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LA ELECTRICIDAD Y EL ESPIRITISMO

Segundo ciclo de conferencias sabatinas.- Primera del ciclo de 1923; tiene lugar el 24 de marzo a las 21 en punto. – Diserta el Director de la EMEdelaCu, señor Joaquín Trincado.

(Libro Conócete a ti mismo: pags. 458 a 480, 2da. Edición 1931)

Señoras, Señores, Hermanos Adherentes: 

       Ningún tema expuesto y discutido en toda la vida a los hombres de nuestro mundo tierra, es más interesante que este, para el definitivo progreso y bienestar. Ninguna escuela ni credo podría tampoco ponerlo al descubierto, como no lo hicieron, más que el “Espiritismo Luz y Verdad” que aquí sostenemos.

       A esta afirmación, todos los dioses religiosos fruncen su ceño de ira y tiemblan en su impotencia de resistir esta luz que tanto temieron que se descubriera, porque, a ellos que pretendían brillar, los descubre en su negro barniz y ante la razón, los deja expuestos a su propia mentira.

       Si fueran potentes, como se hicieron cantar, su mirada de despecho me aniquilaría en este instante. Pero, no temáis. Todas sus iras, todos sus castigos, todos sus infiernos, han desaparecido ante el fulgor de las lámparas eléctricas que el espiritismo trajo como credencial de su potencia; como figura de su amor y como delicada balanza de fina justicia.

       Estas afirmaciones que la lógica nos va a probar, no sólo son el escándalo de los dioses, sino que también escandalizaron hasta la desesperación a los detractores del Espiritismo, espiritualistas y espiriteros que ponen imperfecciones a las ciencias, tal vez con más malicia que ignorancia, herencia de su fe religiosa, de la que no tienen el valor de abdicar.

       Pero hasta que la electricidad llegó mostrándose a la vez que se manifestaban los fenómenos del Espiritismo, la luz débil de las velas, no permitió a los hombres, ni a la fotografía, copiar las fealdades de los dioses y sus fetiches que, envueltos en las nubes de humo, se escondían a los ojos de sus creyentes.

       La fuerzas del gas, no fueron tampoco suficientes a rasgar la niebla de los templos ni de las conciencias anestesiadas, del hedor y el humo de las velas; pero, también el gas era condenado por el dios religioso, porque abría paso a un progreso mayor y, Lebon es excomulgado.

       Empieza a mostrarse a los químicos las corrientes eléctricas, al mismo tiempo que se sorprende el mundo, la humanidad, con los fenómenos espirituales; y el pontífice Cristiano-Católico, condena por el “Sillabus” hasta el pensamiento; y por todos los medios que antes tuviera, quiere oponerse a todo y persigue especialmente a dos manifestaciones simultáneas, que marcaban la mitad del siglo XIX y que denunciaban todo lo falso de la religión. Estos dos fenómenos simultáneos son: las manifestaciones de todo género de los espíritus, y la aparición del arco luminoso de Volta.

             Mas queremos descubrir, que Pío IX sabía la causa del fenómeno espiritista; y es esta la más grande y grave acusación que la historia ha de hacer del autor del “Sillabus que, en su impotencia, echa mano del arma gastada de las excomuniones, condenas y persecuciones del Espiritismo. ¿Pero que adelantará con eso, si el otro fenómeno material ilumina los rincones de las conciencias, pues instiga a las ciencias? Este descubrimiento nos prueba ya, que la Electricidad era la credencial del Espiritismo; y por tanto, aquellas lámparas Voltaicas, eran, indudablemente, las lenguas de fuego anunciadas por Isaías, que marcaban el reinado del “espíritu” ¿Comprendéis ahora y con esto, el afán del pontífice en condenar la Electricidad ya que estaba en conocimiento de la profecía?

       Mas no había de ceder como quiera el autor del “Sillabus” y autócrata pontífice y quiere aterrar al mundo, declarándose infalible. Pero el espíritu inspira, y es primero un valiente Obispo, Strossmayer, que en su misma presencia, prueba al pontífice su falacia<, y por la misma inspiración se levantan Cavour, Mazzini y Garibaldi, y destronan del poder al infalible, falible Pío IX. ¿Por qué no fue todo esto antes de que el Espiritismo y la Electricidad mostraran simultáneos sus fenómenos? Es que el Espiritismo es potencia y materializó a su hora justa esa potencia, en la Electricidad. Y esta es, (permitidme la frese) la Electricidad, es el pan que traía el Espiritismo para el día festivo del progreso de los hombres en las ciencias. Y digo el pan, porque nada hay en lo material mejor que el pan; por esto, los hombres que quieren progresar, se dan grandes hartones de Electricidad.

       No quiero hacer historia aquí de los secretos que los pontífices sabían de todo esto; pero sí diré, que habiéndolo desfigurado todo, para que los fanáticos creyentes no penetraran en esos arcanos, luego, no supieron ellos mismo distinguir entre lo falso y lo positivo.

       Crearon (tergiversando) un terrible “Luzbel”. Los filólogos saben que, etimológicamente, “Luzbel” significa Luz bella, o bella Luz. Y el hombre de progreso sabe que la luz es buena y la belleza es el ideal que todos perseguimos alcanzar. ¿Por qué, a pesar de ser todo eso bueno y no sólo bueno sino lo superior que pretendemos ganar en todos los ideales, los servidores de la religión, como falso profeta, les dijo: “luzbel es el Ángel rebelde y ante Dios dijo: “Non serviam, no serviré”. Y, sí lo dijo el espíritu de luz; pero ante el Dios religioso de cualquier dogma; y entonces, nosotros, reconoceríamos a Luzbel encarnado en Isaías, puesto que quema y destruye a todos los dioses de palo, piedra, metales y hasta de carne y hueso.

