DIOS HABLA HOY Por Livio Ramírez De acuerdo a los científicos, hay distintas versiones en cuanto al origen de la raza humana. Nosotros creemos lo que dice Génesis 1:26-27: "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra". Si Dios nos creó a su imagen y semejanza, tenemos en parte que ser como El. El es santo, misericordioso, bondadoso; El es amor. Y durante los primeros años de vida, esto es, cuando son niños, todos los seres humanos poseen esos atributos de Dios. Al observar a un niño, vemos su obediencia, su honradez, su bondad, su humildad, su amor y su sinceridad. Es difícil poder describir con meras palabras los sentimientos de un niño. Un niño no conoce la maldad; por eso no puede hacer daño. Es por eso que mientras más tiempo pasamos con ellos, más podemos llegar a amarlos. El apóstol Lucas narra en su evangelio que traían a los niños para que el Señor los tocase, mas los discípulos trataban de impedírselo. Pero Jesús, llamándolos dijo: "Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él" Así que tenemos mucho que aprender de los niños. ¿Has pensado que todos los que están encerrados en cárceles, __o cometiendo todo tipo de delitos y pecados__ durante su niñez eran semejantes a los que son magistrados, gobernantes, líderes religiosos, beatos, y los hombres y mujeres más respetados? Todos en su niñez eran sanos, amables, bondadosos y honrados. Pero según fueron creciendo, cambiaron. Ahora bien, de la misma manera que cambiamos dejando de ser como niños, podemos volver a ser como niños. El Señor Jesús nos dice: "De cierto os digo, que si no os volvéis, y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos". El arrepentimiento y la entrega total de nuestras vidas a Cristo es lo que nos hace volver a ser como niños. A esto se refería el Señor Jesús cuando dijo a Nicodemo: "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo (de agua y del espíritu) no puede entrar en el reino de Dios" (Jn. 3:3-5) Dirección Internet: http://www.dioshablahoy.org 06/12/01