El Orgullo

El orgullo es una característica muy criticada en las Sagradas Escrituras. Varias raíces hebreas expresan la idea de orgullo, y las versiones castellanas las traducen como “arrogancia”, “jactancia”, “altivez”. Todas estas raíces significan originalmente “exaltado”, “alto”, “elevado”  y encierran la idea de gloria y majestad. Algunas veces se traducen con sentido positivo. En este mismo sentido se entiende “el rostro altivo del pueblo o del hombre a quien Dios reivindica.

 

La actitud dominante en la Biblia hacia el orgullo del hombre es sin embargo, irónica y crítica. Quien se atribuye grandeza a sí mismo es culpable de orgullo. Éste es la esencia del pecado pues asume para el hombre la gloria que sólo a Dios corresponde. Por eso os soberbios y orgullosos serán abatidos. En el Libro de Dios, refiriéndose a Nabucodonosor dice: “Mas cuando su corazón se ensoberbeció y su espíritu se endureció en su orgullo, fue depuesto del trono de su reino, y despojado de su gloria”. (Dn. 5:20)

 

El cántico de María destaca el motivo de la caída de los soberbios y el levantamiento de los humildes. La raíz del mal es el orgullo espiritual de creerse justo o merecedor de la salvación. En Cristo todo orgullo ha sido anulado pues todo lo hemos recibido de gracia. Sólo podemos gloriarnos en Cristo, y por ende gozarnos en nuestra debilidad y en lo que Dios realiza en nosotros. El Proverbio 21:4 advierte: “Altivez, y orgullo de corazón, y pensamiento de impíos.  son pecado”.

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Last Updated: 01 de septiembre de 2012