DIOS HABLA HOY Por Livio Ramírez Isabel Jarvis, oriunda del estado de Pennsylvania, fue la líder del grupo que luchó por la celebración del día de las madres. El sueño de esta hija se convirtió en realidad cuando en el año 1914 el Congreso de los Estados Unidos declaró el segundo domingo de mayo como día de fiesta nacional, en honor a las madres. Pero en un sentido más amplio, la ofrenda de gratitud a las madres no debe circunscribirse a un día determinado, sino que en obediencia a Dios, debemos honrar a nuestras madres cada día del año.(Dt. 5:16) El lenguaje humano está limitado para expresar en toda su medida el amor maternal. Cuando las Sagradas Escrituras tratan de dar una idea aproximada del amor infinito de Dios, lo comparan con el amor de una madre. Es un amor que nunca muere, libre de egoísmo, que lo da todo a cambio de nada. Nunca cometamos el error de avergonzarnos de nuestra madre. Ocurre a veces que, gracias a sus esfuerzos, sacrificios y oraciones, sus hijos llegan a ocupar una posición social, financiera o intelectual superior a la de ella. Y luego sucede lo increíble: estos hijos menosprecian a sus madres. ¡Cuán distinta fue la actitud de un joven que al recibir en una graduación el título que lo acreditaba para ejercer una profesión, bajó del estrado con el diploma en sus manos, y acercándose a una viejecita de cabellos blancos que procuraba pasar inadvertida ante la concurrencia, le dijo con voz emocionada: "Madre, este diploma tú lo mereces más que yo. Es el fruto de los esfuerzos que has hecho para que yo estudiara; es el resultado de tus sacrificios y tus oraciones"! Si tienes el privilegio de que tu madre vive aún, dale gracias al Señor por concederte tan grande bendición, y demuéstrale a ella todo tu amor. Si tu madre ya no pertenece a este mundo, honra su memoria, siguiendo los consejos que ella te dio; y que su recuerdo sea para ti como una estrella que te guíe por las sendas del bien. Demos gracias al Señor por todas las madres, dondequiera que estén. El Proverbista nos exhorta: "Oye a tu padre, a aquel que te engendró; y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies". (Pr. 23:22) Dirección Internet: http://www.dioshablahoy.org 04/30/01