       Más, hablar hoy de dioses y demonios, es perder un tiempo precioso, cuando ya, todo cuanto es necesario para mostrar la falsía de las religiones y sus dioses, lo tenéis impreso en los libros que os presenta esta Escuela del Espiritismo Luz y Verdad.

       Si hemos tocado esos puntos, obligados somos para sentar nuestra primera base de esta conferencia, que pretendemos sea el jalón primero y la mira segura de los hombres cultivadores de las ciencias, que se ven perplejos y muchas veces desorientados en su estudio, por la lucha de su razón, con el prejuicio dimanante de su educación en la infancia en cualquier religión y dogma, porque perdura el error que, en las celdillas de su cerebro-reflector se imprimió: pero que, hoy, la fuerza de la Luz descubre ese fósil y su calor dinámico trata de incinerar y su espíritu, en cada hombre, quema esos vestigios apocantes. Pero es natural que haya una contracción tremenda, porque es muy duro ver perdido todo lo que creíamos poseer. Más, ¿por qué temen los hombres de las ciencias, en derribar los castillos de corcho que nos hicieron los textos erróneos, que, sin embargo, nos lo semejaron de piedra barroqueña? ¿No aceptamos un mayor progreso, sobre todo progreso que nos sirvió un tiempo? ¿No encontraremos justo, que de la candela animal, pestilente, pasara la humanidad a quemar aceite, de ésta a la vela de cera y estearina, de ésta al flamígero gas, hasta llegar la imagen de Luzbel, en la brillante lámpara eléctrica? ¿No hemos visto transportar sus míseros y rústicos equipaje a nuestras lejanas primitivas tribus arrastradas sobre una rama de árbol, elevándose luego a la chirriante carreta, para pasar a las legendarias diligencias, destituidas luego por grandes serpientes que culebrean majestuosas resbalando sobre dos guías de acero, arrastradas por el gran carro de fuego apocalíptico? Y tanto no han temido los hombres posponer un progreso a otro progreso mayor, que conquistó la automecánica, para arrastrarse a mayor velocidad que el viento; y aún domina a éste que lo creía incorpóreo y que sin embargo, sirve de base y sostén al aeroplano y al dirigible y aún no se satisface; aún en un supremo esfuerzo de la inspiración, lanza sus palabras y pensamientos al aire, seguro de que las recibirán y las oyen en el otro continente y, ya, ni siquiera se admira y aún dice, (quizás solo por la evidencia) ¡con la Electricidad, todo se puede!... Y no teme que, todo eso que fue excomulgado por el dios religioso que todo lo desmiente en su falso poderío ........................................................ ........................................................................................................................................................(1) y lo descubre en su oficio de verdugo de sus creyentes y de las ciencias. Y si todo esto acepta el hombre sin temor, tácitamente, ama y acepta el Espiritismo, cuyo pan, para su reinado, es la Electricidad.

       Mas, he aquí que, aman, explotan, cantan las grandezas de la Electricidad (que vamos a probar que es la esposa del Espiritismo), y niegan y aun persiguen al esposo, sin el cual, ella, su esposa eterna, no puede mostrarse. Y lo temen unos o lo ríen otros y en general, sin embargo, a su solo hombre, tiemblan como peleles suspendidos en el aire. ¿Por qué este fenómeno tan grande, pero que no lo ven esos grandes fenomenístas de la Sorbona y otros templos supremáticos? La causa es la misma siempre: el prejuicio; la sin razón de su razón, que no puede formar balanza.

       Por esto pasan años tras años en lamentables dudas y divagaciones, buscando el principio que solo reside en la procedencia y mandato del espíritu para materializar el principio de vida y jamás puede una ciencia sola alcanzar. Se precisan todas la ciencias reunidas y un punto más, que es, una razón sin prejuicio, que denominamos “Filosofía Austera Racional”. Y por no haber llegado los hombres a ese punto más, vemos debatirse estos mismos días a los estudiosos que dan un grito de alegría cuando penetran un milímetro en la metafísica molecular y llegan siquiera a medir y contar en Kilómetros la marcha vertiginosa de las radiaciones, señalando a las “Alfas” 20.000 Kilómetros por segundo; a las “Beta” 280.000, y a las “Gamma” 385.000, o sea a éstas últimas, la marcha de la luz. Y dicen bien al sentar que “son vibraciones del Éter”, al que nosotros hemos consagrado única sustancia de la que, el espíritu extrae todas las formas que demuestran la vida; y la electricidad no es otra cosa sino Éter materializado, a lo que no se opondrá en ningún caso el profesor Einstein, en lo que llama “Teoría de la Relatividad” que desde nuestro comienzo de estudio hemos sentado que “todo en el Universo es relativo”.

       Terrible parece la marcha de la luz, apreciada en 385.000 Kilómetros por segundo de nuestro tiempo convencional. ¿Pero les ocurrió pensar, que hay algo casi infinitamente más veloz y que cruza en cualquier dirección esas vibraciones electromagnéticas, pero que el hombre ha de tener conciencia para emitir esa omnipotente Onda llamada pensamiento? Los espiritistas sabemos que, el pensamiento, es una acción de nuestro propio espíritu, y por ende, el espíritu, es el motor (que presentía Spinosa) de todas las modulaciones que representan la vida; y cada espíritu individualmente, es un átomo integrante y necesario a la composición total de la vida Universal, comprendida hoy en Electricidad y Espiritismo.

