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Dr.José Gregorio Hernández



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Su Pueblo Natal

El pueblo de Isnotú se eleva a 850 metros sobre el nivel del lago de Maracaibo. Limita al Norte con la quebrada de Lamedero. Al Sur con el cerro de Ponemesa. Al Este con la quebrada de Canambú. Y al Oeste con la de Vichú. José Gregorio Hernández Cisneros, nacido un 26 de Octubre de 1864, en el municipio de Isnotú, Distrito Betijoque del Estado de Trujillo, Venezuela, situado a 500 Km de Caracas. Fue bautizado en la Iglesia del dulce nombre de Jesús de Escuque, el día 30 de Enero de 1865. El 6 de diciembre del mismo año confirmado por el ilustrísimo señor Juan Bonet, Obispo de Mérida.

 

Sus Padres

Su padre, don Benigno María Hernández Manzaneda era de ascendencia colombiana, y su madre, doña Josefa Antonia Cisneros Mansilla, era de procedencia española.Por línea materna había cierto parentesco con el famoso cardenal Francisco Jiménez de Cisneros quien fuera confesor de la reina Isabel la Católica, fundador de la universidad de Alcalá y un gran propugnador de la cultura en su época.
Por línea paterna, a través del linaje de un tío bisabuelo, José Gregorio se emparentaba con Francisco Luis Febres Cordero Muñoz, eminente educador y escritor, miembro de la Academia Ecuatoriana de la Lengua, y correspondiente de la Real Academia de la Lengua Española, quien utiliza como seudónimo literario G.M. Bruño, con el que escribió un célebre libro de cálculo que habría de resultar muy útil a toda una generación de estudiantes.




Su Vida Profesional

A su llegada a Caracas, procedente de Europa, José Gregorio se dedicó a la instalación del laboratorio de fisiología experimental que se le había encargado comprar en París. A las pocas semanas, a principios de noviembre de 1891, el Presidente de la República dictó un decreto mediante el cual se establecía en la Universidad Central de Venezuela los estudios de histología normal y patológica, fisiología experimental y bacteriología. Al día siguiente el ministro de instrucción pública dictó una resolución en la que se nombraba a José Gregorio catedrático de esas materias. En realidad estas cátedras habían sido creadas especialmente para él, pues era a la sazón el único verdaderamente capacitado para desempeñarla. Este acontecimiento convirtió a José Gregorio en un verdadero precursor de esas disciplinas científicas en Venezuela. Dando un ejemplo de abnegación poco común, José Gregorio se presentó a desempeñar su labor a la mañana siguiente del nombramiento, prestando juramento como profesor ante el rector de la universidad el 16 de noviembre de 1891.




Sus Estudios en París

La fecha exacta de la llegada de José Gregorio a París se desconoce, pero se sabe que ya en noviembre de 1889 se encontraba estudiando en el laboratorio de histología de Mathias Duval.
Estos años en la capital francesa habrían de resultar muy positivos para su ulterior desarrollo como profesional y, como consecuencia, también serían decisivos para el avance de la medicina moderna en Venezuela.
En París José Gregorio no perdió su tiempo en vanas diversiones, sino que dedicó todo se esfuerzo el estudio, la experimentación y al ejercicio de su profesión en los hospitales de esa ciudad, superando sus conocimientos a través del contacto directo con algunos de los mejores clínicos e investigadores franceses del momento.
Durante esos meses José Gregorio asistió asiduamente al laboratorio del Mathias Duval, donde aprendió y practicó histología. En el laboratorio del doctor Charles Richet profundizó en fisiología, y el del Dr. Strauss se dedicó a investigaciones bacteriológicas, y emprendió exitosamente un original experimento sobre la vacuna química.
Durante su estancia en la capital francesa José Gregorio compró un violín en el cual practica esporádicamente. Este violín, que había recibido la medalla de oro de la Exposición Universal de París de 1889, habría de acompañarlo hasta que partió para la Cartuja de Farneta en 1908, cuando se lo regaló a su sobrino Benigno. Una nota grave habría de ensombrecer el triunfo que significaba para José Gregorio él poder desarrollar sus conocimientos profesionales en la capital francesa. El 8 de marzo de 1890 murió su padre, don Benigno Hernández Manzaneda.
Transido de dolor por no haber estado junto a su padre en el último momento, José Gregorio nombró como apoderado para las cuestiones legales de las que debía ocuparse como hermano mayor a su cuñado Temístocles Carvallo. Con un nuevo gesto de generosidad, José Gregorio entregó toda su herencia a sus sobrinos, los hijos de su hermana Sofía con el señor Carvallo.
En 1891, ya plenamente familiarizado con los últimos desarrollos científicos de la capital francesa, José Gregorio hizo gestiones con el Ministro Plenipotenciario de Venezuela en París, y con el Embajador de Alemania, para viajar a Berlín con el fin de continuar sus estudios de histología patológica. Contrariamente a lo que esperaba José Gregorio, este viaje no se realizó, aun cuando la beca que se le había otorgado originalmente también incluía los mencionado estudios en la capital alemana.
Sin embargo, el gobierno venezolano, informado de los adelantos obtenidos por José Gregorio en París, lo responsabilizó con la compra de todo el instrumental necesario para la creación de un laboratorio de fisiología experimental, el cual, por disposición presidencial, habría de establecerse en el Gran Hospital Vargas de Caracas.
José Gregorio recibió una comunicación oficial de dicha designación firmada por el Ministro de Instrucción Pública, tras lo cual se dedicó a elaborar un inventario de lo que debería tener dicho laboratorio, y a calcular el presupuesto necesario para el mismo. Como modelo tomó José Gregorio al laboratorio de la Facultad de Medicina de París. No se sabe la fecha en que salió de Francia el joven médico, pero el 24 de agosto de ese año José Gregorio se encontraba establecido en Caracas.





Anécdotas

Cliff Gieseke

Me alegra mucho encontrar su página dedicada al Dr. José Gregorio Hernández, de cuya existencia me entere cuando viví en Colombia en el año 1966, enseñando ingles en el Centro Colombo-Americano en Bogotá.

Hace 3 semanas, mi esposa, colombiana, y yo visitamos una iglesia espiritista en San Antonio, Texas. Durante el servicio mi esposa recibió un mensaje a través del pastor, con comentarios sobre la salud de ella, provenientes del espíritu de un doctor, portando un maletín negro, como el doctor Hernández. El pastor nos informó que se trataba del mismo doctor que había acompañado al padre de mi esposa en el momento de su muerte… Lo curioso es que nadie estuvo presente en ese momento, a no ser por mi esposa que se encontraba cuidando el enfermo esa noche, pero que por estar dormida no pudo darse cuenta del momento preciso de la muerte de su padre.

La conexión que existe es que mi suegro, que murió de cáncer de los pulmones, fue muy devoto del Dr. José Gregorio Hernández y que mi esposa siempre se sintió un poco culpable de no haber podido asistir al enfermo en sus últimos momentos de vida.

En la iglesia espiritista donde recibimos este mensaje ni el pastor ni la mayoría de los miembros hablan español o conocen la historia del medico venezolano. Para nosotros esta era solamente la segunda vez que visitábamos la iglesia y sobre nuestra historia familiar nadie conocía detalles.

Lo que el mensaje si logró, fue calmar la triste memoria que mi esposa guardaba de no haber podido presenciar o ayudar a su padre en sus últimos momentos.

Cliff Gieseke, San Antonio, TX

 

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