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HISTORIA DEL AJEFISMO
 

A más de cincuenta años del nacimiento del Ajefismo en América es posible hacer un análisis de su trayectoria histórica y de su proyección hacia la sociedad, más aun, considerando que conforme pasa el tiempo se va perdiendo la esencia, la realidad de su origen y la importancia de su existencia.

Hacia 1930, la masonería cubana hacía enormes esfuerzos por mantenerse ante una persecución sin precedente, pues como fiel baluarte de la libertad y defensora de los derechos humanos marchaba a la vanguardia de su pueblo, siguiendo la tradición patriótica de los Venerables Hermanos Maceo, Gómez y Martí.

La Revolución para derrocar a Gerardo Machado fue frustrada al nacer costando la vida a muchos hermanos masones, pero otros continuaron la lucha. En el años de 1933, la Huelga General logra derrocar a Machado y cuando la situación parecía estabilizar se surge otro dictador, Fulgencio Batista apoyado por Jefferson Coffery embajador norteamericano.

En Europa, Hitler y Mussolini preparaban la aventura expansionista de la Segunda Guerra Mundial e intervenían descaradamente en le Guerra Civil Española; en nuestro país, el General Lázaro Cárdenas desafía al imperialismo norteamericano.

En ese ambiente de confusión mundial, de corrupción y de miseria, la juventud cubana se hunde en el vicio, la ignorancia, la ociosidad y sus consecuencias.

La masonería cubana, cada vez más débil por la pérdida de sus mejores hombres caídos en los frustrados movimientos revolucionarios, víctimas de la represión o muertos en la Guerra Civil Española a la que asistieron como voluntarios, con pocas posibilidades de renovación, se retira de la lucha, hace una tregua y se dedica a planear su sobrevivencia.

Sólo hay un recurso, preparar a la juventud para asumir su responsabilidad como continuadora de los ideales de libertad y de justicia, para tomar su lugar como heredera de la cultura y de la fraternidad universal.

El Hermano Fernando Suárez Nuñez, inspirado en las ideas del V.H. José Martí, encuentra en los jóvenes la única esperanza de continuidad no sólo de la Masonería sino de Cuba como nación libre y soberana.

Hubo que desempolvar expedientes rezagados por la difícil situación imperante, renacen las palabras imponentes del apóstol Martí: "Haga hombres, quien quiera hacer pueblos", sus ideas pedagógicas cobran vida en la pluma de Suárez Nuñez y bajo su incansable labor escoge de entre sus mejores alumnos y entre los hijos de masones, la piedra que ha de moldear con la escuadra y el compás.

El 9 de febrero de 1936, ve su esfuerzo coronado con la fundación de la primera Logia AJEF en América, nacida en La Habana, Cuba.

El entusiasmo, el empuje caraterístico de la juventud, logra expander rápidamente la institución en toda la Isla, en forma callada, pero segura, al Ajefismo va creando fuerza y para 1938 tiene más de 5,000 miembros; en esa forma, la masonería cubana ha resuelto su problema de continuidad en la vanguardia de ese pueblo que hoy es en América el más progresista de los Estado y el mejor preparado de sus pueblos.

Gracias al intercambio deportivo que existía entonces en México y Cuba fue posible que el Ajefismo llegara a nuestro país. El más famoso pelotero cubano de su tiempo, el hermano Martín Dihígo, en uno de sus innumerables viajes al puerto de Veracruz, siembran la idea entre la masonería porteña de establecer en México las Logias juveniles. La enorme influencia del ídolo beisbolista sobre los jóvenes contribuyó a la formación de la primera Logia AJEF en la República Mexicana, establecida en el puerto de Veracruz, en el año de 1939, denominándose Logia AJEF "Benito Juárez", que todavía existe.

El Hermano Martín Dihígo influyó notablemente influyó notablemente en casi todos los lugares que visitó en misión deportiva promoviéndose la creación de Logias AJEF en Campeche, Chiapas y Tabasco.

Es hasta la década de los cuarenta cuando cobra importancia el Ajefismo en México, la Confederación de Grandes Logias Regulares de los Estados Unidos Mexicanos prueba la existencia de Talleres Juveniles, comisionándose a la Gran Logia "Valle de México" para hacer las adaptaciones necesarias a la Constitución y Liturgias inspirados en las teorías pedagógicas de la época, dando así un carácter científico a la institución.

A partir de entonces, Las Muy Respetables Grandes Logias de la República promueven en sus Estados la creación de este nuevo semillero de hombres que habrá de renovar los cuadros masónicos.

 
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