|
|
El Amor Verdadero
Deuteronomio
6:5 nos ordena: “Amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón y de toda tu
alma; y con todas tus fuerzas”. ¿Lo amas tú de esa manera? El Señor dice: “Si me amáis,
guardad mis mandamientos” ¿Guardas tú sus mandamientos? Cuando el Espíritu
Santo de Dios mora en nuestros corazones podemos, mantener la disciplina y la
moral, a la par con la voluntad de Dios. Sólo cuando entregamos nuestra mente y
nuestro corazón a Cristo, podemos rechazar las tentaciones de Satanás. Su
misión es entorpecer la santa voluntad de Dios para su pueblo; pero la labor
del Espíritu Santo es perfeccionarnos. El apóstol Pablo nos dice: “El que
comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”
(Fil. 1:6) Hombres como Salomón, David, Pedro y Pablo, desobedecieron a
Dios una y otra vez; pero ellos amaban al Señor, y porque lo amaban, se
arrepentían.
Mientras
estamos en el cuerpo no somos perfectos; pero si amamos y servimos al Señor
crecemos espiritualmente hasta alcanzar la medida de la estatura de la plenitud
de Cristo. Siempre que hay arrepentimiento en el corazón de un creyente, hay
perdón de Dios, pues tenemos un abogado en los cielos. El apóstol Juan dice: “Estas
cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado
tenemos para con el Padre, a Jesucristo el Justo”. El Señor Jesús nos dice:
“El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que
me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. (Jn.
14:21)
El amor se
origina en Dios; Dios es amor. El apóstol Juan nos exhorta: “Amados,
amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido
de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es
amor”. (1 Jn. 4:7-8) Amados amigos y hermanos, ya se acercan las Navidades,
que es cuando nos regalamos unos a otros. Si miras a tu alrededor, seguramente
encontrarás a alguien que necesita ser amado. ¿Por qué no aprovechas este
tiempo, para regalar lo mejor que podemos dar? Lo que el Señor nos ordena dar.
Regalemos amor.
Oprima
aquí
para ir al tope de la página. |
|