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EL ORIGEN DE GORBEA

 

El 29 de abril de 1904, la pequeña ciudad de Gorbea cumplió su centenario. Ubicada al sur de Temuco, capital de la Región de la Araucanía, se encuentra junto a la carretera longitudinal, que recorre a Chile de norte a sur. Su origen está vinculado a la extensión del ferrocarril, a inicios del siglo XX.

El origen de los pueblos en la Araucanía está vinculado a tres fenómenos: fuertes militares, en el avance de la ocupación; llegada de los colonos, que contribuyeron a la formación de villas o aldeas; y, a la construcción de la línea del ferrocarril, que originó focos urbanos, luego convertidos en pueblos alrededor de las estaciones.

Un ejemplo de esto último es el origen de Gorbea, que nace producto de la construcción del tramo ferroviario que comenzaba a tenderse de Pitrufquén a Antilhue, en 1898, donde se van tejiendo diversas estaciones que albergan poblados, que si bien son pequeños, constituyen un punto de avance para la Región conocida entonces como La Frontera.

Alrededor del año 1887 era un modesto caserío, donde esforzados obreros chilenos procedían a la instalación de la línea férrea, talando y rozando la tupida selva que, en casi su totalidad, cubría este sector de la Frontera. Alrededor del lugar que ocupaba la vieja Estación, se levantaron algunos modestos ranchos; unos para refugio de los obreros, otros para habitación, y también como almacenes de los primeros comerciantes locales, y sobre quienes existen pocos recuerdos. Había además una pequeña población indígena, formada por las familias Colimil, Inalaf, Millamán, y del cacique Manquilef, entre otras. Este caserío recibió el nombre de Donguil, debido a la cercanía del río del mismo nombre,

La vía de transporte y comunicación más importante vendría a ser la línea del ferrocarril, extendida entre las estaciones de Pitrufquén y Antilhue. El tramo anterior, Temuco-Pitrufquén, había sido inaugurado el 13 de noviembre de 1898 por el Presidente de la República, Federico Errázuriz Echaurren. El auge económico producido por la alta producción agrícola y maderera de la zona, necesitó imperiosamente del establecimiento de tres estaciones de Ferrocarriles: Gorbea, Quitratúe y Lastarria en una distancia inferior a los 20 kilómetros.

Su primer registro de población está contenido en el Censo efectuado en el año 1895, fecha en que apenas contaba con la cifra de 1.763 habitantes, núcleo que daría origen al poblado levantado a la orilla Este del FF.CC. y la ribera Oeste del río Donguil, a 93 metros sobre el nivel del mar y a 14 kilómetros al sur de Pitrufquén.

Los colonos boers llegaron a Pitrufquén el 4 de junio de 1903, donde fueron recibidos con grandes manifestaciones de simpatía y afecto por los vecinos de la ciudad, siendo oportunamente solicitada por el Gobierno chileno la cooperación de éstos, quienes dispusieron de sus hogares hasta ser definitivamente radicados. Se les entregaba, entre otros alimentos, un kilo de carne por persona, a cada grupo familiar.

Todos los días los varones viajaban al caserío de Donguil, con el fin de preparar, desbrozar y nivelar los sitios asignados a cada colono, debiendo construir sus respectivas casas habitacionales. El medio de locomoción para estos viajes era un tren de carga, conocido como “Lastrero”, totalmente descubierto, sin rejas ni resguardo alguno; que lo hacía un medio de transporte extremadamente peligroso para la seguridad personal. Este convoy recorría diariamente el tramo Pitrufquén- Lastarria, y el tren de pasajeros del norte, sólo de Santiago hasta Pitrufquén y viceversa.

En Pitrufquén (antiguamente llamado Lisperguer) permanecieron algunos meses y una vez construidas sus viviendas en Gorbea, las habitaron definitivamente. Estas quedaron levantadas en el sector oriente de la línea férrea.

Durante el primer año de permanencia en el villorrio los varones adultos se dirigían de madrugada a laborar en la obra vial que les dará paso de entrada a las tierras asignadas por el Fisco. El camino se abre con el esfuerzo mancomunado de todos los colonos, en un ancho de más o menos unos 4 metros, y se prolonga hasta el kilómetro 15. La construcción de la vía, ubicada al oriente del caserío Donguil, duró tres años y se le denominó "Faja Boer".

La Colonia "Nueva Transvaal" estaba conformada en su gran mayoría por colonos holandeses, participantes en la Guerra de los Boers, quienes a pesar de no tener el oficio de agricultor, con mucho esfuerzo penetran la montaña virgen y enmarañada, escampan la tierra y labran para el cultivo agrícola. Sin embargo, la rigurosidad del clima, las dificultades del idioma y la dureza de las formas de vida, obligó a varios a desistir de la condición de colono, enfilando hacia otros puntos del país (Santiago, Talcahuano y Chillán) y del extranjero (Holanda, U.S.A., Bolivia y Argentina).

