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(Chicas de negro / Chicas en Schwarz)

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Es mi primer fanfic...piedad y comprensión...¡o moriréis!...

He procurado que haya un poco de acción

¡¡¡PRECAUCIÓN!!!: Hay un poquito de yuri (amor mujer- mujer) y algo de shonen-ai (amor hombre-hombre)...pero muy light...Sólo insinuación y besitos...

Mi amiga Fel se indignó al leerlo ¿¡Cómo escribes un yuri teniendo 8 tíos estupendos con los que hacer un yaoi?! Ejeeem...Bueno, eran esos días del mes....ya me entendeis...

(Farfarella)

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Aquellos días de verano eran realmente insoportables. El calor sofocante le quitaba a uno las ganas de realizar el más mínimo movimiento, el más leve esfuerzo. El aire era tan espeso que costaba respirar y la ropa se pegaba al cuerpo. No apetecía otra cosa que holgazanear hora tras hora. Sin embargo, tampoco se estaba cómodo repantingado en el sofá: una capa de sudor parecía unir la piel de la espalda a la tapicería¡¡¿Por qué tenía que estropearse el aire acondicionado el día más caluroso del año?!!

Schuldig estaba malhumorado. Ya se había dado varias duchas frías, pero al momento, volvía a estar empapado en sudorY lo peor era que no tenía ganas de salir a la calle a cocerse, para después refugiarse en un bar refrigerado, que seguramente estaría abarrotado de gente maloliente, gente que no parecía conocer la palabra "desodorante"

Bradley Crawford trabajaba en su despacho, en camiseta¡Ese cerdo de Brad! se aprovechaba de su status de jefe, acaparando el ventilador

A veces (sólo unas pocas veces), el alemán envidiaba a Farfarello, a quien cosas tan nimias como el dolor más espantoso o el calor más terrible no parecían afectar lo más mínimo. El irlandés estaba sentado al otro extremo del sofá, a la derecha de Schuldig, observado impasible el televisor, con mirada ausente, perdido en sus pensamientos. Era una película policíaca, con mucho tiro y mucha persecución y a la temperatura del ambiente, se sumaba el estruendo de sirenas y disparos.

- "¡¡Baja el volumen!!" Farfulló Schuldig, al que tanto ruido estaba empezando a provocar un fuerte dolor de cabeza. El psicópata giró el cuello para observar al alemán con su ojo bueno. Y sin decir nada se limitó a obedecer, presionando varias veces el mando a distancia. A partir de entonces, apenas se oía la película, pero a ninguno de los dos parecía importarle demasiado.

Desde la sala de estar, ahora casi totalmente silenciosa, Schuldig oía las aspas del ventilador de Crawford y el tecleo de su portátil. El pelirrojo se concentró en los monótonos sonidos para no pensar en el calor y sin darse cuenta, empezó a sumirse en un profundo sopor, víctima del aburrimiento. Entonces, sintió unas ondas mentales cargadas de impaciencia y entusiasmo: era Nagi, que cruzaba el cuarto de estar para dirigirse a la puerta de salida. Llevaba una camiseta y un pantalón impecablemente blancos, e iba dejando un rastro aromático a su paso.

-"Ja nee!". Dijo el muchacho, sin mirar siquiera a sus compañeros.

-"¡Un momento!", le detuvo Schuldig, que se había despabilado de repente, como el pescador que tras varias horas de espera, siente que por fin ha atrapado un pez. "¿A dónde vas tan perfumado y arreglado?"- El alemán no pudo reprimir una sonrisita maliciosa. Le encantaba fastidiar a todo el mundo y era experto en meterse en lo que no le importaba.

-"No es asunto tuyo", contestó Nagi, en un tono de voz monótono, que reflejaba cierto hastío. "-Además , ¿Para qué quieres que te lo cuente? No tienes más que leer mis pensamientos"

Y con esas escuetas palabras, el adolescente cerró sonoramente la puerta tras de sí.

