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Iglesia de Mexico
ESTUDIO DE LA CARTA A LOS EFESIOS:

ESTUDIO DE LA CARTA A LOS EFESIOS:

Capitulo 1:

Lectura Bíblica: Efesios 1:1-23.

NUESTRA POSICION Y BENDICIONES EN CRISTO JESUS

I N T R O D U C C I O N:

a) En este estudio, veremos parte de las riquezas espirituales, que Dios, en su amor, nos ha dado por los méritos de Cristo Jesús, nuestro Salvador.

b) El trasfondo de la carta, lo encontramos en Hechos 19:17-32; y si vemos como eran los Efesios, así somos los creyentes, pues venimos de las mismas costumbres: Idolatría, hechicería, ignorancia de la verdad divina, etc.


I. POSICION DEL CRISTIANO: v.1

A los santos y fieles en Cristo, de acuerdo a la misericordia de Dios, al habernos salvado, nos ha colocado en el Cuerpo de Cristo, (La Iglesia), es decir, que estamos unidos al Cristo místico espiritual por medio del Bautismo del Espíritu Santo, I Corintios 12:13.

Hemos sido colocados (injertados) en el Olivo Espiritual, para beber la SAVIA ESPIRITUAL (la vida divina) y crecer en Dios. Romanos 11:17,18,24.

II. BENDICIONES DEL CREYENTE: v:3

Nos bendijo con toda bendición espiritual, al habernos colocado Dios por medio del Espíritu Santo en el Cuerpo de Cristo (La Iglesia), nos ha favorecido con sus riquezas maravillosas, tales como:

a) Benditos en Cristo: Dichosos = felices, gozosos. Bienaventurados en Dios = afortunados. Esto tomando en cuenta que El Padre, nos ve a través de Cristo, El cual representa a los cristianos en los lugares celestiales, como:

1. Abogado nuestro...................... 1ª. De Juan 2:1
2. Sumo Sacerdote...................... Hebreos 10:12
3. Unico Mediador ante Dios...... I Timoteo 2:5
b) Escogidos en Cristo: v.4, según su voluntad y soberanía, nos eligió entre muchos. II Tesalonicenses 2:13; I de Pedro 1:2. Y conforme a San Juan 15:16,19 Él escoge a los suyos, es decir que todo el que acepta el Evangelio y nace de nuevo, es también escogido de Dios y elegido conforme a Su Soberanía Divina.

c) Predestinados para ser Adoptados: v.5, debemos de considerar aquí estas dos palabras, 1) Predestinados y 2) Adoptados. La predestinación conlleva llegar a ser semejantes a Cristo, (Romanos 8:29) y la adopción nos indica que podemos llegar a ser colaboradores en el Reino Milenial de Cristo, es decir, que debemos de crecer y madurar en Dios. Apocalipsis 20:4, I de Corintios 3:14,15 y San Mateo 13:8,9.

d) Aceptos en el Amado: v.6, Debemos de estar agradecidos con Dios, ya que en la posición de hijos de suyos, somos aceptados por los méritos del Señor. Y sin dudar, podemos acercarnos con toda confianza la cual nos garantiza Cristo Jesús, El Amado. Hebreos 4:14-16.

e) Redimidos y Perdonados: v.7, La Salvación que Dios ha efectuado para bendecir a los hombres, es grandiosa, pues si solamente nos ponemos a pensar que Él para crear todas las cosas, solamente expreso la Palabra y fue hecho. Pero para poder redimir y perdonar a los pecadores, tuvo que pasar por el proceso de la encarnación y como Hijo del Hombre, entrego su vida en el sacrificio de la cruz. I de Pedro 1:18-21; Tito 3:3-7 y San Juan 3:16. REDIMIR: Significa, comprar o pagar el precio del rescate.

f) Sellados con El Espíritu Santo: vrs.13, 14; Desde que Dios nos ilumino y nos salvo a través del Evangelio de Cristo, nos dio Su Espíritu, Gálatas 4:6; II de Corintios 4:7, lo que es considerado como un sello que nos identifica delante de Él, y como ARRAS significa que es nuestra garantía de sus promesas. Aunque muchos grupos aparentan ser cristianos o se denominan, debemos de entender que el precioso Espíritu Santo, lo tienen solamente los nacidos de nuevo. II Timoteo 2:19 y Romanos 8:9.

C O N C L U S I O N:

Así como no tiene ningún sentido mostrarle un hermoso paisaje a un ciego, así tampoco, los inconversos, no pueden comprender la grandeza de Dios. Pero nosotros, podemos comprender las maravillas que El Señor nos ha dado por su misericordia. De ahí la oración del Apóstol Pablo en los versículos 15,16,17,18; para que los santos, vieran y comprendieran la esperanza de nuestro llamamiento.

Capitulo 2:

Lectura Bíblica: Efesios 2:1-22.
B O S Q U E J O:

I. Resurrección Espiritual.
II. Creados en Cristo Jesús.
III. La Paz de, y entre Judíos y Gentiles.
IV. El Nuevo Hombre, el Cristo místico (La Iglesia).
V. Todos los redimidos, edificados para ser la Casa de Dios.

I N T R O D U C C I O N:

En el capitulo 2; veremos CINCO asuntos muy importantes, los cuales nos servirán para comprender en parte, el maravilloso y divino Plan de Dios.

I. RESURRECCION ESPIRITUAL: Versículos 1-9.

Luego de considerar en el capitulo 1, las bendiciones que Dios nos ha dado, y la posición que ahora tenemos como creyentes, debemos de considerar que son adquisiciones gratuitas que nos ha dado el Señor Jesucristo, al habernos hecho nacer de nuevo, por la regeneración o resurrección espiritual.

Antes de ser hijos de Dios, y nacidos por obra del Espíritu Santo, estabamos muertos espiritualmente (separados de Dios, teniendo muerto nuestro espíritu humano). Y éramos hijos de ira bajo la potestad de Satanás. En el mismo estado se encuentran los infieles, sean de cualquier religión que se pueda nombrar. Según San Juan 5:25 y Colosenses 1:13, 3:1; pasamos de muerte a vida al haber aceptado y recibido al Señor Jesucristo como nuestro único y suficiente Salvador.

II. CREADOS EN CRISTO JESUS: Versículo 10.

Como la nueva creación en Cristo Jesús, vamos creciendo espiritualmente por recibir el conocimiento de la Santa Palabra, que el Espíritu Santo nos va dando y capacitando interiormente. Esto nos lleva a través del tiempo a comprobar cual es la voluntad de Dios y al obedecerle a Él, resultamos haciendo las obras que Él quiere que desarrollemos. Es decir, que como consecuencia de lo anterior, vamos abandonando nuestras obras malas y por el cambio que opera interiormente en nosotros practicamos sus acciones.

En II de Timoteo 3:16,17 se nos indica que por la Palabra Santa, somos enseñados, redargüidos, corregidos e instruidos, somos capacitados (perfeccionados) en la justicia divina para hacer sus obras. Y en Romanos 12:2, se nos invita a ser renovados en el entendimiento para que por la revelación de Dios, conozcamos su buena voluntad.
III. LA PAZ DE, Y ENTRE JUDIOS Y GENTILES: Versículos 14-16.

