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LOS CRISTALES Y SU CLASIFICACIÓN

Desde la antiguedad, como lo atestiguan los libros sagrados de todos los pueblos, el hombre ha creido en el poder de los cristales y los han utilizado en su beneficio a través de la magia, el psiquismo y la curación. Aunque es verdad que quien cura en realidad es la mente, el cristal de cuarzo amplifica y potencia ese efecto de control de la mente y dominio de la voluntad.

El cuarzo, de entre todos los cristales, siempre se ha considerado como el más poderoso instrumento de curación, tanto como potencializador de la meditación como en forma de elixir medicinal. Igualmente ha sido reconocido como talismán y amuleto. Todas las formas materiales poseen una conciencia inherentes, hasta las piedras poseen éstas conciencia; y los cristales son muchos más sensibles que una piedra. Cabe destacar que la diferencia entre los cristales y las piedras radican principalmente en que los cristales son la máxima evolución de una piedra en el transcurrir del tiempo y el espacio, es decir, que una piedra primitiva expuesta a la erosión, a la luz del sol, al agua, a los cambios climáticos, da como consecuencia la formación de un cristal que puede durar miles de años en formarse; por lo tanto podemos considerar según lo anteriormente dicho que los cristales deben ser programados para su utilización  sea cual fuere ésta; en cambio las piedras no se programan porque ya éstas tienen su función específica que les da la naturaleza, solo ellas esperan por los seres humanos la comunicación de éstos, comunicación que se hará efectiva cuando las personas se relacionen con ellas con el debido respeto y amor y además deben sintonizarse energeticamente y vibracionalmente. Es entonces que podemos entender que el cristal surge de la muerte de una piedra.

Los cristales tienen vibraciones concretas y medibles muy potentes que nos permiten sintonizar diferentes aspectos de nuestro ser. Asi, el cuarzo es utilizado como amplificador y almacén de energía mental; un pensamiento puede ser clarificado y ampliado mediante un cristal, ya que posee una inmensa capacidad para producir impulsos eléctricos. La presión ejercida sobre un cuarzo genera una pequeña carga eléctrica "PIEZOELÉCTRICIDAD", importante fuente de energía para la tecnología de nuestra Era Espacial.

El cuarzo tradicionalmente se ha empleado en la magia, en los procesos de evolución psíquica y también como vía para adentrarse a dimensiones ocultas, ajenas a la realidad física. Parece poseer este cristal la facultad de retransmitir energía de la mente universal para que el ser interior del hombre pueda recogerla, potenciando la percepción. Un cristal transmite y amplifica la energía psíquica y los poderes curativos de la mente.

También los cristales tienen cualidades protectoras, cuando son empleados como amuletos o talismanes, y se reconoce su capacidad para potenciar los campos de energía del cuerpo, ya que emiten vibraciones armónicas con las del cuerpo humano, y esto estimula un efecto benéfico. Los cristales si bien no guardan cargas eléctricas si tienen memoria para actuar como si se cargasen al entrar en contacto con el cuerpo; es esta capacidad para amplificar la energía recibida de las células corporales lo que produce una corriente eléctrica, y esta cualidad amplifica los procesos curativos.

La metafísica considera que el cuarzo, puede absorber conjuntamente el magnetismo terrestre y las radiaciones solares, los que vuelve a emitir como energía. La energía que irradian los cuarzos claros, asi como otros cristales, entra en resonancia con el aura humana, y constituye ésto su facultad curativa. La resonancia del cristal se produce inmediatamente que se toma en la mano, y su energía es capaz de penetrar los cuerpos materiales, incluso la estructuras celular humana.

Quien comience a trabajar con cristales pronto notará que se producen en él fenómenos muy curiosos, se percatará de que lo llena una nueva energía, una fuerza superior a la normal. Los cristales ayudan a sintonzar con el lado superior del ser, con lo que se puede llegar a ser, con el ser perfecto, es decir, con la energía universal.

Los cristales, tambien llamados piedras preciosas, siempre los han rodeados de un halo de misterio y fascinación, forman parte integral de mitos, leyendas y cuentos populares; han simbolizado los deseos del hombre, sus ambiciones, pero, igualmente se han constituido en sus poderosos aliados para alcanzar estas metas, si la nobleza es su fin. La palabra que más se ha asociado con ellas es poder. Ellas han ayudado a conquistar reinos, y a perderlos; a curar enfermedades, a proteger y quitar vidas; a torcer voluntades, a someter a los enemigos y vencer empresas imposibles; a recuperar al ser amado.

