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El Régimen Económico

     El régimen económico de la Compañía está vinculado a nuestro voto de pobreza: vivir sencilla y austeramente, usando los bienes a nuestro alcance, no para provecho personal sino como 'medios' para trabajar más eficazmente con el Señor y atender a las necesidades de su viña.

     Hablar pues de régimen económico en la Compañía, nos obliga a distinguir entre obras y comunidades.

  1. Las obras apostólicas. Son económicamente independientes de las comunidades. Tienen ingresos propios, buscan sus propias fuentes de financiación y poseen muebles e inmuebles que hacen posible su funcionamiento. Además, cada obra va a tener que preocuparse de conseguir los fondos necesarios para que pueda seguir subsistiendo; en todo caso, para su subsistencia, no dependen para nada de las comunidades.
    Lógicamente, las obras que dependen legalmente de la Compañía deberán mantenerla informada acerca de su situación financiera a través de los informes regulares de toda empresa (Balances y Resultados).
  2. Las comunidades. El régimen económico de las comunidades varía de acuerdo al tipo de comunidad de la que se trate. Las comunidades apostólicas. Son las comunidades en donde viven los jesuitas formados, dedicados íntegramente al trabajo por el Reino. Estas comunidades viven única y exclusivamente de las remuneraciones por los trabajos que realizan sus miembros, y de donaciones y limosnas que familiares, amigos y bienhechores puedan hacerles para su sostenimiento.
    Nuestras Constituciones obligan a que estas comunidades NO puedan tener propiedades ni puedan mantenerse con rentas, alquileres o utilidades de sus obras. Nada se puede tomar de las obras, debiendo los jesuitas vivir solamente del fruto de sus trabajos y de la caridad del prójimo.
    Esto hace que algunas comunidades tengan lo suficiente para sostenerse Y que otras (por el lugar en el que se encuentran o por el tipo de trabajo que hacen sus miembros) estén pasando fuertes necesidades económicas. Ocurre incluso que comunidades que trabajan en obras económicamente fuertes, pasen necesidades, porque los sueldos que reciben sus miembros son muy bajos y no llegan a cubrir los gastos ordinarios de la casa.
    En estos casos, como no se puede tomar dinero de las obras ni tener propiedades que den renta, las comunidades que tienen excedentes procurarán ayudarlas. Pero aún así, y a pesar de la bonanza de algunas de nuestras obras, nos vemos obligados a vivir de limosnas y ayudas que amigos y benefactores nos hacen (i.e. ayudándonos económicamente, cobrándonos menos, o incluso, a veces, no cobrándonos).
    Las comunidades de formación (y enfermerías) Los jesuitas que viven en estas comunidades, o porque están dedicados íntegramente a los estudios, o por estar enfermos o ser ancianos, no pueden, ordinariamente, dedicarse al trabajo.
    A estas comunidades sí se les está permitido tener propiedades y vivir de rentas y alquileres; pero estos son bienes destinados exclusivamente a este fin y NO son ni pueden ser los bienes de las obras apostólicas (tampoco podrán tomar de las utilidades o rentas de las obras).

     Si en las casas hay algún excedente, éste se destinará a colaborar en los gastos de los enfermos y ancianos, de los que están en formación, de alguna obra apostólica que esté en necesidad y también a ayudar a cubrir los gastos de las comunidades que no pueden cubrirlos.

     Desgraciadamente, tanto los estudios como la salud son enormemente caros y la Provincia del Perú no está en condiciones de cubrir -con los bienes que posee-- los altos costos que la formación y la salud requieren.

     Como dependemos de la ayuda y generosidad de amigos y benefactores, mantenemos firme la esperanza de que la Divina Providencia continuará ayudándonos a través de corazones generosos que quieran colaborar con nosotros en formar buenos jesuitas, en curar a los que están enfermos, y en ayudarnos a empezar y/o mantener obras apostólicas que tienen serias dificultades para financiarse pero que sin embargo consideramos que son necesarias para el mayor servicio y ayuda del prójimo.