DIOS HABLA HOY Por Livio Ramírez Dentro de los sistemas de gobierno, la democracia ha probado ser el sistema donde los ciudadanos, no solamente viven bien económicamente, sino que pueden disfrutar de libertad de religión, libertad de prensa, y lo que es más importante aun: elegir con su voto las personas que, de acuerdo a su criterio, son las más cualificadas para dirigir los destinos del pueblo. Uno de los principales fundamentos en una democracia es que el voto es secreto. Otro fundamento importante es que se fija un término específico para que los gobernantes escogidos puedan gobernar. Esto con el propósito de que si ellos hacen un buen trabajo pueden ser elegidos nuevamente; pero si no cumplen lo prometido, o se les acusa de actos deshonestos, el pueblo que los escogió puede elegir un nuevo gobierno. Sin embargo, dentro del electorado puertorriqueño se ha desarrollado lo que podríamos llamar un fanatismo político, el cual lleva a ciertos electores a votar, no por quienes puedan ser los más cualificados, sino por los que pertenecen al partido o "status" político de su predilección. Este fanatismo, no sólo está afectando adversamente el progreso económico y social de Puerto Rico, sino que está llevando a la gente a darle más importancia a la política que a la religión. Escuchamos con pena cómo algunos medios de comunicación abren sus micrófonos al público para permitir que los participantes, no solamente insulten o difamen a los políticos, sino que se ofendan unos a otros (aun sin conocerse) solamente por ser del partido contrario. Muchos se jactan en decir que han dejado de asistir a sus iglesias porque algún líder religioso__ usando su libertad de expresión__ manifiesta su sentir respecto a algún tema común. La iglesia y la familia son las instituciones principales establecidas por Dios. De acuerdo a las Sagradas Escrituras nuestra primera responsabilidad es hacia el Señor (cabeza de la iglesia), y ni la familia, y mucho menos la política, deben desviarnos injustamente de sus caminos. Hagamos eco a la expresión del salmista David (un rey que gobernó poniendo siempre a Dios ante todo): "Jehová me ha premiado conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado. Porque yo he guardado los caminos del Señor, y no me aparté impíamente de mi Dios" (Sal. 18:20-21) Dirección Internet: http://www.dioshablahoy.org 05/14/01