El Señor Jesucristo, murió tanto por los Judíos como por los Gentiles, y fue así la OFRENDA DE PAZ, (Levítico Capitulo 3), para reconciliarnos con Dios y también entre ambos pueblos ya que existía La Pared intermedia de separación, la cual el derribo a través de muerte en la cruz, en donde la clavo (anulo) según Colosenses 2:14. Y al abolir la ley de las ordenanzas judías ha eliminado lo que mantenía a ambas partes, no solo en un estado de separación sino también de diferencia ante Dios.

Al leer Romanos 5:10, podemos damos cuenta que antes de venir a Cristo, nosotros los gentiles por nacimiento natural, erramos enemigos de Dios; pero gracias al Señor Jesucristo, (Dios encarnado) que murió en la cruz, Él nos ha reconciliado con el Padre. Ahora somos amigos de Dios, semejantes a Abraham (Santiago 2:23), pues así como él creyó a Dios nosotros hemos hecho lo mismo, ya que creímos lo que Dios nos ha dicho por su Palabra inspirada (La Biblia).

Por lo cual, podemos disfrutar y estar seguros de nuestra paz para con Dios, a través de creer en el Señor Jesucristo y su sacrificio, así como saber que ningún otro mediador hay, sino solamente el Señor Jesús. Él es único que puede reconciliar al pecador delante de Dios. (I Timoteo 2:5 y Romanos 5:1).

IV. EL NUEVO HOMBRE, EL CRISTO MISTICO (LA IGLESIA): Versículos 15-16.

El propósito de Dios, es y será siempre tener un hombre corporativo, mucha gente con Su imagen y semejanza el cual le exprese y represente; esto lo vemos desde Génesis 1:26-28, en donde podemos leer y entender que El Señor deseaba que Adán y Eva se reprodujeran y sus descendientes fueran como ellos con la semejanza a Dios. Como Dios los hizo al principio.

Con su encarnación, muerte y resurrección, el Señor Jesucristo no solo hizo la expiación por el pecado, sino que ordenó que fuese predicada en todas las naciones la enseñanza de reconciliación para con Dios y el amor entre Judíos y Gentiles. Las enemistades eran recíprocas (aunque todavía muchas personas las tienen en sí mismas), es decir, los primeros (Judíos) detestaban a los gentiles y casi no admitían para referirse a ellos la denominación de hombres (para referirse a los gentiles lo hacían considerándolos como animales (cerdos, perros) y en forma despectiva usaban otros adjetivos). Los segundos (Gentiles) tenían en menosprecio a los Judíos debido a la peculiaridad de sus ritos y ceremonias religiosas, diferentes de los de todas las otras naciones de la tierra.

Por lo cual, debemos de comprender que por su sacrificio, nuestro Señor Jesucristo, nos ha reconciliado a Judíos y Gentiles, en un solo Cuerpo del cual Él es la única Cabeza, es decir el Nuevo Hombre Corporativo y espiritual (la Iglesia).
Al aceptar a Jesucristo, como nuestro único y suficiente Salvador, los Judíos y Gentiles redimidos, debemos de hacer a un lado todos nuestros motivos de contención y debemos de llegar a ser visible, ese Cuerpo Místico; influenciados por el Espíritu Santo y actuar de acuerdo a los preceptos del glorioso evangelio de Cristo.

V. TODOS LOS REDIMIDOS, EDIFICADOS PARA SER LA CASA DE DIOS:
Versículos 19-22.

Basados en esta revelación bíblica, comprendemos el objetivo de la Salvación que Dios efectúa en los pecadores que redime, el cual es transformarlos y conformarlos a la Imagen de Jesucristo (Romanos 8:29, Gálatas 4:19), y como piedras vivas (I Pedro 2:5) somos colocados según Su voluntad en Su edificio espiritual (Su Cuerpo, La Iglesia) para que lleguemos a ser la morada de Dios. Esta meta, Dios la culminará después del milenio en que reine Jesucristo en la tierra, y lo podemos ver y comprender leyendo Apocalipsis 21:1-3.

En este capitulo 2, la Iglesia de Dios (los santos, llamados y redimidos, de los todos los tiempos), es comparada a una ciudad, y en esta Santa Ciudad (llamada por Dios La Nueva Jerusalén), son incorporados, juntos con los Judíos creyentes, todos los gentiles que han creído en Cristo Jesús. La casa de Dios es su Templo hoy, el Tabernáculo y el Templo del Antiguo Testamento, eran un tipo o ejemplo de la Iglesia cristiana; esta corporación de gente redimida por Cristo, se ha convertido ahora en la casa de Dios (Hebreos 3:6). Todos los genuinos creyentes son considerados miembros de esa casa o familia, hijos y siervos del Dios Todopoderoso, con los mismos derechos, privilegios y ventajas.

Siguiendo la misma metáfora de comparar a la Iglesia de Cristo con una Ciudad y con el Templo, los creyentes tenemos como fundamento, (plano, especificación y principio sobre los cuales estaba construido) la doctrina enseñada por los Profetas en el Antiguo Testamento y por los Apóstoles en el Nuevo Testamento; siendo Jesucristo la PIEDRA DEL ANGULO la piedra principal, fundamental o angular; el Medio de conexión por el cual Judíos y Gentiles están unidos en el mismo edificio bajo la influencia del Espíritu Santo, la Iglesia en la cual Dios es adorado dignamente y en la cual habitará continuamente.

C O N C L U S I O N:

Al considerar estos 5 puntos maravillosos, debemos de tener un mejor entendimiento y conocer del porque nos congregamos como Iglesia local, y porque debemos de estar en el terreno de la unidad cristiana sin darle importancia a un nombre denominacional especifico, ya que si nos identificamos con el, inmediatamente nos divide en secta u organización humana, lo cual no es la Iglesia del Señor. Amén.





Capitulo 3:

Lectura Bíblica: Efesios 3:1-21.

B O S Q U E J O:

I. El Misterio Revelado,
II. Aclaración de La Dispensación del misterio,
III. El Propósito Eterno de Dios en Cristo Jesús,
IV. Nuestro hombre interior,
V. Debemos de Comprender, el Amor de Cristo,
VI. Debemos de ser llenos de la Plenitud de Dios.


I N T R O D U C C I O N:

Vimos en el Capítulo 1, la posición y bendiciones espirituales en Cristo; luego en el Capítulo 2, consideramos lo referente al Nuevo Nacimiento (la resurrección espiritual), nuestra creación en Cristo, para hacer buenas obras que el Señor tiene de antemano preparadas para que las hagamos; también vimos que Cristo es nuestra paz, tanto de Judíos como de Gentiles, enseguida recordemos que se nos indica por la Santa Palabra que ahora por la Encarnación, la muerte, la resurrección y ascensión de Jesucristo, Dios tiene un Nuevo Hombre (La Iglesia), el cual esta compuesto de Judíos y Gentiles, y para finalizar el capítulo 2 vimos que debemos de ser edificados para llegar a ser Templo del Dios vivo.

Ahora, en este Capítulo 3, veremos seis (6) cosas también muy importantes para seguir creciendo en el conocimiento del Plan de nuestro Dios.

I. EL MISTERIO REVELADO: Versículos 3-6.

Misterio, es algo secreto u oculto; y Dios por siglos y milenios anteriores, tuvo en su corazón guardado para sí y sin revelar a nadie la salvación para los gentiles, (todas las naciones fuera de Israel).

