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El Aprendizaje
Cada día se hace más importante el aprendizaje
ya que constantemente la ciencia avanza. La ciencia ha progresado a tal extremo
que es imposible trabajar sin aprender a usar los equipos tecnológicos que se
han inventado. Las computadoras y los componentes electrónicos han eliminado
gran parte de los empleos que eran manuales, y por ende, obligan a los jóvenes
a asistir a las universidades y
colegios en donde pueden aprender la nueva tecnología. Esta revolución científica
fue anunciada por el Señor al profeta Daniel: “Pero tú, Daniel, cierra las
palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para
allá, y la ciencia se aumentará”. (Dn. 12:4)
Siempre ha
habido gente más preparada y mejor educada que otros porque en la vida es tan importante
uno como el otro. El obrero es tan necesario como el ejecutivo, el pequeño
comerciante como los grandes empresarios. Los más afortunados como los
desdichados; los pobres como los ricos. Alguien escribió: “En la bolsa de los
ricos hay educación; en la de los pobres, sabiduría” A continuación lo que
todos debemos aprender: Reconoce que
eres único. Adáptate a los cambios. Aprende del pasado. Siente orgullo en dar
lo mejor de ti. Usa la imaginación para encontrar nuevas posibilidades. Acepta
el milagro de la segunda oportunidad. Cuando decidas, actúa. Las quejas y las
excusas son auto compasión que forzamos a pasar por un pequeño orificio. El
mayor logro es aceptar nuestros errores. Todos los trabajos parecen
maravillosos, excepto el que hacemos. La sonrisa va más allá del lenguaje. El
amor no es fácil; el amor cuesta.
Ten presente
siempre que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días se convierten
en años, los años en siglos; pero lo importante no cambia: tu fuerza y tu
convicción no tienen edad; tu espíritu es eterno. Detrás de cada logro hay un
desafío. Sigue adelante aunque todos esperen que te rindas. Haz que en vez de
lástima, te respeten. Cuando por la edad no puedas correr, trota; cuando no
puedas trotar, camina; cuando no puedas caminar, usa un bastón; pero nunca te
detengas. Terminamos con las palabras del apóstol Pablo: “He aprendido a
contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener
abundancia; en todo y por todo estoy enseñado; así para estar saciado como para
tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo
puedo en Cristo que me fortalece”. (Fil. 4:11-13)
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