       Llegado ya a este punto incontrovertible y piqueta inquebrantable de todos los sofismas; y ya que toqué a los hombres de la ciencia, debo entrar de lleno a confirmar filosóficamente y por tanto científicamente también que, Electricidad y Espiritismo, es el Matrimonio sin el cual nada puede existir de la vida en formas.

       Temblad sí, dioses religiosos; tapaos los oídos. ¡Oh amalgamadores espiritualistas! Para que vuestra prejuiciada o maliciosa inteligencia no deje penetrar en vuestra pesada y obscura alma que cubre con sus negros crespones vuestra dormida o anestesiada conciencia, esclava de todas las religiones. Pero, es tan potente la Luz que voy a descubrir y tan estridente el clarín de mi fiscorno, que a pesar vuestro, quemaré los crespones; fundiré vuestras escorias y oiréis aunque no queráis. Vosotros, hombres de verdadera ciencia, no os voy a quitar nada; os voy a dar lo que buscáis; rumbos rectos a vuestras amadas ciencias y luego justificaréis que: “si la electricidad es la corona de todas las ciencias, es porque son hijas del Espiritismo y de su esposa eterna la Electricidad”, a la que yo, en 1906, enamorado de su bella grandeza, le canté su himno mayor y escribí: “La Electricidad, fuerza omnipotente y madre de todo lo creado”.

       No puedo entretenerme en ecuaciones de números, porque éstos, son para pocos hombres aún y es preciso que me comprendan todos; por lo que acudiré a la matemática pura que no tiene números, pero que es la raíz de los números que componen la matemática convencional o positiva.

        

       Ya estamos frente a la cuestión de las cuestiones, que a muchos hará fruncir el cejo con desagrado, demostrando su maldad, su ignorancia, o su vanidad, de los que nosotros no podemos ser culpables.

       En cambio; los enamorados de las hijas y bella esposa del Espiritismo Luz y Verdad, las ciencias y la Electricidad, darán un respiro de satisfechos, al comprender que sirven a su misma madre.

       Bien que digamos Éter, Alma, o Electricidad, decimos la misma cosa y es la única sustancia existente, de la cual, la Electricidad en todos sus fenómenos, es la materialización del Éter en sus ondas que, llevadas a la Matemática por las leyes de Ampére, Ohm y Joule, podemos afirmar, que medimos y pesamos el Alma Universal, y por tanto, también el Alma humana, puesto que es una parte del Alma universal individualizada por el espíritu para darse forma humana, en la que reúne todo el universo bajo la forma y la denominación de hombre, que como tal, se ve precisado a descomponer ese gran todo, en partículas que llamamos Ciencias, para la mejor comprensión de la causa grande, por pequeños efectos de los que, deductivamente e inductivamente, llega el hombre a la ideación del Arte, patrón de cada ciencia, de la que no puede prescindir, como no es posible la prescindencia de los dos sexos, para la concepción del hombre u otro ser.

       He aquí que ya se ve, cómo la Electricidad es la corona de todas las ciencias y su reina: por que, si todo es necesario para que se pueda engendrar de dos seres, otros seres, la Electricidad, necesitó para mostrarse, que todas las ciencias y las artes, llegaran a un requerido desarrollo semiperfecto, porque de generar, materializando sus remanentes magnéticos en combinación con las ondas etéreas, sin las cuales, tampoco la dínamo puede generar esas corrientes, que primero aprisiona en sus campos magnéticos, como la madre aprisiona en su matriz el Microhombre, que luego expulsará mostrando al hombre.

       Para qué ocuparnos en catalogar los errores emitidos sobre la electricidad en su comprensión y procedencia, si sería tan ímproba e improvechosa tarea hoy, como discutir la procedencia y esencia del espíritu, con un fanático religioso? Pero la misma es la procedencia de la Electricidad y Espíritu, aunque las funciones sean diferentes, pero complementarias las unas de las otras, para demostrar la vida en formas.

       Dejemos, pues, esos catálogos de errores propios del hombre y ocupémonos, concretamente, de su procedencia, para mejor comprensión o por lo menos presentir su esencia, ya que cuantos esfuerzos se hagan por la sola ciencia para apurar su materialidad molecular, que la vemos en la luz y el movimiento, sufrirían la misma derrota, que si se quisiera, por el mismo sistema, acotar la esencialidad del Espíritu. Lo que afirma axiomáticamente que, ambos tienen la misma procedencia.

       Pero oíd bien: que la una es el eterno pensamiento de la creación y el otro la voluntad ejecutora de la Creación. Con lo cual se afirma rigurosamente, el Eterno Maridaje de Electricidad y Espiritismo.

       Llamen a la electricidad, fluido, corriente, luz, movimiento, fuerza, o como cumpla al entendimiento y no serán más que nombres convenientes a entendernos. Pero veremos el fenómeno convertirse una Onda etérea en calor y retornarse en movimiento materializado, porque observaremos la fuerza en desarrollo, del que, venciendo resistencias, demostrará su potencia en la bella luz que todo lo alegra; y, al final, el espiritista, que forzosamente penetra en toda esa grandeza Metafísica, comprende que todo ese movimiento de cambios y demostraciones instantáneas, es solo y todo diferentes períodos del Éter en su movimiento vibratorio constante, de esa única sustancia que todo lo llena; que a todo le da Alma para sus formas, las que sin embargo, la misma electricidad por sí sola no puede dárselas por que no tiene inteligencia; no tiene voluntad.

