Señor. El apóstol Pablo dice: "…a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo… Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de El; si en verdad permanecéis firmes en la fe". (1 Co. 1:2, Col. 1:21- 23) Dirección Internet: http://www.dioshablahoy.org 04/23/01