Misterio
Se fueron una a una las estrellas,
el mar mordía rastros de su arena
herida luz que me partió aquel cielo
y hoy vuelves a amanecer viejo mundo.
Fito
Paez
El rumbo vanidoso
del mundo indescifrable, desconocido, explora los rincones donde
el sol no alumbra demasiado para que lentamente el cofre de
cristal misterioso donde se hacen turbias las aguas del inmenso
mar abarquen con el anatómico sudor la coraza de una historia
anonadada y perversa para apoderarse y revertir su dirección
omnipresente.
Una idolatría se
torna ámbar justo donde el aire se convierte en lágrima y ellas
se bifurcan convirtiéndose en sangre asesina que castiga con
muerte y con una voz punzante reprime el odio, la amargura, el
llanto tenue de sus súplicas y son lentas, vagabundas, propias
de si mismas que corren por un caudal violáceo desembocando en
un sitio donde todo se vuelve fantástico y revierte la calma con
promesas de resurrección eterna.
La melodía
contrastante adolece con un sueño que estaba momentáneamente
adormecido en medio del otoño, con sus mediocres realidades,
entre la sutil melancolía y el mal vino oportunista. Y se
disfruta, se apiada, se estremece ante su espectral mirada.
Necesito declararme en cortocircuito
me pasé la vida viendo
viendo cómo hacen el mundo
en vez de hacerlo yo
La ventana que
permanece ante la efímera sensación de la mente humana reina
por haber peleado la batalla más dura. Y es así como se
contemplan las etapas senectas y el caput alcanza su máxima cima
al desdoblar las hojas del libro donde han de redactarse los
enigmas de la vida. Es un misterio, una clave, un camino que
posiblemente nos lleve a ser nosotros mismos, más allá de los
logros.
Me dijeron que me calle que no hay mucha
más que ver
me dijeron que me vaya que me deje de joder
Lucila Stoppani codepor@cablenet.com.ar