       Punto tremendo surge aquí: Las ciencias que son perfectas en sí mismas, las veo rozagantes de alegría; pero a los malos científicos, los veo retorcerse de despecho, o reír su propia inconsciencia preparándose al sofisma que los ha de hundir aún más en los sitios profundos que ellos mismos se cavan.

       “No tienen inteligencia; no tiene voluntad” he dicho, refiriéndome a la Electricidad. Y como el Alma humana es amasada de esa única sustancia, en principio nos queda evidenciado que, tampoco el alma es inteligente, ni tiene ley; y por lo tanto, como entidad en el hombre, no tiene ley. Cuyo complejo estudio dejamos rigurosamente estudiado y probado en nuestra “Filosofía Austera Racional” y demás libros de esta Escuela.

       Como el hombre tiene inteligencia y voluntad, de lo que es obvio hablar; y nadie, aún con sofismas, afirmará que la inteligencia y la voluntad sea de lo que llamamos materia, el espiritista metafísico, penetrando sin perjuicio en el ser hombre que es el resumen; el espiritista, repito, ve con luz meridiana que, la inteligencia y la voluntad es sólo del espíritu. Lo que ponemos como punto de partida a todo estudio de los hombres verdaderos científicos. Y como observamos (y esto ya alcanzó la ciencia aun teniendo muchos vacíos); como observamos, digo, que el cuerpo del hombre como todas las formas que encontramos en la creación, que no es posible verlas, ni existen, sino cargadas de electricidad y bañadas y sostenidas y compuestas de Éter, material o sustancia única que el espíritu encuentra para crear las formas que demuestran la vida; el fenómeno de la vida; de donde se llega a la lógica y axiomática conclusión y por lo tanto indiscutible, de que Electricidad y Espiritismo son inseparables. Esto es lo que manejan los hombres, sin serles posible obrar nada sin ese todo.

       ¡Qué triste papel hacen aquí los materialistas usando el efecto y negando por aberración la causa! ¿Lo hacen mejor los católicos-cristianos, confesando la causa y persiguiendo los efectos?...; pero dejemos a los inconscientes.

       ¿Qué podrán decir en contra de esa grandeza, los Chinos, de su principio antiguo del “Electrón”? ¿Me rectificaran los grandes maestros, Ohm, Volta, Ampére, Faraday, Joulé y Roetgen, autores de las principales leyes de la mágica Electricidad en cuyas leyes, yo vi lo que ellos envolvieron sin poder ver, por que sus mismos espíritus les cubrieron para librarlos de una muerte segura, por la irrupción tremenda de los enemigos del progreso? ¿Cómo podrían ellos decir esto, cuando aún el pontífice era rey, sin ser víctimas como Galileo y Colón entre miles más, que, “la Electricidad es fuerza omnipotente y Madre de todo lo creado” y su único Obrero el espíritu; que esa coyunda inseparable son la una el pensamiento del Creador y el otro la voluntad ejecutora del Creador, y que, sin ellos, nada de lo que existe existiría? Todo esto es anular el dogma católico y aun el de todas las religiones y sólo debería declararse, cuando las ciencias se sobrepusieran a la religión, lo que ha llegado por los fenómenos de la Electricidad y el Espiritismo únicamente.

       No podían, pues, aquellos maestros ver lo que envolvían sus leyes, porque ello mismo desmentiría la sabia política del Creador y el buen gobierno del Espiritismo.

Yo os confieso, hermanos espiritistas y hermanos y compañeros de las ciencias, que cuando descubrí y escribí ese tremendo pensamiento, necesité largos días para respirar y reponerme de la tremenda contracción recibida en todo mi ser, que quedó jadeante; pero mi ánimo estaba resuelto a penetrar en todo ese horrible enigma de infinita grandeza, dentro de la cual nadaba y a la vez, se encerraba toda por entero dentro de mí mismo y quedó mi materia como emborrachada de tanta vida y emoción.

Cuando descansé de esa indescribible emoción, volví resuelto al estudio; pero receloso, me pregunté antes de tender la pluma: ¿Estaré en lo cierto? ¿Me contradirán los grande autores de Electrotécnica, P. Marcolain, San Juan, Agacino, Yesares Blanco, Graffini, con centenares más? ¿Me desmentirán los Marconi que estudiaron esos autores, los Testla, los Edison, los Thompson, los Thury, los Ramos, los Torres-Quevedo y los Cabana, con miles más de mis contemporáneos? ¡Oh no!... A casi todos los conozco: de algunos fui compañero de trabajo y seguro estoy que le satisfará este conocimiento en esta máxima cuestión; y capaces como son cada uno en un cosa de la Termo-Mecano-Dínamo-Eléctrica, darán un nuevo vuelo para llegar al límite máximo posible de la electricidad dinámica, que es la que ellos ven. Y seguro estoy también que, si no antes, de seguro, cuando lleguen a ese límite posible, verán también que el dínamo, sólo por su contacto con el Éter es capaz de generar las líneas de fuerza propulsoras de una corriente materializada y sujeta a la voluntad del hombre, encontrándose entonces en el caso de confirmar que, “Electricidad y Espíritu” tienen la misma procedencia y que son el pensamiento y la voluntad del Creador, padre de todos los espíritus.

