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NOTAS SOBRE ARICA

(1) Fue luego de la pérdida de la provincia de Tarapacá, al sur de Arica, que el contralmirante Montero dispuso la conformación de una comisión responsable de determinar la viabilidad de los trabajos defensivos de Arica, integrada por los oficiales Elespuru, Panizo, y Sánchez. La denominada Comisión Elespuru, recorrió las obras y presentó un memorando al comando, con las siguientes observaciones: 1. El orden del trabajo no es el que conviene a las circunstancias; 2. No está proyectado todo lo que se debe; 3. La comisión carece de la independencia y los elementos necesarios.

(2) Bolognesi fue nombrado en reemplazo del comandante naval Camilo Carrillo, quien obtuvo licencia para viajar a Lima por hallarse enfermo.

(3) Arica contaba además con siguientes dispositivos defensivos:

Tres líneas de minas paralelas y separadas entre sí, de 10, 12 y 18 metros de profundidad. La primera cargada con 5 quintales de dinamita, la segunda con 8 y la tercera con 12; una red de hilos eléctricos colocados bajo tierra para hacer detonar, desde una central ubicada en el morro, unos 250 quintales de dinamita, cantidad suficiente para volar el puerto y gran parte de la ciudad. Sólo en la plaza del morro, se ubicaron 40 quintales de dinamita; doce reductos desde el morro hasta Cerro Gordo; y, una línea de trincheras desde el fuerte Santa Rosa, pasando por el hospital, hasta el fuerte Ciudadela.

(4) Existen indicios de que antes de iniciarse la batalla del Alto de la Alianza, Montero habría ordenado preparar un convoy compuesto por varios vagones del ferrocarril de Tacna-Arica con el fin de transportar a ese puerto a las tropas peruanas. La completa derrota y el desbande que esta ocasionó impidió concretar ese plan preventivo. Se desconoce sin embargo si en los días o semanas previas a esa batalla, Montero acordó con Bolognesi retornar a Arica, sea cual fuere el resultado.

(5) Se dice que el contralmirante Montero había ordenado mantener la posición hasta el final, concretamente, “Defender las posiciones. Necesitamos un hecho que como el estertor de la muerte sacuda hasta las últimas fibras el corazón de la patria”. No existe confirmación sin embargo de que haya sido así, aunque la determinación de Bolognesi de resistir y su mención al emisario chileno sobre “deberes sagrados que cumplir” indica la existencia de una instrucción, que desafortunadamente, no ha quedado registrada.

(6) Belaúnde fue posteriormente arrestado en el Manco Capac.

(7) La composición detallada de la fuerza expedicionaria chilena era la siguiente:

INFANTERIA Regimiento Tercero de Línea 1,053 hombres; Regimiento Cuarto de Línea 941; Regimiento Buin 1ro de Línea 885; Regimiento Lautaro 1,000.

CABALLERIA Batallón Bulnes 400 hombres; Cazadores a Caballo 300; Carabineros de Yungay 300; Granaderos a Caballo 237; Cazadores del Desierto 150.

ARTILLERIA Una Brigada de Artillería Baterías Krupp Baterías Armstrong Total, 28 piezas manejadas por 124 artilleros

(8) Así lo registró el mariscal Cáceres en sus Memorias.

(9) Un serie de cartas escritas por Bolognesi, Alfonso Ugarte y Ramón Zavala, revelan el estado de ánimo de los defensores de Arica, las premoniciones, el desconcierto reinante y al mismo tiempo la determinación patriótica de cumplir con su deber:

(10) Sobre la célebre respuesta de Arica, es interesante la polémica que unos años después se llevó a cabo entre el propio de la Cruz Salvo y el prestigioso tradicionista peruano Ricardo Palma. Según el oficial chileno, Bolognesi jamás pronunció la frase -que además califico como vulgar- de “quemaremos el último cartucho”. La réplica de Palma, presentando pruebas irrefutables fue tan contundente, que de la Cruz Salvo, desprestigiado, tuvo que guardar silencio. Palma no sólo se refirió a los telegramas y partes oficiales peruanos, sino a los propios partes oficiales chilenos que dieron cuenta de la enérgica respuesta del Jefe de Arica. El parte oficial firmado el 21 de junio en Arica por el general Baquedano señala que “El señor Bolognesi respondió, después de consultar con sus jefes compañeros, que estaba dispuesto a salvar el honor de su país quemando el ultimo cartucho. Para concluir, Palma mencionó el capítulo narrado por el historiador chileno Benjamín Vicuña Mackena en su monumental Historia de la Guerra del Pacífico, sobre la entrevista entre de la Cruz Salvo y el coronel Bolognesi, donde explícitamente se menciona la respuesta “quemaremos el último cartucho”. Vicuña Mackena explica en su obra que “el episodio me fue narrado por el propio sargento mayor Juan de la Cruz Salvo poco después de la batalla”.

