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El Nombre de Jesus
En el ámbito
cristiano se conoce como “Anunciación” el episodio de la vida de la virgen
María, en el que el arcángel Miguel le
anuncia que va a ser madre de Jesús. “María,
no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu
vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Será grande,
y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su
padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
[...] El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con
su sombra, por lo cual también el Santo Ser que será llamado Hijo de Dios”.
(Lc. 1:30-35) Dado en ocasiones el nombre de Jesús a otros individuos, este
nombre podría ser expresión de la fe en Dios, Salvador de su pueblo, o también
de su certeza de la futura salvación de Israel. Impuesto al hijo de María, el
nombre revelaba las funciones particulares que iba a ejercer Su portador.
El título de
“Cristo” proviene del griego Christos (Ungido) Así, Jesús es el nombre
personal de nuestro Señor, en tanto que Cristo es Su título. Por ser Jesús el
nombre propio de Cristo, hay poder en su nombre. Jesús dijo a Saulo: “Yo soy
Jesús, a quien tú persigues” (Hch. 9:5) La Escritura dice: “Nadie
puede llamar Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo” (1 Cor. 12:3)
El apóstol Pablo también dice: “Dios lo exaltó hasta lo sumo y le dio un
nombre que es sobre todo nombre, p ara que en el nombre de Jesús se
doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de
la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de
Dios Padre.” (Fil. 2::9-11)
El autor de la
Epístola a los Hebreos nos exhorta: “Puestos los ojos en Jesús, el
autor y consumador de la fe.” (Heb. 12:2) El apóstol Juan dice: “Todo
aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios”. (1 Jn.
5:1) Y los ángeles dijeron a los
discípulos: “Este mismo Jesús, que ha
sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”. (Hch. 1:11) En esta época
en que se celebra el nacimiento de Jesús, te invitamos a meditar en la
importancia de ese hombre, quien dejó de ser niño para ir a la cruz a morir por
nuestros pecados. El apóstol Lucas declara: “Este Jesús es la piedra
reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del
ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el
cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. (Hch. 4:11-12)
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