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Confianza en Dios
Una de las
exhortaciones más bellas que el Señor nos hace es a confiar en Él. Confianza es
la fe que se deposita en una persona. Confiar es dejar en manos de alguien el
cuidado de algo. A muchos se le hace difícil confiar en Dios. Sin embargo,
cuando viajamos en avión, confiamos en el piloto. Cuando comemos en un
restaurante, confiamos en el cocinero. Cuando entramos a un edificio estamos confiando en el
ingeniero y el constructor que diseñó y construyó el edificio. Confiamos en el
médico cuando se nos practica una cirugía. En el farmacéutico que nos prepara
los medicamentos. Confiamos en los políticos y gobernantes electos por el
pueblo. Confiamos en el pronóstico del tiempo; en el banco en que depositamos
nuestros ahorros; en la policía, en el contable, en el abogado y en el pastor o
sacerdote.
Pero muchos no
pueden confiar en Dios. Vamos a aclarar primero que ni el piloto, ni el
cocinero, ni el ingeniero, ni el constructor, ni el médico, ni el farmacéutico,
ni los políticos, ni el meteorólogo, ni el banquero, ni el policía, ni el
contable, ni el abogado, ni el pastor ni el sacerdote son dignos de entera
confianza. Jeremías 17:5 dice: “Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que
confía en el hombre.” El Salmista, sobre los que confían en el Señor, dice:
“Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en
sus mandamientos se deleita en gran manera. Gobierna
sus asuntos con juicio, por lo cual no
resbalará jamás. En memoria eterna será el justo. No tendrá temor de malas noticias; su corazón está
firme, confiado en el Señor”.(Sal. 112:1-2,
5-7)
Piensa en las decisiones
que has hecho en cuanto a tus finanzas. ¿Estimularían a Dios a confiar en ti
porque manejas bien lo que te ha dado? ¿O indican que no se te puede confiar
más? Pide al Señor que te revela la verdadera motivación de tus decisiones Si
lo que ves no parece digno de confianza, renuncia a toda motivación indebida y
da a Dios el control de lo que ya le pertenece a Dios. El Salmista te dice: “El
Ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende. Gustad, y
ved que es bueno el Señor; dichoso el hombre que confía en Él.” (Sal.
34:7-8)
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