Schuldig sabía muy bien que el más joven de los componentes de Schwarz tenía una cita; no había que ser telépata para averiguarlo. Seguro que iba a ver de nuevo a aquella repelente niñata de las Schreient, esa cría de pelo azul y voz chillonaY ¡mira que le habían advertido varias veces que no debía seguir viéndola! En fin¡que se ocupara Brad de reñirleél no estaba para eso!Peor para el crío si se encariñaba con la mocosa y luego tenía que matarla con el resto de su panda de rameras

-"¡Ah, las mujeres! ¿Quién demonios las necesita? ¡Esas malditas víboras que vuelven locos a los hombres y anulan su voluntadNagi no era el mismo desde que se había fijado en una de ellasPor poderoso que fuera, delante de esa criaja se ruborizaba como una quinceañera.(Bueno, como el quinceañero que en realidad era) ¡Ojalá desaparecieran todas del mapa!"

Schuldig tenía hoy un mal día, era evidenteY se sentía tan agotado y perezoso que , para variar, no había ido a molestar a Crawford para desahogarseEsta vez se descargó tomándola con las mujeres Farfarello le miró, y le pareció oportuno añadir su peculiar opinión: "- Yo no quiero que deje de haber mujeres Su piel, al igual que la de los niños, es tierna y suave y se corta con facilidad, el cuchillo penetra casi sin empujarloLa sangre brota limpia y rápidamente. Su muerte hace estremecer a Dios" Mientras hablaba, en su iris ámbar resplandecía un brillo de entusiasmo casi infantil

"-YaBueno si es para eso" Fue la única respuesta que pudo darle SchuldigFarfarello no tenía muchos temas de conversación en su repertorioPero al menos, con aquella ocurrencia, al alemán se le había calmado el mal humor. Como volvió el silencio, poco a poco fue perdiendo noción de lo que le rodeaba. Sin darse cuenta, le envolvió el sueño.

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Cuando volvió a abrir los ojos, la sala estaba levemente iluminada por el sol de la mañana. ¡Había pasado toda la noche en el sofá, sin cenar si quiera!

Estaba solo en el salón. Seguramente Farfie habría ido de caza nocturna, o a dormir a su celda.

Se levantó perezosamente para prepararse algo de desayuno: tenía punzadas en el estómago vacío y la sensación pesada en la cabeza y los miembros de haber dormido en exceso y en una mala postura. Sin apenas abrir los ojos, se arrastró hasta el lavabo, levantó la tapa del inodoro, con intención de orinar, para ello, se dispuso a extraer de su ropa interiorsu(bueno, ya se entiende)¡Caray, estaba tan adormilado que no podía encontrarlo!.¿¡Quéeeee?! ¡¡No podía ser!! ¡¡¿Le había drogado Farfarello para castrarle mientras dormía?!!. Schuldig empezó a sudar y a angustiarse mientras lo rebuscaba entre sus calzoncillosSe quitó los pantalones, pero no podía mirar hacia abajouna protuberancia , a la altura de su pecho le restaba visibilidad¿Una protuberancia? Schuldig se palpó el tórax

-"¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAArrrrrrrgggggggggghhh!!!!!!!!!"- Su alarido retumbó en el cuarto de bañoY lo peor de todo es que¡¡esa no era su voz!!. ¡Era un grito de mujer!. Se quitó la camiseta desesperadamente para mirarse en el espejo de la mamparaLo que vio en la luna era tan sorprendente, que no pudo evitar reír a carcajadas, incapaz de asimilarlo.