Debemos de comprender bíblicamente, que desde el llamamiento de Abraham, en el capitulo 12 de Génesis y hasta la Encarnación, Muerte, Resurrección y Ascensión de Jesucristo, solamente los Judíos tenian tratos con Dios. Esto, lo podemos visualizar mejor, cuando leemos Génesis 11 y Romanos 1:18-28 en cuyos pasajes bíblicos realizamos como las gentes dejaron completamente al Señor, el Dios verdadero y creador de todo; habiéndose desviado por otros caminos tales como: El orgullo, desobediencia, idolatría de animales, hombres y demonios. Por tal motivo, y como ellos no glorificaron ni tomaron en cuenta al Creador de todo, la humanidad fue entregada por Dios, mismo a una mente reprobada para hacer cosas indebidas.
Debido a lo anterior, damos gracias al Señor Jesucristo, que ahora después de su obra salvadora consumada en la cruz y por su evangelio, nos ha llamado a los que estabamos lejos (las naciones gentiles) Efesios 2:17,18. Y a través de su misericordia nos ha hecho coherederos con Cristo de todo lo de Dios y juntamente con los Judíos ahora somos copartícipes de la promesa en Cristo Jesús. El Apóstol Pablo, ha probado en su epístola a los Romanos que la promesa hecha a Abraham se extendía a los gentiles; y allí prueba asimismo que habría de serles cumplida por y a través de Jesucristo; lo cual demuestra particularmente en su epístola a los Gálatas (3:14). Y en todas partes, pero más específicamente en esta epístola, declara que estas bendiciones habrían de ser anunciadas en la predicación del evangelio y recibidas al creerlo.


II. ACLARACION DE LA DISPENSACION DEL MISTERIO: Versículo 9.

A San Pablo, Dios le revelo el misterio escondido en los tiempos antiguos, a fin de dar la información tanto a Judíos como a gentiles; proporcionándoles luz suficiente, para que pudieran discernir hábilmente los grandes objetivos exhibidos en el Evangelio. El apóstol mostró la economía (administración) de este misterio, lo cual es de traer a Judíos y Gentiles a la salvación por la fe en Cristo Jesús, y dicho misterio Dios lo había mantenido oculto desde el principio del mundo en su mente infinita, y no creyó propio revelar (por su Soberanía) ni aún cuando proyecto la creación del mundo, la cual tuvo respecto a la economía de la redención humana.

DISPENSACION: Es un período de tiempo, en el cual el hombre es puesto a prueba con referencia a cierta revelación especifica, de la voluntad de Dios. Se puede considerar conforme al estudio bíblico, que hay siete dispensaciones, a saber: 1) La inocencia, 2) La de la conciencia, 3) La del gobierno humano, 4) La de la promesa, 5) La de la Ley, 6) La de la Gracia (la dispensación actual, desde la muerte y resurrección de Cristo hasta su Segunda Venida a esta tierra) y 7) La del Reino (cuando Jesucristo venga a reinar por 1000 mil años esta tierra).

Aclarar la Dispensación del misterio, es entonces informar a la humanidad, tanto Judíos como Gentiles, que después del sacrificio de Jesucristo, ya no hay que hacer derramamientos de sangre de animales ni otros sacrificios para poder alcanzar la salvación; SI NO solamente creer por fe en la justicia de Dios que es Cristo. (sus méritos logrados a favor del creyente). Efesios 2:8,9; Romanos 10:4,5; Tito 3:4-7.

Es necesario aceptar, que en este tiempo de Gracia, Dios invita al pecador a creer en Él y a través de este creer, quedan fueran de uso (obsoletos) los sacrificios, el derramamiento de sangre, la circuncisión natural de los varones, guardar los días de reposo (sábado), el sacerdocio levítico, etc.




III. EL PROPOSITO ETERNO DE DIOS EN CRISTO JESUS: Versículo 11.

El Plan de Dios (Su propósito) es tener mucha gente redimida, la cual lo exprese y represente, es decir que lleguen a tener Su imagen y semejanza. Este objetivo, Dios lo planeo en el tiempo pasado (LAPSO conocido y llamado LA ETERNIDAD PASADA), debe de entenderse que esto sucedió antes del principio de Génesis 1:1; lo que podemos confirmar leyendo Efesios 1:4; y I de Pedro 1:20.

Dios se propuso desde antes de la fundación del mundo, hacer que Judíos y Gentiles, como resultado de su Plan hecho en Cristo Jesús, tengamos Su imagen y semejanza; esto es Su deseo y complacencia.


IV. NUESTRO HOMBRE INTERIOR: Versículo 16.

Todo hombre, es un ser compuesto de espíritu, alma y cuerpo (tres partes y no dos como algunos escritores bíblicos enseñan).

El espíritu como nuestra parte más profunda, es el órgano interno, por el cual somos conscientes de Dios y tenemos contacto con Él, (San Juan 4:24 y Romanos 1:9). Este hombre interior (nuestro espíritu humano) es fortalecido por las influencias espirituales y celestiales, es decir que debemos de alimentarnos y ser nutridos por el alimento divino (la Santa Palabra, la oración, la comunión con los santos, el invocar al Señor Jesús, etc.).

El alma es nuestro yo (nuestra personalidad, mente, voluntad y emoción), la cual es un intermediario entre nuestro espíritu y nuestro cuerpo. Por el alma somos conscientes de nosotros mismos y tenemos nuestra personalidad.

El cuerpo es nuestra parte exterior, es el órgano externo por el cual somos conscientes del mundo y tenemos contacto con lo material. El cuerpo contiene al alma (nuestros sentidos físicos) y el espíritu humano nuestro.

Dios como Espíritu, mora en nuestro espíritu, y nos santifica primero al tomar posesión mediante la regeneración (San Juan 3:5-6), luego se va extendiendo por el crecer espiritual a nuestra alma, para saturarla de Él y transformarla (Romanos 12:2; II Corintios 3:18); y por último transformara nuestros cuerpos mortales en inmortales por medio de la glorificación cuando venga el arrebatamiento de la Iglesia (nosotros los cristianos redimidos) (I Corintios 15:51-55; Filipenses 3:21; I Tesalonicenses 4:16-17).

Nosotros, los cristianos nacidos de nuevo por Su Espíritu, tenemos que llegar a descubrir plenamente, que en nosotros tenemos un espíritu humano en donde mora el Dios Espíritu. Y que nuestro espíritu debe de ir creciendo progresivamente, hasta alcanzar plena madurez espiritual.

V. DEBEMOS DE COMPRENDER, EL AMOR DE CRISTO: Versículo 18-19.

La anchura, la longitud, la altura y la profundidad son las dimensiones de Cristo, las cuales debemos de llegar a comprender con todos los santos.

En este hablar, el Apóstol Pablo considera nuevamente la metáfora de comparar a la Iglesia de Dios (nosotros los cristianos) con un edificio; y como tal, se ha de hacer previamente un plano con sus especificaciones, según los cuales ha de ser construido. Debido a lo anterior, debemos de conocer que como casa o habitación de Dios, la Iglesia debe de tener ANCHURA, LONGITUD, PROFUNDIDAD y ALTURA.