Durante siglos se les dotó de poderes, reales o imaginarios, lo que llenó a las piedras preciosas de contenidos extraños; asi fueron usadas con profusión por magos, hechiceros, brujos, médicos, alquimistas, charlatanes de todo tipo; y han ocupado lugares destacados en los ritos religiosos y ceremoniales de todas las culturas humanas, pues cada piedra además del poder que se haya visto en ella tiene, sin duda, una fuerte carga  simbólica.

Muchas de las más famosas leyendas sobre los cristales hablan de la Atlántida. Cuenta que los habitantes del continente perdido empleaban el coral en  múltiples maleficios; y el lapislázuli se reservaba especialemnte para el templo de Venus. Actualmente se ha comprobado que tal piedra favorece la concepción y se haya influida por el planeta Venus. Igualmente aseguran las leyendas sobre la Atlántida que allí se descubrió la técnica para transformar, mediante el cristal, la luz solar en energía; de este modo disponian de campos de energías curativas mediante el procedimeinto de situar convenientemente diversas y numerosas  piedras en templos u otros lugares destinados a tal propósito. Se cuenta también que el empleo de los cristales para producir pestes y crear  destrucción (Guerras, sometimiento forzado de los habitantes mediante hipnosis colectiva hasta reducirlos a esclavos, manipulación genética a fin de crear formas sub-humanas, etc) precipitó la desgracia del continente. Otra teoría habla de que su destrucción se debió a un desequilibrio en los campos electromagnéticos.

Uno de los cristales más sagrados lleva por nombre el guardian de los recuerdos. Fué creado por los sabios de la Atlántida y se supone tallado por la fuerza de eones cargados de sabiduría. En él se comprendian todos los conocimientos y secretos ancestrales y profundos del universo. Contiene también las claves  para desentrañar los comportamientos inconscientes del ser humano; el destino colectivo de la humanidad y del planeta, además del proceso evolutivo de nuestro sistema solar. Aunque, tal vez lo más sorprendente, asegura la leyenda que en dicho cristal se halla la clave para conocer el alma de cada individuo en particular.

Este cristal sagrado y sabio no puede   buscarse ni encontrarse. Tal vez solo pertenece al mundo de la leyenda, pero ésta asegura que un día aparecerá sobre la superficie del planeta y a su maravillosa sabiduría nada más tendrán acceso aquellos individuos cuyas cargas vibratorias sean altas y tiendan sus corazones al altruismo y al bien. Estos elegidos conocerán la suprema sabiduría.

El guardian de los recuerdos  posee seis caras, en euna de ellas se encuentra grabado el símbolo sagrado; un triángulo que solo puede ser apreciado bajo una luz muy brillante; lleva este triángulo en cada uno de sus lados otro triángulo más pequeño, que simbolizan el equilibrio perfecto entre el orden físico, el metal y el emocional; aunque igualmente pudiera referir este triángulo, como muchos estudiosos piensan, al tercer ojo que todo  lo ve.

En las esperiencias actuales de meditación se   trata de buscar conexiones con la fuerza del guardian de los recuerdos, empleando cristales y piedras preciosas vírgenes, talladas por sus propios dueños, sin que nadie más las haya tocado. En estas piedras debe grabarse un pequeño triángulo que se colocará sobre el centro del tercer ojo, cerrar los ojos, concentrarse y liberarse de toda preocupación humana y prepararse a recibir, con una actitud receptiva, el aporte de la sabíduria superior.

La Grecia clásica también mostró afición con los cristales y piedras preciosas. Al cuarzo le daban el apelativo de "hielo eterno" por considerar que era un regalo de los dioses olímpicos. Los empleaban, de acuerdo a su poder natural amplificatorio, para concentrar el calor proveniente de los rayos solares y encender el fuego sagrado en las ceremonias religiosas. Los romanos, por su parte, empleaban el calor solar para cauterizar las heridas, concentrándolos en un cristal. La leyenda cuenta que los soldados del ímperio mostraban especial afición a la piedra ámbar, debido a sus muchas propiedades cicatrizantes.

Los egipcios, por su parte, tallaban cálices y vasos sagrados en cuarzo de diverso tipo; creían que el agua en ellos contenida se llenaba de una energía positiva que prolongaba la vida. La orfebrería egipcía empleó profusamente los cristales, tanto con fines religiosos, ornamentales y utilitarios.

