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1.  Nota de la Sección Sindical de UGT en Indra Sistemas

Os informamos de la nota que hemos hecho pública en el centro de Velázquez, y otros, sobre el asunto de las opciones sobre acciones o stock options;

104 directivos se aseguran su subida mientras nosotros seguimos peleando por el IPC

¿Qué son?

Las stock options son un método de pagar a los directivos que consiste en concederles desde ahora el derecho a comprar, dentro de varios años, un número de acciones a un precio ya fijado. El directivo puede ganar así la diferencia entre el precio de bolsa de entonces y el previamente pactado.

¿Cómo actúan?

Teóricamente, estimulan al directivo a aumentar el valor en bolsa de su empresa, para que así su propio beneficio sea mayor.

¿Cuánto le cuesta a la empresa?

La empresa debe comprar acciones propias (autocartera) para poderlas ofrecer en su momento. Si la cotización cuando las compra es más alta que el valor pactado, pierde dinero. También le cuesta los gastos de custodia y administración. Y, por supuesto, mantiene inmovilizado durante años un cierto capital.

¿Qué reparos pueden ponerse?

El primero, la duda que la cotización en bolsa represente realmente el valor de una empresa. Las stock options pueden hacer que los directivos intenten aumentar el valor en bolsa y no mejorar el funcionamiento de la empresa.

El segundo, que puede ser peor para los accionistas. En Telefónica, los directivos han decidido no repartir dividendos para así aumentar el valor en bolsa. El tercero, que son opacos (no se sabe a quiénes se dirige) y quizás decidido por los mismos a quienes se les otorga.

El cuarto, que se puede producir en medio de una privatización. Consejeros puestos por razones políticas se encontrarían así con el negocio de su vida. Y que no están controlados y pueden alcanzar cifras astronómicas.

¿Se practican en Indra?

Por supuesto.

A la vez que Indra se privatizaba, se acordaba un plan de Stock Options. A un total de 104 personas se les han concedido opciones sobre 1,8 millones de acciones (un total de 2670 millones de pesetas) para dentro de 3 años.

De momento, esto nos supone un coste de 90 millones de pesetas. En comparación, la subida salarial que propone la empresa para 3500 empleados es de menos de 500 millones de pesetas consolidables y 120 no consolidables.

¿Se parecen estas opciones a los planes de venta de acciones dirigidos a los empleados?

Son completamente distintas.

A los empleados se nos ofrecieron dos modalidades:

Ahora es ofrecida por la propia empresa. Con la posible pérdida corre la empresa. El beneficio es para el directivo.

Y los sindicatos ¿ qué van a hacer?

UGT lo ha denunciado en el Congreso de Diputados y en varios medios de prensa. Pero hay que tener en cuenta que, aunque inmorales, no son ilegales. Los demás sindicatos ... no sabemos.

Madrid, 15 de noviembre de 1999

2.  Artículo de Juan José Millás aparecido en El Pais el 12/11/1999 referido a las stock options de Telefónica

Diferencias

Usted y yo éramos dueños de una empresa llamada Telefónica (con acento en la o). Un día el Gobierno decidió privatizarla (aunque en la práctica continuaría funcionando como un monopolio gubernamental), y se la pasó a un compañero de colegio de Aznar, un tal Villalonga, que especuló con ella en tales posturas que a los pocos meses devino en multimillonario. Usted y yo, trabajando honradamente durante cien vidas, no lograríamos juntar una fortuna semejante. Quizá por eso, y en un gesto de gratitud que le honra, Villalonga empezó a adquirir compulsivamente radios, televisiones y periódicos que puso a los pies de La Moncloa tras expulsar a los trabajadores no afectos sin contemplaciones. Y todavía le sobró dinero para repartir entre un grupo de directivos que han pasado de la nada a la más abyecta de las riquezas. Hasta ahí todo es repugnante, aunque asqueroso.

Ahora bien, lo que no podíamos imaginar es que esos miles y miles de millones arrancados a una empresa pública con apariencia de privada tenían encima una fiscalidad especial. Los nuevos multimillonarios del colegio de Aznar no cotizan a Hacienda por esos dinerales lo mismo que usted y yo por nuestros salarios. Cotizan menos, como es lógico. Hay expertos que justifican todo esto en las tertulias con el tono de voz en off característico del No-Do. Llevamos una semana oyéndolos, con interés antropológico al principio y ahora con hastío animal, pues ya nos habían explicado algo parecido en un documental de La 2 sobre rapaces. Por eso mismo, cuando paso junto a una cabina telefónica cambio de acera, sabiendo que con cada llamada mía, sea de amor o de trabajo, contribuyo a financiar un telediario más de Buruaga o un Consejo de Ministros de Piqué.

Por si fuera poco, el Gobierno dice que todo esto es legal como si no se hubiera dado cuenta de que eso es lo malo, que sea legal. Si se tratara de un asalto a punta de pistola y con los rostros enfundados en medias, tendríamos al menos la esperanza de que la policía diera caza a los desaprensivos y nos devolviera a usted, al público, y a mí la Telefónica (con acento en la o). Ahí está, en fin, la diferencia entre un atraco y una stock option, que es a lo que íbamos.