Con referencia a los seres humanos, el amor de Dios en su ANCHURA, es un cinto que abarca el mundo entero; su LONGITUD alcanza desde el principio de la creación hasta su culminación, su PROFUNDIDAD es que su amor llega hasta el más caído de los hijos de Adán y hasta la más profunda depravación del corazón humano; y su ALTURA es que llega hasta las infinitas dignidades del Trono de Cristo, esta es la altura del amor de Dios y la altura a la cual ese amor eleva las almas que creen en Cristo Jesús.

Solo por el amor de Cristo, podemos conocer el amor de Dios. El amor de Dios por el hombre lo indujo a dar a Cristo para su redención; el amor de Cristo por el hombre lo indujo a dar su sangre para efectuar la salvación. El don de Cristo al hombre es la medida del amor de Dios; la muerte de Cristo (Dios-Hombre) por el ser humano es la medida del amor de Cristo Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (San Juan 3:16).

El amor de Cristo es Cristo mismo. Así como Cristo es inmensurable, así también lo es Su amor; de ahí que exceda a todo conocimiento. No obstante, lo podemos conocer experimentándolo.



VI. DEBEMOS DE SER LLENOS DE LA PLENITUD DE DIOS: Versículo 19.

Entre todos los grandes y maravillosos dichos de esta oración, éste es el más grande. Ser llenos de Dios es una gran cosa; ser llenos de la plenitud de Dios, es más grande aún; pero ser LLENOS DE TODA LA PLENITUD DE DIOS, es algo que aturde nuestros sentidos y confunde el entendimiento.

Ser llenos de toda la Plenitud de Dios, debemos de entenderlo como todos aquellos dones y gracias que Él ha prometido derramar sobre el creyente, y que se dispensa a la Iglesia.

Ser llenos de toda la plenitud de Dios, es llegar a tener el alma completamente llena de mansedumbre, humildad, bondad, amor, justicia, santidad, misericordia y verdad. Y como lo que esta lleno de Dios no puede llenarlo ni el pecado ni Satanás, ello implica, en consecuencia, que al llegar a tener todos los cristianos (La Iglesia de Dios) el alma saturada de Su vida por el Espíritu Santo, nuestras almas llegarán a estar vacías del pecado, y como consecuencia el pecado no tendrá dominio sobre ellas ni parte en ellas.

C O N C L U S I O N:

El misterio escondido en Dios era el propósito divino de hacer del Judío y del Gentil una sola cosa nueva: La Iglesia, la cual es Su cuerpo (de Cristo), formado por el bautismo del Espíritu Santo (I Corintios 12:12,13), y en el cual desaparece toda distinción terrenal entre judío y gentil (Efesios 2:14, 15; Colosenses 3:10, 11).

La explicación de este misterio, que fue predicho pero no aclarado por Jesucristo (San Mateo 16:18), le fue encomendada a San Pablo. Y es solamente en sus inscritos que encontramos aclarados detenidamente la doctrina, la posición, la conducta y el destino de la Iglesia.


























Capitulo 4:

Lectura Bíblica: Efesios 4:1-32.


B O S Q U E J O:

I. Ruego Apostólico.
II. Cuidar Siete elementos para mantener la Unidad.
III. Ministerios Primarios y su objetivo.
IV. Nuestro caminar como Cristianos


I N T R O D U C C I O N:

La carta del Apóstol Pablo, a la iglesia en Efeso, (todos los santos del Señor Jesucristo, es decir los que habían creído y recibido la Salvación) esta dividida en dos secciones importantes.

La Primera, esta compuesta de los capítulos del 1 al 3, y en ella encontramos reveladas, las bendiciones y la posición que la Iglesia ha obtenido en Cristo en los lugares celestiales.

La segunda, que empieza del capitulo 4 y concluye hasta el capítulo 6, contiene instrucciones y la exhortación acerca del vivir y de la responsabilidad que la iglesia debe tener en el Espíritu, sobre la tierra.

Por lo tanto, al entrar a estudiar los capítulos del 4 al 6, veremos por un lado, el vivir que la iglesia debe tener y por el otro lado, la responsabilidad que ella, (la iglesia) debe tomar.


I. Ruego Apostólico: Versículos 1,2.

Encontramos la solicitud del Apóstol, a todos los cristianos, en el sentido que recordemos la vocación a que hemos sido llamados por nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha salvado al llamarnos por Su Evangelio.

Vocación, es la inspiración que nos inclina a practicar las enseñanzas de Cristo, como discípulos suyos. Es nuestra profesión cristiana, con todas las doctrinas, preceptos, privilegios, y deberes.

Dicha vocación, nos hace vivir con humildad y mansedumbre; es decir que voluntariamente estimamos a los demás como superiores a nosotros mismos. (Filipenses 2:3). La humildad, esta en contraste con la ambición egoísta y la vanagloria.
La humildad junto con la mansedumbre, hacen posible que estemos en la condición de poder soportarnos los unos a los otros en el amor que proviene Dios que vive en nuestro espíritu humano. El soportarnos (aguantarnos los unos a los otros) es la ayuda con la cual nos podemos sostener como hermanos, sabiendo que somos miembros de la familia de Dios.

II. Cuidar Siete elementos para mantener la Unidad: Versículos 3-6.

Al trazar una línea de separación entre aquellos que pertenecen a la Iglesia del Señor y quienes no, no debemos exigir más que SIETE PUNTOS, para no excluir a ninguno que pertenezca a la familia celestial y no debemos de atrevernos a pedir nada menos, para no incluir a ninguno que no pertenezca al Cuerpo de Cristo.

Debemos de ser solícitos (cuidadosos) en guardar la unidad del Espíritu por medio de los siete aspectos que están contenidos en la recomendación del Apóstol, ya que si imponemos cualquier condición además de estas siete, entonces seremos culpables del sectarismo que durante siglos a prevalecido entre los cristianos.

Es recomendable conocer cada uno de estos SIETE PUNTOS que siguen en su orden bíblico, así:

1) UN CUERPO: Es decir que no debemos de olvidar que ahora después de la muerte y resurrección de Jesucristo, para Dios existe un hombre Corporativo, la Iglesia que Él compró con Su preciosa sangre, y la cual esta compuesta de Judíos y Gentiles que han sido redimidos, los cuales son Su Cuerpo orgánico en esa tierra. Nosotros no podemos hacer selección de hermanos cristianos, aceptando a unos y rechazando a otros, puesto que todos somos parte de un solo Cuerpo (la Iglesia) nada puede ni debe separarnos de Cristo, ni uno de otro. Cualquier persona que ha recibido a Jesucristo pertenece al Cuerpo y él y nosotros somos uno, sin importar el sexo, la nacionalidad, el estado económico o intelectual. (Gálatas 3:28)
2) UN ESPIRITU: El un Espíritu, es el Espíritu Santo, Dios mismo quien mora ahora en toda persona que ha recibido la Salvación de Cristo, pues en I Corintios 12:13, El Señor nos dice que todos hemos bebido del mismo Espíritu. Así pues, si una persona ha recibido el Espíritu de Cristo (Romanos 8:9) y nosotros hemos recibido el Espíritu de Cristo, entonces somos uno en el Señor y nada debe dividirnos.
3) UNA ESPERANZA: La esperanza que es común a todos los hijos de Dios, la cual es según nuestro llamamiento de estar con el Señor por siempre en la gloria. No hay una sola persona cristiana que en su corazón no anide esta esperanza, ya que tener a Cristo en nosotros es tener la esperanza de Gloria (Colosenses 1:27). Los que compartimos esta esperanza somos uno, y puesto que tenemos esta esperanza, ¿Cómo es posible estar divididos ahora en el tiempo?
4) UN SEÑOR: El Señor Jesucristo, después de Su ascensión, ejerce toda autoridad (Hechos 2:36; San Mateo 28:18) y para nosotros el ser SEÑOR esta relacionado con Su función como Cabeza de la Iglesia (Efesios 1:20-23). Todos los que reconocen el señorío de Cristo, son uno en Él. Él es el Señor, y si vemos las divisiones entre creyentes, es porque ellos desatienden a la Cabeza, es decir que desatienden la autoridad del Señor Jesucristo y el hecho de que Él es la Cabeza única de todos los creyentes y al cual debemos de obedecer para practicar sus mandamientos.
5) UNA FE: Esta fe, no se refiere a nuestras creencias en relación con la interpretación de las Sagradas Escrituras, sino la fe por medio de la cual hemos sido salvados, es decir, la fe de que Jesús es el Hijo de Dios (quién murió para la salvación de los pecadores y resucitó para dar vida a los muertos). Con relación a esta fe, también somos uno en Cristo.
6) UN BAUTISMO: El bautismo a que se refiere este elemento de los siete que encierra nuestra unidad como cristianos, no es precisamente el bautismo ritual (de agua), sino que es el bautismo del Espíritu Santo, el cual tenemos ya realizado todos los creyentes, desde que creímos en Jesucristo por la fe, (I Corintios 12:13 dice: Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. El pasaje anteriormente señalado, nos esta dando a comprender a los cristianos, que al ser Bautizados por el Espíritu Santo, fuimos COLOCADOS DENTRO DE, el Cuerpo de Cristo (La Iglesia) y debido a ello, los verdaderos cristianos llegan a ser una UNIDAD. Por lo tanto todos tenemos el UN BAUTISMO.
7) UN DIOS: Existe solamente un Dios verdadero, el cual es la fuente de todo ser, sean judíos o gentiles. Además, Él es el creador de todas las cosas que existen. Como nuestro Padre, Dios nos ha hecho miembros de una sola familia (Su familia) y no hay razón válida para que estemos divididos.

Los siete puntos mencionados anteriormente, son los factores de esa divina unidad del Espíritu, y constituyen la única prueba de la profesión de nuestra fe cristiana.


III. Ministerios Primarios y su Objetivo:

Dios mismo establece a los ministros para Su Iglesia, como personas dotadas por Él, los cuales tienen diversas funciones, tales como Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros. Estos ministros son los ministerios primarios en la Iglesia, debemos aquí, leer I Corintios 12:28-30. Cada uno de ellos tiene cierta especialidad que Dios le imparte para desarrollar su función en el momento y lugar adecuado.

El objetivo de dichos ministerios que Dios constituye, esta contemplado en los versículos del 12-16. Y es el de perfeccionar (capacitar) a los santos (cristianos) para la edificación del Cuerpo de Cristo (Su Iglesia), a fin de que todos seamos ese hombre corporativo con plena madurez, dejando de ser niños (faltos de vida abundante e ignorantes del propósito de Dios, para el cual nos ha salvado). Tenemos que reconocer que es muy difícil que un niño en Cristo, pueda discernir los vientos de doctrina (enseñanzas varias que realmente vienen de Satanás). Por medio de esta diversidad de enseñanzas, los hombres con sus artimañas (arte+maña) hacen que los creyentes se entretengan en cosas vanas, superficiales y no crezcan para llevar a cabo la labor de ser edificadores de los demás cristianos a través de la Vida Divina, la cual suministra el Espíritu Santo.

La palabra griega que se traduce Artimañas se refiere a las trampas que hacen los jugadores de dados. Astucia denota los trucos empleados por los tahúres, personas que siempre juegan con engaño y astucia. Considerando estas palabras, debemos de quedar impresionados, en el sentido de que muchos llamados ministros, emplean estas practicas para solamente entretener a la gente en practicas religiosas que no producen el objetivo real que Dios desea en sus hijos, y lamentablemente hoy día podemos ver a la mayoría de los cristianos envueltos en doctrinas de demonios (I Timoteo 4:1-2; II Timoteo 4:1-4) desviados del verdadero objetivo de Dios.

Todo ministro del Señor, imparte su enseñanza, basado siempre en LA ENSEÑANZA de los Apóstoles, es decir que se limita a compartir solamente la enseñanza de Jesucristo (San Mateo 28:20) y practica en su vida ministerial lo que leemos en I de Pedro 4:11




IV. Nuestro caminar como Cristianos:

Nosotros los hijos del Señor Jesucristo, el Dios verdadero; hemos sido llamados a santificación (lo cual es irse apartándose de lo malo, y esto progresivamente por medio del crecimiento espiritual que viene de la Vida Divina, la cual nos va impartiendo Dios por medio de su Santa Palabra y el suministro de su Espíritu Santo),

El caminar (el vivir) de los inconversos, es andar en la insensatez de sus pensamientos, por lo cual son adictos a la idolatría, vicios, y demás costumbres que vienen por la degradación humana al vivir alejados de la Vida de Dios. No teniendo ellos, medios espirituales de ilustración, su corazón que permanece a obscuras, se torna más y más oscuro debido a la transgresión habitual, pues todo el sistema satánico (mundo, cosmos, ordenamiento) tiene su influencia para cegar los ojos y oscurecer toda alma. Su estado moral se torna siempre en una desgracia, y se le presenta como aborreciendo todas las cosas espirituales y puras; y esto, debido a su callosidad de corazón (endurecimiento) que los lleva siempre a practicar toda clase de mal.

El versículo 20 dice: Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, es decir que nosotros ya en Cristo, aprendemos otra forma de vida, estamos salvados de esas disposiciones perversas. Toda nuestra vida anterior estaba corrompida y era abominable, vivíamos tras la gratificación de la concupiscencia de la carne, estabamos siempre engañados y desilusionados en nuestras expectativas.

En la vida piadosa de Jesús hay verdad y realidad, Él vivió una vida en su humanidad, en la cual Él hacia todo en Dios, con Dios y para Dios. Dios estaba en Su vivir, y Él era uno con Dios. Nosotros los creyentes, quienes somos regenerados con Cristo como vida, somos enseñados en Él, aprendemos de Él conforme a la realidad que está en Jesús.





























Capitulo 5:

Lectura Bíblica: Efesios 5:1-33.


B O S Q U E J O:

I. Imitadores de Dios.
II. Ser llenos del Espíritu Santo.
III. Cristo y la Iglesia, como tipo de la relación matrimonial.


I N T R O D U C C I O N:

En este capitulo 5, el Apóstol exhorta a los cristianos a ser los que tenemos como deber, que imitar a Dios; los creyentes tenemos que evitar toda inmundicia, impureza, codicia, truhanería e idolatría, porque estas cosas excluyen del reino de Dios.