Mas... ¡párate un poco, pensamiento incansable! ¡Prestad atención y oído avizor hombres de las ciencias, porque hemos dicho algo terriblemente revolucionario! Hemos dicho: “Cuando llegarán al límite máximo de la Electricidad dinámica”. ¿Hemos dicho bien? ¿Tendrá su límite máximo la dínamo?... Antes de estudiar este argumento tremendo, tendré que buscar y sentar una ley que me ponga en camino y que sea destructora de todos los errores y prejuicios. Sea ésta. Tan pronto se pretende poner el límite a una cosa, ya no existe la misma cosa como tal cosa. Y tan pronto se pretende haber llagado y no se puede pasar más allá de un resultado, es poner límites al progreso.

Es esta una ley mía arrancada a la filosofía generadora de todas las leyes científicas físico-biológico-éticas. Lo que quiere decir, que es un axioma. Y como está probado evidentemente que, si el progreso tuviera límites la vida sería una ficción; y nadie se atreverá a decir que la vida que vivimos sea ficticia ya puedo entrar con esto a estudiar y exponer mi argumento.

El límite de una cosa, racionalmente, se encuentra en el aprovechamiento de otra cosa que sustituye con ventaja a la anterior, para el mismo servicio o mejor servicio. Esta es también una ley axiomática, que ya ha entrado, como todas, en el dominio de la explotación humana.

¿Es posible destituir a la Electricidad dinámica? Sí, y con un 90% de economía en su recolección; sin pérdidas en su aplicación ni gastos de entretenimiento. Pero, oíd ahora bien. Ese sustituto de la dínamo, al que llamaré ELECTROMAGNO, no puede tener precio; no se puede vender, porque es el galardón del padre Creador a sus hijos de cada mundo, al llegar a su mayoría de edad; a su casamiento con la ley solidaria del gobierno del Espiritismo. Es el maná inacabable; es el mismo Eter en vibración directa; es la misma vida utilizada por el hombre, de lo que esta Escuela tiene el principio y secreto probado.

Ese galardón, ya está dado en amor y justicia para la tierra y cuando los hombres lo quieran, se les dará; pero sólo pueden declarar que lo quieren, viviendo el régimen del gobierno del Espiritismo en la Comuna de Amor y Ley, declarándose los hombres mayores de edad por conciencia; hermanos sin diferencia en derechos y obligaciones, siendo el hombre la única moneda.

Hasta entonces (pero está muy cerca el día) el premio, por el estudio de la materia y el trabajo experimental, junto con todos los progresos, será la Electricidad dinámica; tan costosa, pero insustituible en el régimen de la supremacía y aberración contra el Espiritismo.

Hasta que el hombre posea el Electro-Magno, no podrá mandar sus mensajes, por ondas, a los mundos que estén a su alrededor y en su mismo grado de densidad y gravedad atmosférica; y también recibirá los de ellos como hoy nos comunicamos con nuestros antípodas.

En la atmósfera que envuelve a cada mundo, no hay; no puede haber otra cosa que la que tienen la materia y el hombre que lo habita.

Por esto, cuantas tentativas han hecho y hagan los hombres (yo también lo intenté) para aprovechar la “Electricidad Atmosférica”, fracasaron y fracasarán, porque ya no es Éter puro; sino rarificado de gases pútridos y pensamientos turbios; emanaciones de odios y pasiones, que la misma rotación del globo expulsa en fuerzas centrífugas.

Debieron los hombres haber entendido aquel sabio apotegma del mártir del Gólgota y de otros misioneros: “El que siembra tempestades, no espere recoger más que rayos, truenos y granizo” . Eso es lo que hay en la Atmósfera de la tierra, porque, aun los hombres son una tormenta y un tormento.

El Electro-Magno, no se recoge en la atmósfera; se extrae de planos más altos; se toma solamente en la misma fuente de la vida, donde el padre respira la vida universal.

Utopía dirán los hombres. Utopía dijeron de los visiones de Julio Verne. Utopía han dicho cuando hemos proclamado: “El Universo Solidarizado”, “El Mundo todo Comunizado”. Utopía dicen, a nuestro “Espiritismo Luz y Verdad”; y, sin embargo, veis que todo ello se realiza, se muestra y se impone por su sola fuerza, La Verdad.

Pues no es utopía el Electro-Magno que sustituirá al dínamo, “bruja mágica” como la llamáis; como no fue utopía cuando dijimos, “dicen Paz y no habrá Paz”, a raíz del tratado de Versailles.

Del Electro-Magno, sólo diré que ha funcionado ya para renovar las fuerzas centrales de este mundo, que ya, en 1913, algunos astrónomos dieron un grito de alarma y dijeron en los periódicos: “La Tierra camina como un beodo”; y era verdad, aunque ellos no supieran la causa.

El gobierno del Espiritismo, entonces, hubo de pedir un adelanto bajo su garantía de Maestros responsables, para que, renovándole en parte las fuerzas vitales, pudiera resistir el tiempo necesario para la cancelación de esta humanidad, que ya tenía hecho su juicio.

Concedido ese adelanto, los Maestros instruyeron en los aparatos necesarios; se instalaron y se inyectó a la Tierra nueva savia en corrientes vitales, anunciándose luego en una continuada convulsión de fenómenos geológicos, ocasionados por el desalojo de los gases pútridos y en tal forma, que en un año (14 de septiembre de 1914, a la misma fecha de 1915) hubo más de una demostración por día, sintiéndose varias veces en los dos hemisferios. Y vuelve ahora en su acción renovadora en este “año de los grandes hechos” (2)

Mas, los hombres (astrónomos y geólogos), a pesar de la repetición diaria casi, al no comprender la causa del fenómeno, dicen con apático desenfado: “es cosa natural”. No conciben que sea la acción justiciera del gobierno del Espiritismo, para establecer su reinado.

