DIOS HABLA HOY Por Livio Ramírez La mayor parte de nuestras luchas son contra nuestros familiares, vecinos, compañeros de trabajo, nuestros cónyuges, y aun contra nuestros hermanos. La emprendemos contra ellos, nos enojamos y nos convertimos en sus enemigos. La arrogancia y el orgullo nos hacen olvidar el más importante de los mandamientos: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Al hacer caso omiso a este mandamiento, ofendemos, maltratamos y castigamos a los demás. Desobedecemos a Dios y obedecemos s Satanás, el único enemigo de las almas. Es que si no mantenemos una estrecha relación con Dios, estamos expuestos a ser víctimas de las asechanzas del maligno. ¿Sabes por qué las autoridades gubernamentales no pueden acabar con la corrupción, la drogadicción, el alcoholismo, la criminalidad y todos los males en nuestra sociedad? Porque la lucha tiene que empezar, no contra las víctimas, sino contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Tenemos que poner ante todo al Señor y ser fieles y obedientes a sus mandamientos para así poder luchar contra el enemigo y vencerlo. La maldad del ser humano es el triunfo del enemigo. El conocimiento del Señor y la obediencia a su Palabra hace a los seres humanos triunfar sobre el enemigo. El apóstol Pablo dice al respecto: "Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento". Dios desea que todos vivamos en paz y armonía. La ira en el ser humano es pecaminosa por cuanto es resultado de su naturaleza caída, es fruto de su egoísmo. Por la ira podemos llegar a perder el dominio propio, cosa que Dios detesta. Agrademos a Dios y resistamos al diablo. "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne (seres humanos), sino contra principados, contra potestades, contra gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes". (Ef. 6:12) Dirección Internet: http://www.dioshablahoy.org 06-26-01