Delante de sí tenía una impresionante pelirroja. Se parecía a él como si fuera su melliza, la misma boca grande, los mismos ojos verdes, la cabellera color fuego, la misma sensualidad y ese aire felinoperotodo lo que podía haber de varonil en él había desaparecido como si le hubieran limado toda aspereza. Los ángulos se habían transformado en sugerentes curvas

Y lo peor de todo es que no podía acusar a Schuldig de estar jugando con su mente haciéndole ver visionesporque ¡Schuldig era él!O al menos , lo era hasta ayer mismo

Mientras se rompía la cabeza tratando de pensar qué estaba sucediendo, decidió vestirse de nuevo e ir a la cocina a comer algo. Seguro que si ignoraba lo ocurrido, todo volvería a la normalidad"No consumo drogas", se dijo,"Será cosa del caloro de algo que me ha sentado mal"

Mientras reía para sus adentros pensando en lo absurdo de sus delirios y buscaba algo en la nevera, oyó los inconfundibles pasos de Nagi, entrando en la cocina. Seguro que iba a coger su almuerzo (preparado la noche anterior) antes de irse al instituto. Schu giró la cabeza hacia el muchacho "Gutn Mor" Los ojos de Schuldig se abrieron como platos¡Nagi estaba allí, con sus libros en la manoSu rostro, su pelo, nada había cambiado!¡¿Nada?! Entonces¿Por qué llevaba un traje de marinerita? ¿Por qué ese llavero de conejito colgando de su carpeta?Schuldig no pudo evitar reír a carcajadas al ver al aire las esbeltas, depiladas y largas piernas de Naoe, con sus calcetinitos blancos

Nagi lanzó una mirada asesina a Schu por el rabillo del ojopero la adolescente no dijo nada, la muy pesada de Schuldig siempre se burlaba de todo el mundo, mejor no tomarla en serio

Empujó a la pelirroja para hacerse sitio delante del frigorífico y poder coger su almuerzo. Schuldig agarró a la adolescente desde atrás, aferrando sus pequeños senosQuería comprobar si aquello era un sueño.y lo cierto es que para serlo, era demasiado doloroso.Sobre todo cuando la jovencita utilizó su poder telequinético para empujar fuertemente a Schuldig, empotrándola contra la pared "-Reserva tus cochinadas para Crawford" escupió Nagi con voz desdeñosa y gesto malhumorado. La estudiante salió del apartamento cerrando tras de sí con un fuerte portazo.

Schu trató de levantarse. Casi había roto la pared con su espalda¡Maldito mocoso¿o mocosa?! Aún no se había repuesto del shock y el golpe, cuando sintió una presencia ante élConocía esa mente cuyas ondas cargadas de sorpresa y enfado contenidos llegaban hasta su cerebro como las olas a la costa"-Br..Br.." Schuldig trató de mencionar el nombre de pila de Crawford, pero su mandíbula se había descolgado cuando vio a su Braddelante de él...bueno, de ella

-"Te he dicho mil veces que no me llames Brenda" Dijo la mujer, mientras un brillo recorría los cristales de sus gafas"Llámame Crawford." Su voz era fría y mucho más calmada que su mirada, que desprendía fuego tras las lentes."-¿Qué significa este estruendo?" Primero oigo un alarido, risotadas y ahora este escándalo.Schuldig no podía contestar, las ideas se atropellaban en su cerebro, sin poder transformarse en palabraspero no hacía falta que dijera nada. Schu siempre se metía con la pequeñaAhora estaba de exámenes y no era el mejor momento para sacarla de sus casillasMiss Crawford lo entendió todo en cuanto vio la pared agrietadaSólo Nagi podía haber hecho algo así, y Schu-Schu llegaba a ser realmente irritante cuando se lo proponía. La americana tendió su mano a la pelirroja, ayudándola a levantarse.Schuldig observó aquella mano, adornada con largas uñas pintadas de un rosa suaveCrawford vestía con un impecable traje de chaqueta con falda de tubo, el buen corte de la ropa se adaptaba a sus curvas, era un mujer considerablemente alta, sus largas piernas descansaban sobre zapatos de medio tacón, iba suavemente maquillada y su peinado era exactamente igual que el de Brad, salvo por el moño alto en la coronilla. Le recordaba mucho a la líder de Schreient, Hell Schu se había quedado perpleja mirándola. Y Brenda interpretó de otro modo aquella fascinación en los ojos verdes de SchuAl levantarla, la americana la acercó hacia sí, uniendo las bocas de ambasEl sabor de los labios era el mismo (a pesar del pintalabios)pero Schu no pudo evitar sentirse mal al notar el pecho abultado de Crawford contra el suyo y se apartó de la número uno de Schwarz¡¡Todo esto no podía estar ocurriendo!!