Para el “Espiritismo Luz y Verdad”, no es tampoco cosa sobrenatural, porque nada hay sobrenatural. Pero sí existe lo extraordinario y esos hechos son extraordinarios y son aprovechados por orden, por los espíritus de la naturaleza, para marcar con precisión matemática los puntos por donde cortarán las escorias que desequilibran el globo terrestre y, con ellas formarán un nuevo satélite que anule las noches obscuras de la tierra regenerada, y cuyo satélite sea la firma que hará fe de estas conferencias renovadoras y preparatorias del reinado del Espiritismo y su gobierno, porque los misioneros de la tierra firmaron por ella la solidaridad con los mundos de la Cosmogonía. ¿Lo dudáis? No importa; pero, estudiad y estad atentos. ¿Lo negáis? Tampoco importa. Los hechos de la justicia y el reinado de Espiritismo, lo mismo serán y habrán sido los autores, la “Electricidad y el Espiritismo”.

Ahora, venid, ¡Oh hombres de las ciencias! Contestadme con la nobleza que estáis obligados a tener. Estas exposiciones, leyes y axiomas, Espíritu-Eléctricas y Físico-Metafísicas y por lo tanto, Ético-Filosóficas, que en su materialidad son rigurosamente científico-matemáticas.. Todo esto digo, ¿No será bastante para que sepáis distinguir el Espiritismo Luz y Verdad que exponemos, del Espiritualismo amalgama que conocéis? Toda esa gran sabiduría, justicia y amor expuestas ¿no será bastante a que quitéis del Espiritismo, el Sambenito que le vestisteis, teniendo al espiritismo por patrimonio de locos, ilusos, fanáticos, supercheros e ignorantes? Mostradnos vosotros mayor grandeza que la que exponemos y contad con nosotros como justos admiradores y noblemente nos tendréis a vuestro lado.

Mas si todo eso no os hace deponer vuestra actitud quitando al Espiritismo ese infamante Sambenito, esperad un muy corto tiempo a que el Espiritismo se lo quite por sí propio como empieza a hacerlo y os lo ponga a los seudo-científicos, devolviéndoos lo que vuestro es y será en justicia, sin venganza.

Cuando esto suceda (y sucede ya en muchos) vuestro dolor os anula, porque no podéis ya oponeros al rigor de la severa y augusta justicia. Entonces asoma en esos su médula religiosa y piden perdón, que tampoco la ley inflexible puede conceder.

El perdón lo inventaron los dioses religiosos delincuentes de los preceptos naturales de la creación. Nunca la ley perdonó, porque sería la más grande injusticia; y menos podría perdonar ahora las inmoralidades siempre reprendidas, pero que hoy viene la justicia del Espiritismo a su acción reparadora de la insensatez de los dioses y sus esclavos; y, os aseguramos con dolor, que tanta prisa se da en su acción, que, toda esa renovación y el reinado del gobierno del Espiritismo lo verán las dos generaciones jóvenes que ya viven en la tierra y muchos de la tercera o vieja generación.

Mas, nadie puede precisar año, día, ni hora y quien lo haga, se denuncia el mismo, falso profeta; ignorante de las leyes inflexibles universales y detractor del Espiritismo. Pero, la hora marcada en el Rol de la Vida de la Tierra, ya sonó. Y serán la “Electricidad y el Espiritismo” los que obrarán por mandato expreso del gobierno del Espiritismo, porque así es la política del Creador. 

Entonces, la Tierra estará en posesión del Electro-Magno, para todos los usos; los cuchillos de mis hermanos médicos se harán innecesarios, porque aplicarán el Vítalo directamente; pero en breve tiempo, hasta que las enfermedades desaparecerán.

Entre tanto, hermanos y colegas electricistas, seguid dando aplicaciones de la Electricidad a todo, en todas formas que todo eso es trabajo adelantado; pero negaros a aplicarla a los elementos destructores de los hombres; no la apliquéis a las armas de muerte, porque ella es causa de vida, lo que aprenderéis como yo lo vi, ahondando en la fórmula raíz I=(E/R) de la gran ley de Ohm, que me llevó al conocimiento del C.G.S. Raíz de los números; y número es todo lo que la creación contiene y comprendí que esa raíz era inacabable y penetré el infinito que envuelven y que son esas letras, Madres de la Matemática Universal, dentro de la cual está mi espíritu y todos los espíritus que son la raíz eterna y pude exclamar convicto: “La vida es eterna y continuada”. Todo es Espiritismo y el Espiritismo lo es todo.

Claro está que, encontrando yo el Espiritismo de modo tan científico y material, mi exposición tendría que ser diametralmente opuesta al Espiritismo de los espiritualistas, curanderos, adivinas y supercheros que dieron motivo escandaloso para que los hombres de ciencia le vistieran el infamante sambenito de “patrimonio de locos, ilusos, fanáticos e ignorantes”. ¿Pero, qué me importaba todo eso, si yo, en la Electricidad pesaba y media mi propia alma en la que se envuelve mi espíritu y por todo, sólo veía el gobierno del Espiritismo que me gobernaba a mí y que estaba dentro de mí como lo está dentro de cada hombre?