Así como los santos en Efeso, a quienes se dirigió esta carta que estudiamos, estuvieron antes en tinieblas, nosotros también tenemos el mismo trasfondo, pero estando ahora en luz en el Señor, también se nos exhorta a que andemos en esa luz de la Santa Palabra y demos el fruto del Espíritu Santo. Somos aquí, animados a despertar a la realidad de la vida de Dios y a aprender cuál es Su voluntad.

Aquí, recibimos la instrucción específica en cuanto a evitar los excesos alcohólicos, nuestro hablar en comunión para edificación, la sumisión mutua, consejos sobre la relación matrimonial que es una sombra de la realidad espiritual, Cristo y la Iglesia.


I. Imitadores de Dios:

En la exhortación apostólica, se nos presenta a Dios como el modelo para nuestra vida y también el andar en el Espíritu. Que maravilla y bendición, que podamos considerar el hecho tan glorioso de ser los imitadores de Dios; ya que como sus hijos Él nos ha dado su misma vida.

Este imitar, no es por nuestra vida natural, sino por Su vida divina, la cual nos ha impartido al regenerarnos (nacer de nuevo), y es por esa vida divina que nosotros podemos llegar a ser perfectos como Él (San Mateo 5:48).

La palabra traducida IMITADORES significa a alguien que personifica a otro, siendo esta palabra griega la misma de la que se deriva MIMICA. Aunque este término a menudo se usa con un sentido de ridiculez, aquí debemos de entenderlo en un sentido muy solemne, ya que toda nuestra conducta debe ser como la de nuestro Señor Jesucristo, quien es el Dios encarnado y quien con su vivir en la tierra como hombre, nos mostró una calidad de vida a la cual debemos de aspirar llegar, y al practicarla por la ayuda de Su Espíritu en nosotros; resultaremos imitándole en sus ACCIONES, PALABRAS, ESPIRITU e INCLINACIONES.

Los versículos del 3 al 17, contienen instrucciones para no imitar lo malo de las gentes impías, recomendándonos que no seamos engañados por falsos maestros, en el sentido de dejarnos persuadir que las cosas malas son inocentes y que son debilidades inevitables de la naturaleza humana. Debemos de considerar seriamente, que todas esas cosas negativas que la gente practica por estar sin la vida de Dios, todas ellas son pecados y abominaciones a los ojos del Señor. Por lo tanto, no debemos de permitir que sus filosofías, sus palabras vanas, sus doctrinas vacías, nos desvien de la senda de la verdad que esta en Dios y la conocemos a través de su Palabra Santa.


II. Ser llenos del Espíritu Santo:

El culto a Baco (dios mitológico, ficticio) en Grecia e Italia, se desarrollaba con toda clase de desenfreno y licencia. En dicho rito religioso la gente se embriagaba e incurría en practicas perversas, orgías, corrían como locos, de un lado para otro, sacudiendo la cabeza de hombro a hombro, presos en todo sentido de un loco frenesí.

La voluntad de Dios, es que seamos sobrios, castos, santos y puros, para que sepamos glorificarlo, de allí que el Apóstol recomienda que los cristianos seamos llenos del Espíritu Santo, pues solo Él nos puede guiar a practicar las obras del Señor Jesucristo y por su llenura en nuestro espíritu, daremos Su fruto que lo podemos comprender leyendo Gálatas 5:22 y 23.

Al estar llenos de Dios, podremos ser edificados mutuamente con Su vida, cuando hablamos entre los creyentes; y también tributaremos cantos y alabanzas desde nuestro corazón al Señor. El corazón siempre va con los labios, por lo cual debemos de considerar que es una profanación nuestra alabanza a Dios, cuando solamente de labios nos acercamos a Él y tenemos nuestro corazón en otra cosa (lejos de Él). A menudo en nuestros cantos al Señor, sucede que somos apartados del sentido de las palabras que contienen las alabanzas, por el sonido (música) puesto en ellos.

Como consecuencia de ser llenos del Espíritu Santo, resultaremos sometiéndonos los unos a los otros en amor sincero.


III. Cristo y la Iglesia, como tipo de la relación matrimonial:
En los versículos 22 al 33, podemos tener un enfoque de la relación matrimonial, entre el hombre y la mujer. Siendo el ejemplo Cristo y la Iglesia.

Aquí se nos recuerda que Cristo, como esposo de la Iglesia (todos los redimidos del Señor), es la Cabeza o Gobernador, El ejerce la autoridad sobre ella. Y la verdadera Iglesia, se manifiesta porque se sujeta a las ordenanzas del Señor.

Las esposas deben de sujetarse en todo a sus maridos, según la ordenanza de Dios esta sujeción debe ser absoluta, sin concesión alguna.

Esto no quiere decir que ellas, deban obedecer a sus maridos en todo. obedecer es diferente a someterse; con relación a la obediencia el énfasis está en el cumplimiento, mientras que en cuanto a la sumisión, el énfasis está en la subordinación. En las cosas pecaminosas, las cuales están en contra y Dios y Cristo, las esposas no deben obedecer a sus maridos; sin embargo, ellas deben seguir sujetas a ellos.

Podemos contemplar esto, en la experiencia de los tres compañeros del Profeta Daniel (Daniel 3:13-23). En una situación similar, ellos desobedecieron la orden del rey de Babilonia de adorar la imagen, aún así, podemos ver que ellos permanecieron sujetos a la autoridad del rey.

Con respecto a los maridos, podemos contemplar el amor de Cristo por la Iglesia. Y debido a ese ejemplo los maridos debemos de estar dispuestos a pagar un precio, aún a morir por nuestras esposas. Vemos pues, que la autoridad del hombre sobre la mujer se funda en su amor a ella, amor que debe ser tal que lo lleve aún a arriesgar su vida por ella.






















Capitulo 6:


Lectura Bíblica: Efesios 6:1-24.


B O S Q U E J O:

I. Consejos sobre la familia.
II. Relaciones entre patrones y empleados.
III. La Guerra espiritual.
IV. La armadura divina para pelear.

I N T R O D U C C I O N:

Para finalizar su carta a los Efesios, el Apóstol da recomendaciones a los hijos y a los padres, así también a los patrones y empleados.

Encontramos también, el consejo de cómo combatir espiritualmente, ya que todos los cristianos deben de ser fuertes en el Señor y tomar nuestra indumentaria de guerra, debido a nuestros numerosos, astutos y poderosos enemigos. Finalizando sus recomendaciones al hablarnos sobre la necesidad de la oración, vigilancia y perseverancia.


I. Consejos sobre la familia:

Al exhortar a los padres e hijos, el apóstol comienza primero por los hijos, debido a que los problemas vienen regularmente de ellos.

Obedecer a los padres, no sólo es correcto sino justo, pues Dios lo ordena en sus mandamientos, por lo tanto es un deber que El nunca excusará. Honrar es diferente de obedecer, obedecer es una acción mientras que honrar es una actitud. Por lo cual debemos de considerar aquí, que es posible que los hijos obedezcan a sus padres sin honrarlos. Para honrar a sus padres, los hijos necesitan mostrar una actitud de estima y respeto, una demostración de aprecio a su dignidad. Todos los hijos necesitan aprender a obedecer a sus padres y al mismo tiempo, honrarlos.