Crawford no se tomó a mal el desprecio y observó cómo la otra salía huyendo a grandes pasos de la cocinaEstaba muy rara Sería cosa del calor¡Ojalá les encargaran una misión pronto; las chicas lo necesitaban de verdad!

Aunque había dormido como una marmota, Schuldig pensó que lo mejor era acostarse y tratar de olvidar aquella pesadillaCuando se levantara, todo habría sido un estúpido sueñoQuizás tenía empacho de leer mentes ajenas. Algo había afectado a su cerebro

Sin embargo, antes de irse a la cama, sintió curiosidad¿También Farfie se habría transformado? No quería perdérselo ¿Y los chicos de Weiss? No pudo evitar reír pensando en Aya con faldaso en Kudo, ¿seguiría conquistando mujeres? ¿o se dedicaba a ligar hombres? No podía reprimir las carcajadas imaginándolo vestido de vampiresa

Schuldig bajó al sótano y abrió la celda de Farfie. Encendió las luces y vio la figura del irlandés en un rincón de la amplia habitación, hecho un ovillo en su camisa de fuerza

Desde lejos no se apreciaba ninguna diferenciaSchuldig se arrodilló frente al loco y agarrándolo del pelo, levantó su cara. Farfie la miró con su ojo dorado. La alemana se sorprendióNo podía creerlo, pero Farfarello quedaba bien en chica y eso que apenas había cambiado: el mismo peinado, los labios carnosos, las cicatrices, el parchepero su rasgos se habían suavizado hasta parecer inconfundiblemente femeninos. "- Watya want?" dijo Farf con una voz grave y siniestra, pero con evidente timbre de mujer.

Schuldig no contestó, limitándose a desabrochar las restricciones de la camisa de fuerzaUna vez liberada, Farfie se puso en pie con un rápido movimiento. "¿Misión?" preguntó, pensando que ese era el motivo de que la liberaran

Schuldig la observólos mismos pantalones, los mitones, la correa del cuellopero un top de cuero negro, una especie de corpiño, en lugar de su chaleco habitualLa verdad es que estaba monay para más inri.. ¡¡Tenía más pecho que ella!! Schu se ruborizó al ver que estaba empezando a aceptar su nuevo cuerpoEse maldito pecho que rebotaba cuando caminaba¿Cómo podían soportarlo las mujeres?

Cansada de que ignoraran sus preguntas, la tuerta se dirigió a una mesa donde estaban colocados varios de sus cuchillos. Tomó su favorito, pasó la yema del índice por el filo, tiñéndolo de carmesí y después lo lamió: le encantaba la mezcla de sabores de la sangre y el metalSchu suspiróHabía cosas que nunca cambiaban.

La irlandesa se sorprendió cuando distraída con su cuchillo, oyó la puerta cerrándose tras ella y después los cerrojos.¿A qué habría venido Schuldig? Y luego decían que la loca era ella Bueno, por lo menos la había sacado de esa asquerosa camisa de fuerza

De regreso a su cuarto, la alemana se topó con Brenda, apoyada en la pared con los brazos cruzados Era evidente que sus dotes de precognición le habían avisado de que Schu pasaría por allí.La pelirroja ya temía un nuevo acoso sexual cuando la otra mujer, se colocó las gafas levantándolas por el puente y dijo:-" No salgas esta noche y prepárate ; tenemos una misión.Weiss"

Sigue...

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