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(Frutas Agridulces)

Ingredientes:
* Lime con una gota de lemon light
* Aya.
* Youji.
* Una tarde primaveral.
* ½ cucharadita de humor.
* 1 litro de crema de leche.
* Fresas a al gusto.
* ¼ de cucharadita de morbo ^^
Pareja: Aya x Youji.
Advertencia: No haga esto en casa, pues limpiar tanta crema le resultaría tedioso.


El sol golpeaba su pálida nuca, tan blanca como la nieve, se había sentado a descansar en un sillón después de semanas de intenso trabajo, por más que Aya fuera un hombre fuerte también su cuerpo necesitaba de un placentero y merecido descanso. Flores, muchachas, psicópatas, sangre, katanas, callejones y todo eso eran cosas que definitivamente hoy debía olvidar y sólo concentrarse en el nuevo libro que estaba empezando a leer. - Sí la primavera ha llegado al Japón disfrutémosla - esas fueron las palabras de Youji hace unas horas, claro él siempre
habla de esa forma porque para él la vida es un goce.

-Pero bueno, olvidaré a ese mujeriego tonto y por hoy le haré caso. - Pensó Aya mientras se sumergía en una
nueva aventura literaria.

Una hora después...

-Aya kun? Aya kun? Ne! A-ya kun! - Omi trataba de despertar a su pelirrojo líder de un sueño profundo, pero al ver que este dormía placidamente prefirió dejarlo así.

-Heee!!!! Quien lo diría, Aya kun se ve tan... tan... bien cuando duerme. - Omi se sonrojó por lo que acababa de pensar, así que prefirió retirarse y dejar al lindo pelirrojo sólo. Las dos de la tarde, Omi y Ken decidieron salir a dar
una vuelta por una plaza, el día estaba precioso y los cerezos en flor, nada más relajante que salir y contemplarlos un rato.

-Kuzo! Como, como se atreve esa niña boba a plantar a alguien como yo.


Youji entraba como un huracán, muy furioso por el plantón del que había sido víctima, entró en su pieza y se desnudó para darse un baño, a ver si así se le pasaba el mal humor. El agua corría raudamente por su piel suave y tersa arrastrando furias, sin duda una ducha es lo mejor para aliviar un mal día.

Rato después...

-Pronóstico para el día de hoy, cielo despejado con suaves olas de calor primaveral. - Youji acababa de salir de la ducha con una toalla alrededor de sus caderas, aún podían notarse gotas de agua sobre sus hombros como si fueran gotas de rocío. - Ja! Aquí no hay nadie, parece que el mundo se fue de paseo, genial. - Youji tomó su cepillo para el cabello y se dirigió hacia la cocina en busca de algo para aplacar su apetito, tomó un bowl y lo llenó con fresas, acto seguido, cogió un tubo de crema de leche y se dirigió al invernadero.

-Shake your bon bon... shake your bon bon... - El hombre de los cabellos color miel se acercaba al invernadero cantando y sujetando su cepillo a modo de micrófono, al mismo tiempo que agitaba sus caderas al ritmo de la canción. De pronto Youji se percató de que tan sólo no estaba, pues Aya estaba durmiendo sobre un sillón en el invernadero. El rostro pacífico de Aya cuando duerme, su blanca piel siendo golpeada suavemente por el sol, un rojizo mechón enredado entre sus labios de una manera muy sensual, hicieron que Youji se estremeciera y sonriera
de lado con un brillo en sus ojos, mórbido pero al mismo tiempo sugestivo.

-Pronóstico para el día de hoy... miau!!!!!!!...Youji se almorzará a un pretty redheaded. - Youji volvía a usar su cepillo como micrófono para hablar en voz baja y en tono periodístico.

El hombre se acercó cuidadosamente para sorprender al "bello durmiente", entonces despacito y sin hacer ruido se acercó y dio un ligero soplido en la oreja del pelirrojo, al ver que este no despertaba se le ocurrió morder una fresa y pasársela por los labios a Aya, sin duda Youji era un experto en cuestiones de seducción.

-Vamos! pelirrojo lindo, despierta.


Youji tomó otra fresa y la puso entre sus labios para luego presionarlos contar los de Aya, el ácido de la fruta y el calor de los suaves labios de Youji hicieron que Aya abandonara a Morfeo, disfrutando del delicioso sabor agridulce y de la suave caricia, el pelirrojo fue abriendo lentamente los ojos como si le costara mucho trabajo.

-Hump! - El pelirrojo casi se atraganta de la impresión al ver un par de ojos verdes contemplándolo fijamente.

Youji le hizo un guiñó para luego continuar con su coqueta faena, Aya cerró los ojos y decidió que eso se sentía genial, pero no podía evitar sentirse sorprendido, pues algo como eso por parte de Youji jamás lo hubiera podido imaginar. Aya se incorporó lentamente para no romper la agradable atmósfera, instando a Youji para que se sentara sobre sus piernas, cosa que el otro asesino aceptó, entonces ahora con sus piernas rodeando la cintura de Aya, Youji empezaba a ponerle ritmo a sus caderas subiendo y bajando lentamente, aquella deliciosa fricción estimuló a Aya a abrir la cremallera de sus jeans y continuar con las caricias de una forma más profunda y placentera, mientras tanto Youji se entretenía jugando con las frutas que iban y venían de los labios de Aya a los suyos, arrebatándole a cada momento las fresas al pelirrojo con la lengua y vertiendo crema sobre el cuello de Aya para luego lamer de forma traviesa.

-Oh! Sí, sí, no te detengas Aya, no te detengas ahaaaaaaaaa mmmnnnnsí sí, sí... Piedad! - Youji le aferraba los cabellos al pelirrojo mientras este lo empalaba dulcemente. La toalla de Youji yacía en el suelo desde hacía buen
rato, Aya estrujaba apasionadamente los glúteos de Youji y al mismo tiempo presionaba sus labios contra el pecho de este exprimiendo más y más fresas, lamiendo con libido el jugo que rodaba de forma maravillosa por el pecho de su compañero, súbitamente Youji se encorvó cuando sintió que su interior se llenaba con un cálido fluido. Pronto una lluvia de crema de leche se dispersó por todos lados cuando el hombre de los cabellos tono miel sintió que llegaban al límite.

-Ahaaaaaaaaaa!!!!!! Piedad Aya piedad!!!!!! - le decía mientras cerraba los ojos y arqueaba las cejas de placer. Así cubiertos por exquisita y dulce crema pasaron la tarde haciendo... Deliciosas travesuras.


The end