Los Gritos

Las Sagradas Escrituras nos exhortan  a alabar a Dios con aplausos y con gritos de júbilo; pero la gente –inclusive muchos cristianos- se avergüenza de hacerlo. Muchos gritan y aplauden en las actividades políticas, a sus líderes. En los conciertos y espectáculos de farándula, a los artistas; y en los eventos deportivos, a sus llamados héroes. Así que no tienen problema alguno en  gritar y aplaudir a sus ídolos. Pero si de gritos se trata, tampoco les importa gritarle al cónyuge, a un amigo o a cualquier otro ser humano, cuando tienen coraje. Hagamos un paréntesis aquí para explicar porqué la gente grita cuando discute.

 

Un sabio preguntó a varios amigos: “¿Por qué la gente se gritan unos a otros cuando están enojados? Los amigos pensaron por un rato. -Porque perdemos la calma-dijo uno de ellos- Bueno, eso está bien-dijo el sabio-Quizás sea bueno para exteriorizar el coraje; pero, ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu  lado? -Y agregó: ¿no es posible hablar en voz baja? ¿Por qué gritar si la otra persona está cerca de ti?.” Los hombres dieron otras respuestas; pero ninguna de ellas convenció al sabio. Finalmente, el sabio le explicó: “Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para poder cubrir esa distancia el subconsciente le dicta que debe gritar para poder escucharse a través de esa gran distancia que entonces los separa.”

 

Luego el sabio preguntó: ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? Ellos no se gritan, sino que se hablan suavemente. Y, ¿por qué? Porque sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos, entonces, es muy pequeña. Y el sabio continuó diciendo: Cuando una pareja se ama, ¿qué sucede? No hablan sino que susurran, y se sienten aún más cerca en su amor. Y finalmente, porque se aman tanto, no necesitan ni susurrar; sólo se miran, y eso es todo. Así es cuan cerca están dos personas cuando se aman. Y entonces el sabio les dijo: “Cuando discutan, no dejen que sus corazones se alejen; no digan palabras que los puedan distanciar más, pues puede llegar el día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso”. El Señor nos exhorta a no contender, sino a permanecer unidos en amor fraternal. Los gritos- pero gritos de júbilo- deben ser sólo para alabar al Señor. (Sal. 63:1-5)

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Last Updated: 7 de octubre de 2012