En Exodo 20:12 no solo encontramos que es el primer mandamiento con promesa, sino también que es el primer mandamiento en cuanto a las relaciones humanas. La promesa de Dios a los hijos que obedecen y honran a sus padres, se refiere a ser prósperos en bendiciones materiales y tener larga vida en esta tierra, es decir que pueden llegar a ser ancianos y cumplir sus días (Salmos 90:10).

Obedecer en el Señor a sus padres, se refiere a que se obedezca por parte de los hijos a sus padres, en tanto que los mandatos de estos, estén de acuerdo a la voluntad y la Palabra de Dios. Ya que por cierto ningún hijo está obligado a obedecer a un padre cuyas órdenes sean irrazonables o contrarias a los mandamientos de la Santa Escritura.

Con referencia a los Padres, se aconseja criar a sus hijos en la disciplina y amonestación del Señor. También se recomienda no provocarlos a ira, es decir no tratarlos cruelmente ya que con esto, no solo se conseguirá endurecerlos sino que se desesperen en sus pecados.

La disciplina y amonestación de los padres hacia los hijos, incluye la instrucción. La mente debe ser alimentada con disciplinas e instrucción sanas, así como el cuerpo lo es con el alimento adecuado. Por lo tanto, los padres deben de transmitir todo conocimiento que es propio para los niños, inclusive principios y reglas elementales de conducta. Necesariamente la instrucción primordial, es que los padres enseñen a sus hijos la Palabra de Dios, es decir que les exhorten a conocer la Biblia. Sin embargo, la manera en que los hijos se desarrollan, depende esencialmente de la misericordia de Dios, El cual pone en cada persona, el querer y el hacer por Su soberanía divina.


II. Relaciones entre patrones y empleados:

En los tiempos del apóstol Pablo, cuando escribió esta epístola, los esclavos eran comprados por sus amos y los amos tenían derecho sobre sus vidas. Algunos esclavos y algunos amos llegaron a ser hermanos en la iglesia. Como hermanos en la iglesia, eran iguales y no había distinción entre ellos (Colosenses 3:11), pero en casa, los que eran esclavos todavía estaban obligados a obedecer a los hermanos que eran sus amos según la carne.

Aunque DOULOS, frecuentemente significa un esclavo, también implica un empleado en general, o cualquier que esta obligado hacia otro, sea de por vida o por un tiempo limitado. Es decir que sea esclavo o empleado, esta obligado a servir fielmente a aquel cuyo dinero ha invertido para adquirir sus servicios y por un principio de justicia, como cristianos, sirviéndoles como si lo hicieran a Cristo mismo.

El servicio de los esclavos o empleados, según sea el caso, debe ser constante y no meramente en su presencia, cuando su ojo (el del amo o patrón) está sobre ellos, como lo hacen los sirvientes hipócritas e infieles, los cuales no consultan a sus conciencias en ninguna parte ni tiempo de su trabajo.

Con respecto a los amos o patrones, se les recomienda actuar de manera tranquila y afectuosa, dejando las amenazas y que cuando sea necesario castigar a sus sirvientes, el castigo sea leve y moderado como sea posible; y no entre en él para nada la venganza, porque ésta es el diablo y no de Dios. Se les hace incluso un recordatorio a los patrones, para que recuerden siempre que así como ellos son amos de quienes les sirven temporalmente, Dios es amo de los patrones terrenales. Se les hace ver que así como ellos traten a sus sirvientes, Dios los tratará a ellos, y que no supongan que porque en la tierra la condición de sus sirvientes es inferior a la de ellos, Dios los considera menos dignos que ellos. No hay tal, porque para Dios no hay acepción de personas (Romanos 2:11; Colosenses 3:25; Efesios 6:9).


III. La Guerra espiritual:

La expresión sangre y carne, se refiere a los hombres. Pero debemos de comprender que detrás del hombre de carne y sangre, están los poderes malignos del diablo, los cuales están en contra del propósito divino y obviamente del cristiano.

Así que, nuestra lucha, nuestra pelea, no debe ser contra el hombre sino contra las fuerzas espirituales de maldad que están en los lugares celestiales.

Los principados, las potestades y los gobernadores del mundo de estas tinieblas, son los ángeles rebeldes que han seguido a Satanás desde el principio en su rebelión contra Dios (Isaías 14:12-17; Ezequiel 28:13-19), y que ahora reina en los lugares celestiales sobre las naciones del mundo habitado. Como ejemplo bíblico y garantía de la realidad de esos enemigos, tenemos el príncipe de Persia y el príncipe de Grecia, los cuales se relatan en el libro del Profeta Daniel 10:20. Lo cual indica que el diablo, Satanás, tiene su reino de tinieblas (Colosenses 1:13; Efesios 2:2 y San Mateo 12:26). En este reino de tinieblas el diablo ocupa el lugar más alto y los ángeles rebeldes están bajo él (Satanás).

Para pelear la batalla espiritual, no solo necesitamos el poder del Señor Jesucristo, sino también la armadura de Dios. Nuestras armas no sirven, lo que sí nos es útil y apropiado para esta guerra, es toda la armadura de Dios, y no solamente parte de ella.

En los primeros cinco capítulos, la iglesia y el creyente, los podemos contemplar de muchas maneras en relación con el cumplimiento del propósito de Dios. Pero aquí en el capitulo 6 de Efesios, la iglesia y el creyente, son vistos como un guerrero, tanto colectivo (la iglesia) como individual (cada cristiano).

Para derrotar al enemigo y sus colaboradores (Satanás y los ángeles rebeldes), necesitamos vestirnos de toda la armadura de Dios. La palabra Vestíos está en forma imperativa, por lo cual debemos de comprender que es un mandato divino.

Dios ha provisto la armadura para nosotros sus hijos, pero El no nos la pone, sino que somos nosotros mismos quienes debemos de colocárnosla, ejercitando nuestra voluntad para cooperar con Él.

IV. La armadura divina para pelear:

Todo cristiano, en su andar, atrae la oposición y la resistencia espiritual de Satanás y sus huestes. Es por ello que, como guerrero que se va llenando del Espíritu de Dios, debe mantenerse permanentemente Fortalecido o fortalecerse con la armadura provista para él.

La base del vigor del guerrero está dada por su posición en el Señor; su fortaleza descansa sobre el poder de su fuerza, (la del Señor). Cuando el cristiano tiene en cuenta su posición en Cristo y se apropia de la armadura con que se le provee, el Espíritu Santo lo fortalece para lograr el éxito en su nueva vida, resistiendo los ataques satánicos.

Aquí se describen los recursos del creyente bajo la figura de un soldado romano con su equipo de guerra completo. Para todo cristiano, el secreto de su victoria en la batalla espiritual estriba en poder contar confiadamente con esos recursos, que le pertenecen en Cristo, el triunfador (Colosenses 2:15). Las palabras tomad toda la armadura hacen hincapié sobre la responsabilidad de contar con dichos recursos, y el cristiano está obligado a hacerlo si quiere salir victorioso en la lucha.

Los elementos que comprenden toda la armadura de Dios los debemos de considerar uno por uno para tener la comprensión adecuada; dichos puntos los leemos así:

1. EL CINTURON DE LA VERDAD,
2. LA CORAZA DE JUSTICIA,
3. EL CALZADO, DEL EVANGELIO DE LA PAZ,
4. EL ESCUDO DE LA FE,
5. EL YELMO DE LA SALVACION,
6. LA ESPADA DEL ESPIRITU; Y,
7. LA ORACION EN EL ESPIRITU.


