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Teil 3: Andacht (Devoción)

Nagi estaba sentado frente a la computadora, sin hacer nada. La última visita de Weiß y el estado de Crawford le daban vueltas en la cabeza.

Schuldig, por fin había convencido a Brad de ir al hospital hacía dos meses. El golpe en la cabeza lo tenía muy confundido y ausente, y los otros tres Schwarz sabían que era serio.

Un pensamiento asaltó la mente del chico. 'Y si...se...muere?'

Nagi negó con la cabeza. No podía ni pensarlo. De acuerdo, Schwarz no era una familia modelo (bueno, ni siquiera era una familia) pero era lo mas parecido eso. A pesar de todo, tenía que admitir que Brad era lo más cercano a un padre (vaya padre, pues) y la idea de quedarse sin el no era muy alentadora. Aunque tener al viejo Brad de vuelta tampoco era muy alentador.

Nagi iba a levantarse, pero una mano le tapó la boca. El guante que cubría la mano era de gamuza negra. Un leve olor a vainilla le llegó a la nariz.

-No te asustes...soy yo...-

Nagi reconoció inmediatamente la voz, y retiró la mano enguantada de su boca con una mano.

-Deberías haber tenido la decencia de escribir.- Nagi sonó molesto. -Creí que estabas muerto.- El chico se volteó para mirar al Weiß.

Khalil le sonrió muy levemente. -Ya sé. Lo siento.

Nagi miró de nuevo el monitor de su computadora. -Eso no arregla los seis meses de angustia que pasé.

-Pensé que a ti nada te angustiaba...- Khalil dijo en tono de broma.

-Tu sabes que no es así.- Nagi se puso de pie, y abrazó al Weiß. -En especial contigo.

-Y porqué?

Nagi solo suspiró.

(afuera de la casa)

Yoji miraba impacientemente hacia la ventana del cuarto de Nagi. -Me pregunto que estará pasando.-

Omi no respondió. Ken, por su parte, solo cerró los ojos muy fuerte.

De pronto, la puerta de la casa se abrió. Nagi le hizo una señal a los Weiß para que pasaran. Ellos dudaron por un momento, pero al ver a Khalil aparecer tras el Schwarz, se dirigieron a la entrada de la casa.

Una vez dentro, Nagi, silenciosamente los condujo a la sala.

-Tomen asiento. Schuldig y Farfarello llevaron a Crawford al hospital, pero no tardan en llegar.

Ken, Omi y Yoji se miraron con curiosidad, y luego se sentaron. Khalil se recargó en la pared.

-Hospital?- Preguntó Ken, muy extrañado.

Nagi asintió. -Es una historia muy larga. Hace cuatro meses recibimos una carta sin firma ni remitente. Decía que las cosas apenas comenzaban. Y solo eso.- Nagi se sentó en el sillón opuesto a los tres Weiß, junto a Khalil, quien seguía recargado en la pared.

-Y entonces....- Yoji se acomodó el cabello, -que pasó?

Nagi hizo un gesto de preocupación. -Una mujer nos atacó. No sabemos quien es, pero Crawford se golpeó la cabeza y no ha estado bien. Hace dos meses Schuldig por fin lo convenció de ir con el neurólogo, y pues....-

-Pues?- Omi comenzó a sentir lástima por Crawford.

-Nada. Sigue mal. Duerme mucho, olvida las cosas, se porta errático...- Nagi se hundió en el sillón. Khalil le acarició el cabello. -No sabremos que va a pasar hasta dentro de unos meses, cuando el neurólogo pueda dar su diagnóstico final con respecto a la lesión.-

Yoji se sintió mal por Nagi. Desde que lo vio aquella vez con Tot, no pudo evitar que le agradara, aunque fuera solo un poco. -No sé si me creas, pero espero que se recupere. Digo....no por mi, pero...-

Nagi asintió. -Entiendo. De todas formas, estamos metidos en esto juntos....no, Khalil?

El hombre de pelo negro asintió. -Si. La Essët viene por todos nosotros, pero tenemos que averiguar que quieren con Ran.

En eso, la puerta de la casa se abrió. Schuldig hizo un gesto de horror.

-Quien les dijo que podían sentarse en mis sillones, con un demonio?!

Nagi, bastante divertido, miró al alemán. -Yo. Recuerda que también son MIS sillones, porque yo también vivo aquí.-

El pelirrojo sonrió. -Serán tus sillones cuando los compres, Nagi-chan.

Nagi se sonrojó, molesto. -No me digas así.

Schuldig se acercó a Nagi, le alborotó el cabello, y repitió, muy divertido,

-Nagi-chan! Nagi-chan! Nagi-chan!-

Khalil tosió levemente y luego caminó unos pasos al frente. Schuldig lo miró, más divertido aún. -Y bien, precioso? Podemos tomarnos una copa luego de esta charla, no?- El alemán trató de acariciar el rostro de Khalil, pero éste le dio un golpe en la mejilla.

-Pensé que eras más rápido,- comenzó, mientras Schuldig se tocaba cuidadosamente el golpe, -como lo eres en todo, Schu...-

Yoji soltó una sonora carcajada, mientras Ken miraba disimuladamente hacia otro lado. Omi y Nagi se miraron, tratando de corroborar el uno con el otro que habían entendido bien.

Schuldig se limitó a alejarse, no sin antes darle una nalgada al Khalil, quien se limitó a poner una cara de molestia.

Farfarello y Crawford entraron a la casa. Brad se veía pálido y confundido.

-Que hacen aquí?- preguntó el estadounidense.

-Vinieron a hablar con nosotros sobre el asunto de la carta y Aya, recuerdas, Brad?- Schuldig se acercó a Crawford, quien parecía estar luchando por recordar.

-Ah...si...ya recuerdo...la tumba....- Crawford se sentó junto a Nagi. -Que saben ustedes? Porque si sabemos lo mismo, estamos perdidos.-

Yoji asintió. -Pues al parecer no sabemos más que ustedes.-

El silencio se hizo presente, cayendo como plomo sobre todos los presentes. La tensión se hizo evidente.

Farfarello, quien no había pronunciado una sola palabra, se sentó en el piso. -No es por molestar, pero así no vamos a llegar a nada.-

Todos se miraron entre si. La tensión se hizo más grande. Pero nadie dijo nada.

Iba a ser una noche larga, al parecer.

 

cap 4