Los antiguos sacerdotes druidas veían en el cuarzo claro el mejor amuleto para rehuir el poder de los demonios. Y los primitivos tibetanos creían que en estas`piedras de cuarzo se hallaba un pedazo de cielo, significando con esto el inmenso poder benéfico que poseen. Los malayos, por su parte creían que el brillo de un diamante se opacaba si era tocado por un traidor. El diamante, desde tiempos ancestrales, ha estado relacionado con la prevención contra los venenos y se le consideró por muchos pueblos como eficaz protector de su poseedor.

Actalmente conservamos muchas creencias, supersticiones populares y ciertos ritos cuyos simbolismos se remontan a tiempos inmemorables, en esto las piedras siguen conservando su antigua y significativa importancia. Una muestra minúscula podria ser el tradicional anillo de compromiso; un diamante solicitario que el novio entrega a la novia; desde tiempos remotos el diamante parece la fidelidad y la dicha de una larga vida matrimonial.

En todas las culturas actuales subsisten creencias inconscientes que vinculan las piedras con factores positivos o negativos de la vida, generalmente carentes de explicación cientifica, y muchas veces contradictorias entre sí. De este modo vemos como en muchas culturas los ópalos o las perlas son portadores de felicidad o tristeza. En muchas regiones de América se supone lapislázuli portador de buena suerte, ya que protege contra las adversidades, o que la amatista, si no está en contacto directo con la piel, atrae la felicidad. En Africa a muchas piedras se les asigna el valor de proteger contra la mordedura de la serpientes, y para los australianos el zafiro protege contra la picadura del escorpión. En Tibet el ámbar es empleado en la búsquedad de la perfección y la armonía interior. Ampliamente difundidas se hallan creencias populares tales como que el granate evita a la persona que lo lleva, accidentes en los que se derame sangre, o que ayuda a encontrar objetos perdidos; que las turquesas son las piedras de la sinceridad y jaspe previene las enfermedades infecciosas; pero son las esmeraldas  las piedras que la leyenda ha dotado de mayor estigma negativo, especialmente si la piedra se rompe. De cualquier manera, debemos tener presente que muchas leyendas y supersticiones acerca de las piedras se deben más a quimeras que a realidades. Las piedras ciertamente poseen energías benéficas que pueden y deben ser potenciadas y empleadas en beneficios de todos; y respecto a la supuesta negatividad   de ciertas piedras hay que recordar que es el hombre el que libremente escoge su destino, pero ésta escogencia debe hacerla con responsabilidad, acercándose al bien y no al mal.            

Los cristales son portadores de gran energía y pueden servir a un ser humano toda su vida. Hay diferentes categorías de cristales, entre ellos:

CRISTALES DE PODER: estos son de primer orden y relativamente pocos. Son verdaderas espadas de luz que cortan las tinieblas aparentes con rapidez y eficiencia iniciando cambios en el estado de alerta consciente de muchos.

CRISTALES DEVICOS: son utilizados por los devas o espíritus de la naturaleza como morada o base y lo mejor es dejar que esto sea así para no romper el equilibrio interdimensional existente.

CRISTALES SINCRONIZADORES: sirven para sincronizar frecuencias vibratorias específicas en el proceso de la meditación y van llevando a quien los carga a fluir en armonía con frecuencias vibratorias superiores.

CRISTALES ENERGETICOS: están programados para recibir altas intensidades de energía interdimensioanles.

CRISTALES SANADORES: estos evocan una respuesta de armonía y balance y el ser humano que lo utilice para sanarse a sí mismo y sanar a otros recibe el mensaje, dándose la sanación como respuesta al estímulo. Disuelve la congestión energética y el desbalance, absorbiendo y reactivando su innata perfección total.

CRISTALES BATERIAS: atraen, almacenan y periódicamente emanan energías. Se utilizan ciclicamente dejando que se carguen para utilizarse cuando están listos y así sucesivamente.

CRISTALES ARQUETIPICOS: almacenan mensajes o códigos que son recibidos por indivíduos específicos en ciertos períodos de la historia, revelando conocimientos superiores al activarlos.

CRISTALES BIBLIOTECAS: son similares a los cristales arquetipicos pero reciben y almacenan mayor cantidad de información.

CRISTALES TRANSMISORES: transmiten luz con claridad e integridad; son excelentes para enviar luz de un lugar a otro.

CRISTALES DE VISION: amplian y clarifican la visiòn interna o tercer ojo.

CRISTALES MUSICALES: son muy efectivos como agentes de sintonía con los planos superiores de conocimiento y como agentes de sanaciòn.

CRISTALES QUIRURGICOS: utilizados en la cirugía psíquica y para alteraciones muy precisas en el patrón energético del aura. El uso del rayo lazer está muy relacionado con la cirugía de la luz.

    

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