“La ley es una y la sustancia una”, dije entonces y, fue otro escándalo; pero nadie logra desmentirlo. Y yo no soy una excepción: soy de la regla general en la que todos los hombres se encuentran. Si alguna excepción he de admitir es, que aunque me rieron algunos colegas, rieron su propia incompetencia en comprender la electricidad. Y, aunque me vi “solo como palmera en el desierto azotada en todos los vendavales” (que ahora redoblan sus furias), eso mismo me hizo madera más dura y resistí sin doblarme, ni desmayar; y vi y palpé en el Espiritismo, cuyo gobierno admiraba dentro de mí mismo, escrito en I= (E/R)

Me convencí también, de que si hubiera más médicos y electricistas que comerciantes de enfermedades y de electricidad, habría también más espiritistas racionalistas, que espiriteros detractores del Espiritismo Luz y Verdad, padre de todas las ciencias.

Mas hoy se os llama y debéis contestar con lealtad; pero por lo menos comprended que al decir: “Electricidad”, decís: Pensamiento eterno del Creador; fuerza omnipotente y madre de todo lo creado. Y al pronunciar “Espiritismo”, pronunciáis: Política del Creador y gobierno del Universo.

Sabéis, pues, ahora, hombres todos, que esas corrientes que admiráis en la rotación de la dínamo y que veis, materializada en la bella y brillante luz pero que desconocíais su esencia, es nada menos que la vibración continuada del Creador y mantenedora de la vida, que como su autor, es eterna y continuada. Vibración que es nuestra propia vida y dirigida por nuestros propios espíritus al tópico de la demostración científica, que ve en esa vibración la única sustancia existente que hemos llamado Éter y que desde hoy traduciremos en pensamiento de la creación llevado a cabo por el espíritu, voluntad.

Mas me empeño en que conozcáis la causa grande, por los efectos pequeños y vulgares.

Cualesquiera de las fuerzas conocidas y temidas; gas y vapor, por ejemplo, consienten imperfecciones y que la manejen hombres un tanto descuidados y atolondrados; pero, cuando alcanzan a su maltratante, lo castigan brutalmente, cruelmente, con larga agonía en la asfixia o en la quema horripilante; lo que debe probar con evidencia, la procedencia y materias de las que extrae esas fuerzas por combustión y combinaciones de elementos rústicos y tóxicos.

La Electricidad, si el descuido o el incidente la obliga a matar, lo hace de un golpe seco; como de gracia; sin sufrimiento y jamás daña al experto y prevenido, aunque esté obrando las más grandes hazañas. Pero aún hasta da la vida y la salud y descubre las causas de las enfermedades y convierte las noches en día. Es que, la Electricidad, es la luz de todo y es el todo en esencia y procedencia, como su esposo inseparable es el modulador de las formas que demuestran la vida; el espíritu; que si él no se fabricara los cuerpos no existiría como hombre.

Venid ahora vosotros los que de buena fe buscáis el Espiritismo; y vosotros también espiritualistas, que por vuestra culpa, el Espiritismo se ha visto ultrajado y con el sambenito de los científicos, que por vuestros juegos espiriteros, inmorales; por vuestro misticismo estulto; por vuestro dogmático fanatismo irracional; por vuestras milagrerías y supercherías despreciables, creyeron el Espiritismo propiedad de dementes y utópicos. Decidme: ¡Podéis, ser Espiritistas ignorando las profundidades de la Electricidad, esposa inseparable del Espiritismo, a cuya “Madre de todo lo creado” sirven todas las artes, oficios, ciencias e inteligencias?... Pues si la Electricidad es la corona de todas las ciencias, es sólo por la causa dicha. Porque es la esposa del Espiritismo padre de todas las ciencias; y son, la una, el pensamiento; y el otro la voluntad del Creador; por cuya acción solamente existe y se demuestra la vida.

Yo no acuso. Yo expongo. Que os acuse vuestra conciencia si es que lográis hacerla. Pero desde hoy que se os descubre esta grandeza, quien se atreva a llamarse Espiritista, le exigiremos por nuestro derecho de defensa del Espiritismo Luz y Verdad, que sean estudiantes y estudiosos de las ciencias, hijas predilectas y muy amadas del matrimonio eterno, Electricidad y Espiritismo. Y declaramos: que quien no sea así y no observe por lo menos lo contenido en los libros “El Espiritismo en su asiento” y “El Espiritismo estudiado”, para una sola práctica unificada y racionalista del Espiritismo, se confiesa él mismo, detractor, mistificador, prevaricador o superchero del Espiritismo, al que pusisteis tísico y acabamos de curarlo, como prometimos al abrir esta Escuela.

Os dejamos señalados sí, a la justicia y la crítica de los racionalistas, que es lo que no podemos evitar, porque no queremos que se nos acuse de encubridores.

Cuando abrimos la Escuela os dijimos: “Empezamos donde terminó Jesús”; y os escandalizasteis, porque no conocéis a Jesús.

Nuestros sufrimientos por defender y sostener nuestra causa, fueron grandes. Pero hoy nos paga bien con la satisfacción noble de ver a los hombres que cultivan las ciencias rodearnos muchos ya en todo el mundo y todos, por nuestra “Filosofía Austera Racional” se avocan al estudio del Espiritismo, aunque les cuesta desembarazarse de los mil absurdos, de los millones de supercherías y de innumeras falacias del espiritualismo, sostenido en las prácticas irracionales de sesionar, en los periódicos y revistas como en las conferencias, en los que sostienen absurdos como éstos: “Las ciencias son imperfectas”, “La religión y la ciencia, se unen por el Espiritismo”. ¿Cómo no habían de rechazaros los científicos?

