Julio Marin de Cozar
Hace como cuatro años entre por primera vez en internet, creo que hice lo que todos, en un buscador puse mi nombre y esa tarde sonaron las primeras carcajadas, Julios y de apellidos Marín estábamos sembrados por todo el globo terráqueo y empeñados en las aventuras mas dispares, desde el servicio de Cardiología de un noble y digno hospital hasta la fabricación de muñecas artesanales con la desgana y la desfachatez mas simpática que he visto en un negocio internauta.
Esa tarde, mejor esa noche, supe que Internet me robaría horas y bolsas de tiempo, risas y lagrimas.....Pero lo que nunca supe era que me daría dos hijos preciosos y a mi Rosa Mexicana, y mucho menos que lejos de ser como decía alguno: "Dios mío, si es solo una maquina!" era una especie de túnel de viaje salido de la novela mas romántica que imaginar pudiera.
Y como dice una amiga "Si te compras un ordenador súper sofisticado
para un proyecto de una enjundia horrible terminaras en un chat".
En fin, a los cuarenta esto del Internet es un regalo del futuro caído del cielo.
(Por favor si alguien se encuentra una web de esas mías perdidas por geocities que me la devuelva).
(San Luis Potosí, México, Junio 2001)
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