La primera etapa de progreso del poblado de Donguil se inicia con la llegada de este grupo de ciudadanos extranjeros, a quienes debe el primer impulso vigoroso hacia su conformación urbana. En efecto, a medida que avanzaban en la limpieza de sus parcelas y en la construcción de sus casas, con los medios proporcionados por el Estado, se iniciaba también el progreso de la naciente localidad. Una acción que se traduce en la expresión genuina de la pujanza de la gente de Holanda que venían de trabajar en el ferrocarril de Sudáfrica.

Los recién llegados bautizaron el caserío con el nombre de “Presidente Kruger" en homenaje al Presidente y héroe nacional del pueblo boer, quien fuera el líder los transvaalenses en su lucha contra la dominación del Imperio Británico en Sudáfrica.

El Ingeniero de Colonización, Cristian Cornely, mientras trabaja en la Colonia "Nueva Transvaal", deslinda el pueblo y levanta el primer plano en el mes de septiembre 1903, fecha que, más o menos, coincide con el arribo de los primeros colonos procedentes de Pitrufquén. Como sabemos se le denominó Gorbea en honor al ilustre matemático español, Profesor del Instituto Nacional, creador del Cuerpo de Ingenieros Civiles y Decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, Andrés Antonio de Gorbea (1792-1852). Este hombre de ciencias, de la primera mitad del siglo XIX, era nacido en el pueblo de Orduña, perteneciente a la Capitanía de Guipúzcoa, provincia de Álava. Llegó contratado a Chile en 1826, y se distinguió preferentemente por el impulso que dio a las aplicaciones de las Matemáticas a la Ingeniería geográfica y civil.

El origen de su apellido se encuentra en la geografía española, en la sierra de Gorbea perteneciente al conjunto de los montes vascos, una alineación calcárea que se extiende entre Álava y Viscaya.

Es de suponer que a Cristían Cornely se debe la colocación de este nombre para la Villa, dada la equivalencia existente, en aquellos años, entre Ingeniero de Colonización con la actual profesión de Ingeniero Civil. También podría suponerse que el Presbítero José Agustín Gómez, llegado al lugar en 1902, influyera en darle tal denominación, ya que había rendido su examen de Bachillerato ante el profesor Gorbea en el Instituto Nacional "José Miguel Carrera" en el año 1848.

El plano oficial de la población ubicada en latitud 39'06 y longitud 72'40 realizado por el Ingeniero Cornely contempla 50 manzanas, 393 sitios, plazas, Estación de Ferrocarriles del Estado y otros.

Mediante el Decreto Supremo Nº 924 del 29 de abril de 1904, firmado por el Presidente de la República, Germán Riesco Errázuriz, se funda oficialmente la localidad de Gorbea, como Subdelegación del Departamento de Villarrica. El plano original se encuentra en el Archivo del Ministerio de Bienes Nacionales, aprobado con la firma del señor Fernando Brunner Prieto.

Por medio del Decreto Supremo Nº 844 del 1 de marzo de 1905 se aprueba el plano de ensanche de la planta urbana de la población, efectuado por el ingeniero Cornely, desde la vía férrea al poniente en sus tres extremos de la parte ya creada, con mayor cabida de 33 manzanas y 230 sitios, más 14 quintas y demás terrenos antiguos, lo que dio un total de 83 manzanas y 623 sitios y otros terrenos destinados a diversos servicios públicos.

En esos años, los sitios eran concedidos por intermedio de la Intendencia de Cautín, previa presentación de una solicitud en papel sellado de 20 céntimos. El concesionario quedaba obligado a cerrar su sitio en un plazo de un año y a edificar en el término de dos años.

El terreno urbano indicado en aquellos planos estaba surcado por innumerables quebradas, producto de los diversos esteros y chorrillos que llevaban las aguas lluvias hacia el estero Cuspe y el río Donguil. Trabajo de titanes sería llegar a emparejar las calles a través de estas grietas; labor aún más pesada si se toma en cuenta la inexistencia de caminos transitables, y se agrega el hecho de tener que traer el ripio desde el río Toltén, ubicado a 15 kilómetros de distancia.

Las manzanas se fueron cubriendo paulatinamente de casas de madera, de uno y dos pisos, donde se instalaron tiendas y almacenes de géneros y abarrotes para satisfacer las necesidades de la naciente población urbana y de los trabajadores de los aserraderos.

Fuente: Gobierno Regional de la Araucanía.