La Calumnia

Una calumnia es una acusación falsa que atenta gravemente contra alguien. La calumnia es uno de los pecados más condenados en las Sagradas Escrituras. Leímos en un periódico regional una columna en que su autor se refiere a la posición de Comisionado Residente en Washington como pordiosero residente. Nosotros no vamos a opinar sobre eso hoy pues respetamos los criterios de los demás, pero no podemos callar cuando el escritor calumnia a los líderes religiosos de nuestro país, al llamarlos “enjambre de líderes religiosos que hábilmente levantan fabulosas riquezas” Y añade: “Esos señores de piedad celestial y maldad terrenal poseen todas las virtudes y vicios necesarios para dicha posición”.

 

Primero vamos a aclarar que el ofrendar y diezmar no es  obligatorio; mas bien los creyentes lo consideramos un privilegio, pues el que diezma y ofrenda, aun cuando lo hace sin esperar recompensa, recibe mucho más de lo que da, no sólo en dinero sino en satisfacción y en bendiciones. Malaquías 3:8 al 11 nos dice: “¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los Ejércitos. Si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos” Ahora bien, con el dinero que ofrendamos nuestros pastores cubren los gastos de la iglesia, y sus gastos personales. El apóstol Pablo dice: “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio que vivan del evangelio”. Nuestras iglesias también mantienen colegios, hospitales, hogares para alcohólicos y adictos, hogares para ancianos, albergues para niños abandonados y para mujeres maltratados, centros de consejería para ayudar a personas con problemas de vicios y enfermedades emocionales, estaciones de radio y de televisión con programación educativa y religiosa, misioneros y muchos otros servicios gratuitos a la comunidad; pero ¿saben qué? No hacen alarde de eso, pues el Señor Jesús dijo: “No sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha.” (Mt. 6:3) Así que, para que quede bien claro, los líderes religiosos de Puerto Rico, en su mayoría, no son un “enjambre de malditos y mafiosos, y mucho menos pordioseros”. Ellos son lo que el apóstol Pedro los llama: “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes  de aquel os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1P. 2:9)

 

Y ahora, para los que fueron calumniados, les recordamos las palabras del Apóstol: “Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino  santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que  murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo”. (1 P. 314-16)

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Last Updated: 16 de de septiembre de 2012