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Sistema de Inteligencia Weiß: Plantas Insumisas
Seele Verbindet (Almas Gemelas)...parte 2
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Seele Verbindet
(Almas Gemelas)
Parte 2: Razones
 
El día siguiente, Khalil comenzó a aprender el oficio de florista. Omi levantó la hoja de papel que Manx les había dado, y que ninguno de ellos había leido.
 
-Veamos quien eres, Khalil...
 
Nombre clave: Korat
Nombre: Sewardwell, Khalil
País de origen: Inglaterra
Fecha de nacimiento: 14 de noviembre
Tipo de sangre: A-
Familia: paradero desconocido.
Edad: 21 años
Técnicas de ataque: ninjitsu
Armas: pistola semiautomática
Historial: miembro de Évangelie, equipo especial de la organización Automne, en Francia.
 
Era poca información, pero suficiente para empezar. -Automne...?- Omi se preguntó que sería ese grupo.
 
-Automne es el homólogo de Kritiker, en Francia.- Khalil se acercó a Omi.
-Entonces...hay muchos como nosotros en todas partes...supongo que Évangelie es el homólogo de Weiß.
-Era el homólogo de Weiß. Y sí, hay muchos como nosotros en todo el mundo...
-Ya tienes suficiente experiencia en esto, no?- Omi sabía que Khalil entendía que era "esto".
-En Évangelie hacíamos lo mismo que ustedes hacen aquí.
-Puedo preguntar porqué te transfirieron a Weiß? Si estabas en Europa, debían tener una buena razón para enviarte aquí...
-Mmmm...tal vez
-Sabes porqué te enviaron aquí, ne?
-Si.
-Pero no vas a decirme, cierto?
-No. Aún no.
-Por que? Se supone que si vamos a estar juntos en esto, tenemos que conocernos.
-Entonces comienza tu. Cúentame quien eres, Omi Tsukiyono.
 
Omi, sorprendido, miró a Khalil sin saber que decir.
 
-Yo...pues...
-No es fácil, cierto? Creo que tenemos que dejar pasar un tiempo, y cuando estemos más acostumbrados el uno al otro, hablamos. Que dices?
-De acuerdo...
 
Omi sabía que Khalil tenía razón. Todavía era demasiado pronto para acercarse así. Sin decir más, Khalil se retiró.
++++
Khalil entró al cuarto de Ran y cerró la puerta. "Puedo preguntar porqué te transfirieron a Weiß?
"Si estabas en Europa, debían tener una buena razón para enviarte aquí."
 
Razón. En reailidad, no había una razón. Eran cientos. Su última misión en Évangelie, lo que lo llevó en primer lugar a entrar a Automne, todo lo que pasó antes de irse a Inglaterra...y si seguía enumerando las razones, nunca acabaría.
El joven de pelo negro se acostó en la cama que compartía con Ran y se acurrucó como un gatito asustado.
 
Nunca le había gustado pensar en el pasado. Era doloroso y triste.
 
Cerró los ojos, que se le llenaron de lágrimas. No era justo. Había perdido a sus padres de la forma mas horrible en la que cualquier hijo podía perderlos. Había perdido todo. Ahora era un asesino. Pero al lado del primer asesinato que cometió, los demás parecían no tener mayor importancia.
 
"Pequeños pecados". Khalil recordó las palabras de Erin, su ex-compañera de Évangelie.
 
Pecados. Khalil nunca había creído en el pecado. Pero un día su karma le pagaría todo.
 
Todo.
 
Las lágrimas siguieron saliendo, y poco a poco, se quedó dormido.
++
Khalil abrió los ojos.
 
-Khal...que bueno que ya despertaste...
 
Khalil se encontró con otros ojos violeta. Enfocó bien, y distinguió pelo rojo, y piel pálida. Ran estaba sentado junto a él.
 
-Ran...- le dijo, en voz baja.
-Estabas llorando entre sueños. Como te sientes?
-Estoy bien...
-Seguro?
-Si, claro.
-Me preocupas...
 
Khalil sonrió levemente. Que dirían los otros Weiß si vieran a Ran así de dulce? Ellos no conocían esta faceta de Ran, así como Khalil no conocía a Aya, ese hombre frío, solitario y seco del que hablaban Yoji, Omi y Ken. No...él conocía a Ran, el joven alegre y compasivo, dulce y sensible.
Este era su hombre. Ran.
 