(11) Sobre la historia de Elmore, ver, capítulo "Los Heroes". Desde su prisión en San Bernardo Elmore escribió a su señora madre la siguiente carta:

“Después de dos días de cañoneo y sin esperanza de ver un soldado de Leiva o Montero, con conocimiento de la animación que notaba en la tropa chilena de arrasar todo, no tuve inconveniente en aceptar la misión, bajo mi palabra de honor. Una explosión de entusiasmo fue mi presencia en el pueblo, tanto mas cuanto que durante el día se había hecho algunos tiros felices de los fuertes sobre la escuadra y las baterías de la artillería enemiga. Mi posición por lo mismo, fue muy difícil en el consejo de guerra que se reunió; sin embargo fui franco y les manifesté que si yo hubiera estado con ellos, hubiera participado en primer termino de la obstinación que todos manifestábamos; pero que conociendo, como conocía, al enemigo, sabiendo que no había esperanza y habiendo apreciado el mérito de su resistencia por dos días de cañoneo, no vacilaba en pedirles que se fijasen mucho en el fin que se perseguía, que no era otro que salvar el honor, ya satisfecho. Les exprese el peligro en que se encontraban de irritar el espíritu vandálico enemigo y la conveniencia de ahorrar centenares de vidas; termine diciéndoles que solo les llamaba la atención sobre esos puntos, absteniéndome de manifestarles mi opinión por el carácter que en ese instante investía. Después de una detenida discusión en que todos los jefes manifestaron tanto brío como juicio, se acordó hacerme regresar".

(12) El coronel Justo Arias Araguéz ejerció el comando del fuerte Ciudadela.

(13) Aproximadamente 2,400 hombres en conjunto.

(14) La leyenda romántica y patriotera presenta falsamente al coronel Alfonso Ugarte Vernal arrojándose bandera en mano, sobre un blanco caballo, desde la cima del morro hacia el mar. Todo indica sin embargo, que el coronel Ugarte murió cerca a Bolognesi, casi al final de la batalla, en la cima del morro, cuando las fuerzas peruanas sobrevivientes fueron superadas tras una violenta lucha sin cuartel que fue testigo de la valentía y la determinación de éste extraordinario hombre. En cuanto a la muerte del coronel Bolognesi, existen varias versiones. En carta escrita en 1909 por un sobreviviente de la batalla, Manuel Salazar, soldado de la sexta compañía del batallón Artesanos de Tacna, este señaló que se encontraba en la cumbre del morro, muy cerca al jefe de la plaza y observó como aquel disparaba contra un pelotón chileno, tal como lo hacían él y el capitán de fragata Moore. Los dos altos oficiales -afirma Salazar- cayeron heridos, pero Bolognesi continuaba disparando y volviéndose a los pocos soldados con vida dijo: “Miserables. No hay que rendirse. Viva el Perú”. El autor de la carta indicó que los peruanos se trabaron a bayonetazos con los chilenos y que al caer vio al coronel muerto y a los chilenos arrancándole las presillas del uniforme, mientras un oficial daba la orden de detener el fuego. De otro lado, rectificando una crónica del corresponsal del diario chileno El Mercurio del mismo día de la batalla, que indicaba que había dado muerte personalmente al capitán de fragata Juan Guillemos Moore, el mayor Luis Solo Saldivar, del regimiento Cuarto de Línea señaló que “cuando yo entré en esa fortificación Bolognesi y Moore eran ya cadáveres, y todos, oficiales y tropa de este regimiento que ahí se batieron, están conformes en creer que ambos jefes cumplieron ese día con su deber”. Por su parte el corresponsal del diario “El Ferrocarril” expreso en base a los comentarios escuchados al termino de la batalla “Los enemigos se han batido muy bien, como que sabían que la cosa valía la pena, pues no se daba cuartel en el combate”.

(15) La dotación de la lancha, al mando del teniente Dávila, fue poco después apresada por los chilenos.

(16) La comunicación dirigida por el coronel Máximo Lira, Jefe de Estado Mayor del coronel Lagos al almirante Patricio Lynch en Iquique señaló: “En el Ciudadela la lucha fue terrible. Creo que habrán escapado muy pocos de sus defensores, tantos eran los muertos. Nuestros caballos entraban la una en los charcos de sangre. Luego cayo el segundo fuerte, luego después el morro, que estuvo haciendo fuego contra los anteriores ocupados ya por nuestras tropas.

Copyright 2000. Juan del Campo



EL HEROE

Oleo del heroe de Arica, coronel Francisco Bolognesi, obra del pintor Daniel Hernandez, en la comandancia general del ejercito del Perú. Abajo, croquis del asalto de arica, disposiciones ofensivas y defensivas.


Juan del Campo

jdelcampo@mail.com

Perú