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Sistema de Inteligencia Weiß: Plantas Insumisas

Llegada: Ormuz

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Cómo llegó Ormuz a Tokio

La lluvia nocturna había cesado; la luna llena resplandecía a través de las nubes vaporosas. En la tranquilidad de aquel estaque que se situaba en el inmenso jardín, se reflejaba la luminosidad del cielo. Por la ventana que daba al jardín central, ya más resignado por la forma en que fue tratado y de cómo lo habían obligado a formar parte de la organización, el chico de cabello negro y ojos sombríos de penetrante mirada, llenos de expresión, solo se limita a ver la luna brillar. 

 

Muy temprano al otro día, aún húmedo el ambiente, el joven se dirigió hacia  el comedor, donde un tipo apuesto le espera con el desayuno. Sus finos modales reflejan una mezcla de indefinible orgullo y dulzura. Da el reloj siete campanadas, ahora de partir hacia su nueva vida. Lenta pero gallardamente se dirige hacia la salida, donde nuevamente aquel tipo apuesto le abre la puerta.

 

En la salida está listo el auto que lo llevará al aeropuerto. Xian será quien conduzca; sí, ese tipo guapo que parece consentir al joven de cabello oscuro. Ya en  camino sólo piensa que allá será el único lugar en donde su amiga lo dejará descansar de su maldita  y penetrante voz y en donde será cede para encontrar preguntas que respuestas. En el aeropuerto, se anuncia el vuelo hacia Japón.

 

-¿Estás seguro de que no quieres que te acompañe?-  Dice Xian en tono preocupado.

 -Te preocupas demasiado- responde el joven fijando su mirada seria en Xian. - Pero sigues estando a mi cargo y tu aún no... El chico lo interrumpe de golpe. - Soy bueno en lo que hago, no tienes de qué preocuparte. Sólo dile a mi padre que estaré bien. Camina lentamente hacia la puerta en donde saldrá su vuelo, le recogen el boleto y mira nuevamente hacia donde proviene la voz.

-¿Qué explicación se supone que debo darle? ... Sería mejor si tú mismo se lo dijeras...  Tal pareciera que interrumpir a Xian fuera costumbre, y con tono enojado el chico responde.  - Siempre está muy ocupado... cuídate Xian.  Sigue caminando y sólo levanta la mano como señal de despedida y sin mirar atrás.

 

Abordo del avión mira por la ventana a lo lejos al preocupado Xian, cierra esos ojos azules que tanto admira su madre y hace un gesto de desagrado.   - ¡Tonto!

 

Como si Xian lo hubiera escuchado sólo sonríe sabiendo que ese chico a quien tanto cuida lo tendrá en consideración y lo mantendrá informado.

 

Los motores del avión hacen un fuerte estruendo, pero tal pareciera que durante un momento, el tiempo quedara suspendido en el silencio absoluto, Ormuz no sabría lo que le esperaba en aquél Japón del que un día sus padres escaparon.

 

Xian sólo ve despegar el avión. – Buena suerte...