-Ran...abrázame fuerte...- los ojos se le llenaron de lágrimas, mientras Aya lo rodeaba con sus fuertes brazos. Recargó la cabeza en el pecho del pelirojo, y se concentró en el corazón que latía dentro.
 
Ran se inclinó para besarle la frente y ambos se mecieron hasta que Khalil se quedó dormido de nuevo.
++++++++++++++
 
Korat esperaba, dentro de su escondite, la señal de Abisinio para poder atacar. Tenían que asesinar a un poderoso "comerciante" de niños. El hombre vendía a los pequeños a burdeles en el extranjero y para satisfacer las demandas de sus clientes, secuestraba a los niños en las primarias de Tokio.
Yoji, Omi y Ken no estaban enterados de esta misión. Abisinio se había encargado de que solo Korat y él fueran. No quería que nadie estuviera entre ellos dos. Además, tenía que ver como trabajaba Korat.
 
Abisinio dio la señal. Korat salió de su escondite y disparó. Tenía una puntería perfecta, y acertó en el primer intento a cada uno de los siete guardias. Abisinio salió a hacerse cargo del resto, y atacó con su katana.
 
-Korat!- Aya miró a Khalil, quien de inmediato comprendió que el blanco era suyo.
-Entendido!
 
Korat entró a la oficina del criminal. -Quien rayos! Guardias!
-Ni los llames, ya deben estar atravesados por la katana de mi compañero...
-Que!
 
Korat golpeó al hombre, tirándolo al piso, y luego se paró junto a él.
-Disfruta, maldito. Esta es por esos niños...- disparó su arma en las sien del hombre. Éste se convulsionó levemente, y expiró.
Abisinio entró a la oficina. -Listo?
 
Korat guardó su arma y miró la sangre que cubría el piso. -Listo.
-Vámonos.
-De acuerdo.
++
Los dos asesinos regresaron a casa. Entraron sin hacer ruido, para no despertar a los otros tres.
Cuándo fue la última vez que trabajó tan tranquilo en una misión? Aya trató de hacer memoria, y Knight le vino a la mente. El hombre con quien había trabajado en Crashers. Ahí no tenía que cuidar a Omi, obligar a Ken a matar ni vigilar que Yoji se concentrara y dejara de pensar en mujeres.
 
Pero esta noche Aya había descubierto que Knight no era el mejor compañero que podría tener.
Era Khalil. Con él no necesitaba palabras, y daría su vida gustoso por él. Además se conocían desde lo más íntimo hasta lo más frívolo y superfluo. Se amaban. Aya se sentía libre, sin tener que guardar sus comentarios, sus miedos...estaba con la única persona aparte de Aya-chan que lo conocía realmente. Estaba con su alma gemela, su otra mitad, su complemento.
Ya en el cuatro de Aya, los dos se quitaron la ropa rasgada y ensangrentada. Toda. Aya jamás hubiera podido hacer eso con Knight, y menos con otro de los Weiß. Omi era demasiado inocente como para tomarlo a mal, pero no le tenía la suficiente confianza. Ken no era totalmente de su agrado. Yoji era muy desvergonzado con respecto a su cuerpo y le valía si los otros Weiß lo veían
desnudo o no.
 
Como fuere alguna vez se había tenido que quitar la ropa para que le curaran alguna herida, y alguna vez los otros se habían quitado la ropa para que Aya los curara. Pero nunca toda. Aya...su cuerpo era un secreto, nunca dejaba que sus compañeros vieran algo que resultara demasiado personal. Pero con Khalil...que tapujos podía tener? Eran amantes desde los 17 años, se habían entregado mutuamente su virginidad y su corazón, y conocían cada milímetro del otro.
 
Cuidadosamente, ambos comenzaron a curar las heridas del otro. Y como era de esperarse, terminaron haciendo el amor.
++++
-Ohayo, Yoji-kun!- Khalil saludó a Yoji, quien ya estaba en la cocina.
-Por qué no nos dijeron que había una misión?
Khalil puso cara de inocencia. -Ran lo decidió. Yo obedezco al líder.
-Todos tenemos derecho de enterarnos de que hay misiones, aunque decidamos no ir.
-Esa no es mi responsabilidad. Manx estuvo de acuerdo, de cualquier forma.
Omi y Ken entraron a la cocina. -Porqué no nos dijeron?- Ken miró fijamente a Khalil, un poco molesto.
 
