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La Admisión

     Puede ser admitido a la Compañía, todo hombre que tenga cualidades espirituales, humanas e intelectuales, y que quiera apasionadamente a Dios y a lo de Dios (vida, justicia, verdad, perdón, misericordia, ...).

     Y aunque no hay límite de edad, mientras mayor sea la persona, más dificultades tendrá para adaptarse al estilo y modo de proceder de la Compañía y -en consecuencia- más difícil será su admisión. Es preferible que haya terminado secundaria, que esté metido de lleno en la vida ya sea trabajando o estudiando y que sea exitoso en todo lo que haga.

     Cuando alguien siente que tiene cualidades para ser jesuita y se siente llamado a entrar en la Compañía (o desea descubrir si la Compañía es para él), lo primero que debe hacer es entrar en contacto con algún jesuita e iniciar con él (o con alguno otro designado para ello) un proceso más bien largo de "discernimiento espiritual", con el fin de descubrir si su modo de realización personal de cara a Dios es que entre en la Compañía. Este proceso supondrá que el sujeto vaya conociendo cada vez más a la Compañía (sus miembros, su espiritualidad, su estilo, sus comunidades, sus obras, etc.), y también que la Compañía lo vaya conociendo cada vez más.

     Durante el tiempo que dure este proceso, el sujeto continuará normalmente sus actividades y su vida, y será acompañado espiritualmente y ayudado a hacer su discernimiento. Mucho ayudará, en esta etapa, que el sujeto participe en algún grupo de vida cristiana que tenga espiritualidad ignaciana y que realice algún tipo de trabajo apostólico.

     Una vez que el sujeto tiene suficientemente claro que su vida se podrá realizar en plenitud y que podrá ser verdaderamente feliz si ingresa en la Compañía, deberá expresar su deseo de entrar a fin de ser invitado a participar en el "plan de candidatos".

     En esta etapa, el candidato participará en las actividades que realicen los que desean entrar en la Compañía, se someterá a los exámenes psicológicos y médicos indicados, será entrevistado por diversos jesuitas, y seguirá confirmando -en la práctica de la oración diaria- su deseo de servir a Dios en la Compañía de Jesús.

     El candidato debe saber que quien es admitido, lo es a la Compañía universal; y en consecuencia, deberá estar dispuesto a trabajar en cualquier lugar del mundo en donde la Compañía trabaje. Además, cuando uno ingresa, lo debe hacer con el deseo de "vivir y morir en la Compañía"; es decir, su decisión no debe ser una "opción temporal", sino una opción definitiva, apoyada en los signos y señales en donde Dios le ha ido expresando su voluntad.

     Terminada esta etapa el candidato escribirá una carta al P. Provincial pidiendo -formalmente- ser admitido en la Compañía de Jesús. El Provincial evaluará toda la información que tiene a la mano y, hechas las consultas necesarias, admitirá a quienes considere aptos para ayudar a la Compañía a alcanzar el fin que persigue.

     Informado por carta de su admisión, al sujeto se le indicará la fecha fijada para su ingreso al "Noviciado" de la Compañía de Jesús, que actualmente se encuentra en la ciudad de Arequipa.