       Todo esto hemos tenido que arrancar de los espíritus, y arrancado y quemado queda en todos, menos una ínfima minoría de aberrados espiritualistas que, en estas alturas del progreso civil, salen discutiendo bautismos y matrimonios canónicos, cuando la justicia civil rechaza y desconoce validez en juicio, hasta los documentos eclesiásticos. ¿En qué siglo vivís? ¿No es eso la obra de los Arbués y Torquemadas? Probad lo contrario.

       No. La ciencia es perfecta en sí misma, como hija del Espiritismo Luz y Verdad. La imperfección e ignorancia del hombre que estudia; no es de la ciencia. Y el Espiritismo, no puede querer, ni consiente casar sus hijas las ciencias con la religión su verdugo, por que él es absolutamente antirreligioso; por lo que, cometéis grave delito al hacer religión el Espiritismo.

       Como toda ciencia, su padre es antirreligioso; pero su antagónico el espiritualismo, es todas las religiones juntas.

       Pero el Espiritismo, no es una ciencia; es todas las ciencias reunidas y un punto más; y un punto menos solamente que la sabiduría del Creador, padre de todos los espíritus.

       Sólo en este conocimiento podréis llamaros Espiritistas y comprenderéis la gran coyunda Electricidad y Espiritismo, que a pesar vuestro encontraréis inseparables para desmentiros de que, “la ciencia es imperfecta” y que “la religión y la ciencia se unen por el espiritismo”, que es un delito de lesa paternidad. Pero estad seguros, que si no pudisteis estorbar la curación de la tisis que ocasionasteis al Espiritismo, no conseguiréis tampoco separar la gran coyunda Electricidad y Espiritismo que, como fecundo matrimonio engendró todas sus bellas hijas la ciencias, perfectas y antirreligiosas, que ya se ven galanteadas y adoradas por todos los hombres que han hecho conciencia; y hoy, al conocer a su respetable padre en el Espiritismo Luz y Verdad, esos enamorados científicos os salen al encuentro con los puños crispados de justa indignación y os apostrofan como merece un calumniador.

       Sobre mí caerán vuestras maldiciones, como cayeron vuestras calumnias. Mas no me arredraron vuestras amenazas armadas en plena sesión pública. ¿Por qué todo eso, si vosotros teníais la verdad que yo rebatí y deshice? Una verdad tenida, se anula con otra verdad encontrada; la que cede, la que cae, es porque no era verdad.

       Vosotros alejasteis del Espiritismo a los hombres de las ciencias y nosotros declaramos que las ciencias son hijas del Espiritismo, y lo probamos en que, el espiritismo señala rumbos nuevos y rectos a las ciencias para mayor progreso; con lo cual, los hombres de verdadera vocación científica, entran en el Espiritismo y ven, que fuera de él no eran científicos; y que dentro de él, son escientíficos y se encuentran en el umbral de la sabiduría donde todo es luz, con la que presienten el Espiritismo y se palpa que, Electricidad y Espiritismo es inseparable, como es inseparable el alma del espíritu.

       Si esta lección no os bastara, espiritualistas, a romper vuestros moldes religiosos, habréis demostrado ser incorregibles en esta prueba.

       Si este curso de la más alta electro-técnica-espiritual no os fuera suficiente, hombres de ciencia y electricistas, para declararos espiritistas racionalistas por afinidad de ciencia y arte, confirmaríais que estáis ciegos, en medio de la luz.

       Y si a todos os fuese insuficiente este Código Científico-Metafísico, Electro-Jurídico-Espiritual, declaraos incurables de aberración en la tierra, pues no hay otra medicina, ni otra verdad mayor os será dicha en toda la eternidad.

       Por fin, ¡hombres todos, hijos y amantes del progreso! ¡A todos os llamamos! No quedan aquí ocultas ni apagadas por estos muros nuestras palabras. Las llevan vuestros espíritus, que en desdoblamiento han llegado y han oído y las recordaréis. Os las repetirán también los espíritus encargados de ello por esta Escuela, que no es las paredes de este salón. La Escuela es su cuerpo de doctrinas, que como esta conferencia expande y lleva a todo el mundo y, ya, en todas partes las naciones tiene adeptos y cátedras que defienden las doctrinas y las difunden convictos.

       Nuestras doctrinas, como esta conferencia, están dedicadas a rasgar velos en las conciencia y a absolver posiciones; a deslindar líneas confusas; a establecer, en fin, sólo dos bandos definidos de “Espiritismo Luz y Verdad” y “Espiritualismo Amalgama” que confundió a los hombres con su irracionalidad.

¿Tenemos derecho a forzar a los hombres a ese acto deliberativo? Sólo diremos, que se os pide esto; y que esta Escuela, en sus obras y conferencias de todo carácter, se puso a la crítica filosófica de los conscientes. Y la adhesión de los limpios de prejuicios; nuestra labor cultural y social, nos autoriza a ese derecho creado de nuestros hechos, lo que es legal; y señalamos calumnias, la critica de los ignorantes y de los que desprestigian el Espiritismo y sus hijas las ciencias, que sostenemos y defendemos.

Es justo, pues, absolver posiciones; y sirva de base la comprobación que hemos expuesto filosóficamente del Maridaje eterno de la Electricidad y el Espiritismo.

He dicho.

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