Khalil los miró. -Ohayo, Omittchi, Ken-kun!-
-Ohayo...estabamos preocupados...podrían haber necesitado apoyo...- Omi dió un paso hacia Khalil.
-No necesitabamos de ustedes. Ya no hagan preguntas tontas.- Aya acababa de entrar a la cocina y caminó hacia la cafetera. Se sirvió un poco de café.
-Somos Weiß. Somos cinco. Todos necesitamos de todos.- Yoji no podía creer que Aya los excluyera.
-Sí, si...somos Weiß, somos cinco, todos necesitamos de todos...pero era una misión simple y necesitaba evaluar a Khalil en acción.
-Arriesgándose así?! Podría haberles pasado algo! Quien hubiera ido para ayudarles!- Ken se sintió ofendido.
-No necesito de ustedes tres. Con Khalil me basta y sobra.
Dicho esto, Aya se fue de la cocina. Los otros tres asesinos miraron a Khalil.
   -Yo...no se enojen con él. No se siente bien.- Khalil trató de disculpar a Aya.
-Si, claro. Tu no eres mejor que nosotros!- Yoji se levantó y prendió un cigarro.
-Ya lo sé. Es solo que...mi presencia ha movido muchas cosas en Ran. Está confundido...no lo juzgen. Por favor. Ni a mi. Ustedes son Weiß, yo soy el nuevo aquí, así que no creo ser mejor que ustedes.
-Pues por mi, Aya y tu pueden hacer lo que mejor les parezca. De todas formas, Aya nunca me cayó bien.- Yoji salió de la cocina.
-Tal vez ustedes dos deberían formar su propio equipo.- Ken se fué también.
Omi suspiró. -Discúlpalos. Están confundidos por la actiutud de Aya...-
-Ya sé. A decir verdad, llevo solo cinco días aquí, pero ya sé que no les agrado.
-A mi sí.
-Gracias, Omittchi.
Omi sonrió. Omi. No...Mamoru Takatori. Hijo de Reiji Takatori, el que le había hecho tanto daño a Ran. Pero Mamoru no tenía la culpa de lo que su familia era.
-Sabes, Khalil? Aya y yo nos llevábamos muy bien...pero...
-Ya sé, Mamoru.
Omi miró a Khalil, incrédulo. -Tu sabes...que...
-Si. Tu padre es Takatori. Pero tu eres tú. Eres Omi Tsukiyono.
Los ojos de Omi se llenaron de lágrimas. -Khalil...
-Ven acá!- Khalil extendió los brazos, y Omi se escondió en su pecho, llorando.
-Ran te quiere, pero le cuesta trabajo decirlo...
-En serio?
-Si...ahora que sé tu secreto, tienes derecho a saber el mío...
-Tu secreto?
-Si. Me preguntaste porque estoy aquí, no?
-Ajá.
 
Khalil se separó de Omi. -Me transfirieron porqué cometí un error muy grave en Évangelie; luego Kritiker me contactó  para venir a Japon, si me unía a otro equipo similar. Me enteré de que Ran estaba en ese equipo, y sabía que era la única forma de regresar con él. Además...podría acercarme al blanco que me hizo unirme a Évangelie en un principio.
-Blanco...? Quien es?
Khalil tomó aire.
-Tu hermano...Masafumi Takatori...
-Pero...- Omi no podía creerlo. De nuevo su familia? De sus ojos azules se cayeron lágrimas de rabia e impotencia.
 
Khalil le dió un beso en la frente. -Somos lo que decidimos ser. No somos un apellido. Tu no tienes la culpa de nada que ellos hayan hecho...tu eres distinto porque así lo has decidido, comprendes? Y pase lo que pase, nunca pienses que yo te culparé de algo.-
 
Omi se secó las lágrimas. Kahlil era una buena persona. Y ya lo había perdonado por llevar sangre Takatori. Podría Aya hacer lo mismo?
+++++++++
Ende Teil 2