1. EL CINTURON DE LA VERDAD:

La verdad aquí, puede ser interpretada como sinceridad; porque si uno no está consiente de que su corazón está bien delante de Dios y que su vida de discípulo no es mas que una falsa pretensión, en vano tratará de combatir contra el enemigo.

Por lo cual, debemos de andar y hablar con verdad, sin hipocresías y sin fingimiento, desechando toda mentira.




2. LA CORAZA DE JUSTICIA:

La palabra JUSTICIA, tiene un significado muy amplio, pero aquí con respecto a la armadura de Dios, debemos de considerar su significado en el sentido de la práctica de la justicia, o el vivir una vida santa, es decir tener una vida regulada y dirigida por el Espíritu Santo, de acuerdo a las enseñanzas bíblicas.
Es decir, que todo cristiano debemos de actuar o vivir practicando la justicia que viene de Dios, quien esta morando en nuestro espíritu humano, pues Él nos ha hecho templo de Su Espíritu, por lo tanto debemos de procurar serle agradables. (I Corintios 6:19; II Corintios 5:9).

Muchas veces, los cristianos olvidamos actuar con justicia, y tomamos muy en poco, que la Novia de Cristo, estará vestida de lino fino, limpio y resplandeciente, lo cual es un tipo de nuestras acciones justas, es decir, si las tenemos como práctica en nuestra vida espiritual y humana.

3. EL CALZADO, DEL EVANGELIO DE LA PAZ:

Nos calzamos los pies para fortalecer nuestra posición en la batalla y para pelear la guerra espiritual.

El calzado como parte de la vestidura del soldado, era de importancia esencial, ya que si los pies resultaban heridos era difícil estar en pie para resistir a su enemigo o perseguirlo según fuera el caso.

Es indudable que lo que el apóstol tenía en vista, era en general la obediencia del evangelio. Pero mayormente tener la presteza (prontitud) para anunciar o publicar el evangelio, porque la Santa Escritura en Isaías 52:7; y Romanos 10:15, a la letra dice: "!Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!

El evangelio es calificado como el evangelio de la paz, porque establece la paz entre Dios y el hombre, y porque proclama paz y buena voluntad de Dios para el universo entero.


4. EL ESCUDO DE LA FE:

La fe, es la gracia por la cual todas las demás cosas son recibidas, preservadas y hechas activas. Por eso aquí, se la presenta apropiadamente bajo la figura de un ESCUDO, el cual cubre todo el cuerpo y lo protege.

La fe, en este lugar, debe significar la evidencia de las cosas invisibles que tiene todo creyente genuino, de que Dios, por el amor de Cristo, ha borrado sus pecados, por lo cual está capacitado para llamarle Padre, y sentir que le pertenece.

Una fe de esta índole, es la que pueda apagar los dardos del maligno, los cuales significan las tentaciones, propuestas, dudas, preguntas, mentiras y ataques de Satanás. Cuando nuestra fe en Cristo es fuerte, actúa como un escudo contra el cual, se apagan esos dardos.

El que anda de manera que siente el testimonio del Espíritu de Dios, de que es su hijo, aborrece toda mal pensamiento; y aunque pasen por su mente nunca encienden sus pasiones. Son atajados por el escudo (la fe en este caso) y son aplastados y extinguidos.


5. EL YELMO DE LA SALVACION:

Yelmo, Es el casco o parte de la armadura del guerrero, que cubre la cabeza, por lo cual, debe ser impenetrable a manera de que no pueda ser partido por el hacha de combate.

Por lo tanto, tomar el yelmo de la salvación, es la protección divina, en nuestra mente, nuestro intelecto, contra los pensamientos negativos inyectados por el maligno. Satanás siempre esta inyectando amenazas, preocupaciones, ansiedades, y otros pensamientos debilitantes en las mentes. La Salvación de Dios, la cual hemos recibido ya, es la protección que tomamos contra todas estas influencias negativas que provienen de nuestro enemigo.


6. LA ESPADA DEL ESPIRITU:

La espada de que habla San Pablo, es como él mismo lo explica inmediatamente, La Palabra de Dios. Es decir la revelación que Dios ha dado de sí mismo, o lo que llamamos las Sagradas Escrituras (La Biblia).

De las diferentes partes que esta compuesta la armadura de Dios, ésta es la única que es usada para atacar al enemigo.

La capacidad para confesarla en las ocasiones apropiadas y especialmente en épocas de tentación y prueba, tiene un maravilloso resultado para cortar en pedazos las asechanzas del adversario. Por lo cual, los cristianos genuinos, debemos de tener nuestra confianza ilimitada en la Palabra de Dios, para todos los fines a lo cual es aplicada rectamente, reconociendo su efecto y poder.


7. LA ORACION EN EL ESPIRITU:

Para terminar la observación y comprensión de las partes que componen la armadura divina, debemos de considerar que la oración es el medio único y de una importancia grande, por medio de la cual aplicamos las otras partes, haciendo que la armadura esté a nuestra disposición en forma práctica.

La oración y suplica en el Espíritu, sé esta refiriendo a que cuando oramos no lo debemos de hacer vanamente ni por medio de palabrerías (San Mateo 6:7), sino que consideremos que en nuestro espíritu está el Espíritu Santo, el cual nos guía siempre a lo mejor. Por lo cual, en la oración la facultad principal que nosotros debemos usar es este espíritu por medio del Espíritu de Dios.

Con toda oración, se refiere a las diferentes clases de oración que se realizan en público, en familia, en secreto, en los negocios, en viaje, en el corazón sin palabras y con la voz del corazón. Todas estas oraciones, son necesarias que se hagan por los cristianos y aquel cuyo corazón está bien con Dios, siempre estará en la práctica de ellas.

Para la vida de oración, debemos de estar velando o en guardia, para que sea perseverante. Es muy bueno entender que para mantener una vida de oración, necesitamos toda perseverancia, es decir, necesitamos atenderla constantemente y sin perder nuestro interés.


C O N C L U S I O N:

Para terminar este pequeño comentario, debemos de considerar que todas las cosas reveladas y enseñadas en estos seis capítulos de la carta a los Efesios, tales como las bendiciones espirituales que Dios nos ha dado en Cristo Jesús, La Iglesia, como el Cuerpo de Cristo, el Nuevo Hombre, el propósito eterno de Dios, la unidad del Espíritu, la armadura divina, etc., son cosas incorruptibles, y debemos de amarlas procurando experimentarlas realmente en nuestra vida como cristianos, con lo cual expresaremos nuestro amor inalterable al Señor Jesucristo y la gracia estará en nosotros.

F I N.


OBRAS ESCRITAS POR EL AUTOR:



§ El Bautismo del Espíritu Santo

§ Estudio Introducción a la Tipología

§ Estudio La Trinidad de Dios

§ Comentario Carta a los Gálatas

§ Comentario Carta a los Efesios

§ Estudio La Salvación completa

§ Comentario Cantar de los Cantares

§ Comentario Carta a los Colosenses

§ Comentario Carta a los Filipenses


PEDIDOS A:

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