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Invitación


(si conoces a alguna persona a quien pueda interesar esta invitación; procura que ésta le llegue)

     Si quieres ser "compañero de Jesús" y formar parte de nuestra Compañía, deberás tener en cuenta que necesitamos hombres generosos y valientes, capaces de darle lo mejor que tienen a Dios y estar dispuestos a vivir bajo el 'signo de la cruz'. Si es así, deberás considerar lo siguiente:

  1. Mira si tu ideal en la vida es el mismo ideal que tiene la Compañía. Es decir, mira si quieres responder a la invitación de Jesús de ayudarlo en el trabajo para que todos los hombres tengan vida en abundancia. Y en consecuencia, mira si quieres servir a Dios en todo, (a) defendiendo y promoviendo la fe en el servicio a la Iglesia que él fundó -la cual es regida y gobernada por el Santo Padre, el Papa- y (b) ayudando al prójimo en la promoción de toda justicia, a través de las obras que tiene la Compañía.
  2. Considera si tienes las condiciones básicas requeridas -al menos en principio- para colaborar con eficacia en el trabajo del Señor.
    a.) Eres un hombre que pones a Dios delante de tu vida? ¿Lo has descubierto, te has apasionado por él, has experimentado que dependes de él absolutamente de forma que no hay nada en el mundo que puedas preferir sino sólo a él? ¿Has tomado conciencia de todo lo que Dios ha hecho y sigue haciendo por ti? ¿Eres un hombre agradecido que busca hacer en todo lo que más agrade a Dios? ¿Eres una persona de oración que buscas constantemente al Señor con el deseo de encontrarlo en todas las cosas creadas?
    b.) ¿Eres un hombre libre?; Lo suficientemente libre para no ser regido ada sino sólo por Dios? ¿Libre para decidir lo que es justo sin dejarte influenciar por ruegos o, amenazas, libre ante mentalidades, familia, bienes, costumbre, formas, etc., y libre hasta ante tu propia vida, de forma que puedas ser capaz de actuar sólo conforme a la voluntad de Dios?
    Estas condiciones te habilitan para trabajar con Cristo en los múltiples apostolados que tiene la Compañía y que buscan alcanzar su único ideal: la mayor gloria de Dios en el servicio al prójimo.
  3. Considera si eres capaz de poner los medios necesarios para hacer bien el trabajo del Señor, tomando en cuenta que serle útil a Jesús en el trabajo de salvación exige 'renuncias' de tu parte. Y más aún, cuando se trata de renuncias de cosas buenas en sí, pero que obstaculizan nuestra disponibilidad para hacer la voluntad de Dios.
    a.) ¿Eres capaz de vivir una vida austera y modesta, sólo tomando lo necesario para vivir y dispuesto a compartir los bienes de acuerdo al modo de proceder de la Companía? ¿Eres capaz de hacer un voto de perpetua pobreza de forma de no considerar nada como propio, sino más bien tenerlo todo en común? ¿Eres capaz de buscar la libertad que da la pobreza y de desprenderte de todo bien material, usando las cosas como medios y sólo en función del fin que se busca?
    b.)¿Eres capaz de ser libre de afecto por una persona en particular (es decir exclusivamente) y de renunciar al matrimonio y a una vida en pareja? ¿Eres capaz de hacer un voto de perpetua castidad a fin de quedarte libre para entregar todo tu afecto a la causa de Cristo, y para disponer de la muy necesaria y conveniente movilidad a fin de servir a Dios -sin condiciones- a donde quiera enviarnos?
    c.) Y por último, ¿eres capaz de renunciar a tu voluntad personal en la obediencia a otro que tiene la responsabilidad de llevar adelante la misión de la Compañía y de la Iglesia? ¿Eres capaz de hacer un voto de obediencia perpetua a fin de quedar libre para responder inmediatamente a la voluntad de Dios, que se manifiesta a través del Superior General y de los superiores que él designa?
    Recuerda que durante toda tu vida en la Compañía, trabajarás para Dios bajo una especial obediencia a lo que mande el Romano Pontífice, en lo que a misiones se refiere.
  4. Considera que tu decisión de colaborar con Cristo es difícil y peligrosa, y que la mayor parte de las veces, por defender la fe y buscar un mundo más justo, serás marcado con el 'signo de la cruz' y vas a tener que sufrir sus consecuencias con dificultades, maltratos, difamaciones, problemas, necesidades, persecuciones, menosprecios, humillaciones, e incluso con la muerte. ¿Tienes tu confianza puesta en el Señor y eres lo suficientemente valiente para arriesgarte a servirlo en su Compañía?
    Como este camino puede ser de muchas y grandes dificultades, nadie puede ser admitido en la Compañía si no ha sido probado larga y diligentemente.
  5. Por último, considera que con estos deseos, condiciones y renuncias, entras a formar parte del cuerpo de la Compañía; es decir, de un grupo de "amigos en el Señor" que también han decidido entregar sus vidas por el mismo ideal, que están caminando por el mismo y difícil camino de la cruz, y que viven en comunidades para apoyarse y ayudarse mutuamente a alcanzar el fin que pretende la Compañía.

     Por eso, antes de aceptar su invitación, calcula si tienes el suficiente caudal de bienes espirituales que te permitan terminar la 'construcción de esta torre' (Lc. 14 27-30) y si quieres suficientemente a Dios como para arriesgar tu vida por él. Calcula despacio y a fondo si podrás llevar adelante esta empresa y si confías en que el Espíritu Santo te dará la ayuda suficiente para llevar con alegría el peso de esta invitación.

     Para más información, ponte en contacto con el P. Roberto Burns, S.J.: Costa Rica 201, Jesús María; Teléfonos: 463-5803 y 463-5325.