LAS CONGREGACIONES MARIANAS

"Para la mayor gloria de Dios y honor de la Santísima Virgen María"

El candidato aprobado para desempeñarse como congregante, hombre o mujer, se consagra de por vida, en la comunidad mariana, después de un año de participar como aspirante.

En la vida de la Congregación, el congregante continúa su propia formación. El ejemplo de los demás es un medio muy apto para el crecimiento en la santificación propia y en la evangelización de los más necesitados: enfermos, indigentes, ignorantes en religión, parejas sin el sacramento del matrimonio, personas alejadas de las prácticas religiosas, las probaciones de misión y los internos en las cárceles.

La Congregación se compone de hombres y mujeres, jóvenes, adultos y niños. Actualmente son cerca de 130; no pasan de diez los que viven en la colonia Roma -donde se ubica- de la ciudad de México, la mayoría son de otras partes del Distrito Federal y del Estado de México. Todos son de edades, profesiones y estratos sociales diversos. La patrona principal es la virgen María y los patronos secundarios son: san Ignacio de Loyola, santa Teresita, san Juan Berchmans, san Estanislao de Kostka y santa María Goretti.

Todo congregante tiene la oportunidad de llevar a cabo los Ejercicios Espirituales de san Ignacio de Loyola por lo menos cada cinco años. Pueden convivir en los retiros mensuales, participar en la Eucaristía cada domingo y recibir información sobre documentos papales, directrices de la Santa Sede, pastorales de los obispos y otros temas de actualidad, con particular énfasis a los de la doctrina social.

El congregante participa en círculos bíblicos, en cursos de filosofía, de teología dogmática y de moral; algunos han durado hasta siete años. No se descuida la reflexión para poner en práctica estas doctrinas en la vida familiar, escolar, profesional, política, y cultural. Los lugares para estas reuniones son la capilla de la Inmaculada, con su salón de usos múltiples (en la calle de Puebla 148) y la casa de la Congregación (Tabasco 164), con su capilla para grupos reducidos y que está dedicada a san Ignacio de Loyola y a santa María Goretti.

Desde su solicitud de ingreso, el aspirante sabe que la Congregación pone un especial énfasis en la atención de los niños de más abandono espiritual que, con mucha frecuencia, coincide con el nivel de pobreza material. De todo mundo es conocido el descuido o la ignorancia de muchos padres en cuestiones religiosas. Numerosas familias, en nuestra sociedad de consumo, carecen de interés por las cosas de Dios. También hay niños cuyos padres carecen de recursos para enviarlos a una escuela confesional. Los centros parroquiales de catequesis no  son suficientes para suplir la formación moral y religiosa que los padres deberían dar a sus hijos. En este contexto es donde surge la necesidad de atender a los niños espi­ritualmente marginados, en los mismos lugares donde viven y juegan. Un patio de alguna casa o vecindad, algún taller o la misma calle son buenos para dar el catecismo. Para la primera Comunión de los niños preparados en estos centros, hay un sacerdote jesuita que los confiesa y les imparte la sagrada Comunión en la capilla de la Inmaculada.

En otro orden, pero con la misma finalidad evangelizadora, los congregantes participan en la televisión (“Familias llenas de esperanza”, Maríavisión, canal 210 de Sky) y en el sitio web http//:www.congregacionesmarianas.org .

Car­tulinas, volantes e invitaciones personales son los medios empleados para organizar dos peregrinaciones anuales de empleados a la Basílica y una, también cada año, de los congregantes activos y de los retirados, así como de los simpatizantes.

Con cerca de cincuenta años de tradición, los congregantes han venido organizando cada Viernes Santo, el Vía Crucis y la procesión del Silencio por las calles de la colonia Roma. Con estos actos se intenta que los congregantes vivan con mayor profundidad espiritual esos días santos, ocupándose en la preparación de las imágenes, en la construcción y ornato de los diversos "pasos" y con la profesión pública de su fe.

Además tienen el propósito de que los numerosos fieles que ven y acompañan las procesiones, reflexionen y, les despierte la inquietud de saber más acerca de Jesús, de su Madre, de su participación en la Redención. Es, por otro lado, una respuesta a los hermanos separados que no veneran a María y que no aceptan tampoco la veneración de las imágenes.

La participación en la celebración eucarística ocurre todos los domingos en la capilla de la Inmaculada. Por lo regular asisten entre 70 y 100 congregantes, 86% del número total; aunque cabe señalar que el restante 14% es de enfermos, ancianos o están de viaje. Con anticipación, cada mes se invita, por medio de avisos, a la sagrada Comunión del vienes primero. Estos días acuden en buen número a la capilla de la casa de la Congregación. Los domingos cuentan con un sacerdote para que puedan confesarse. En las fiestas de Cristo Rey, del Sagrado Corazón de Jesús así como en la Semana Santa, sobre todo el jueves y el domingo de Resurrección, se efectúan solemnidades eucarísticas especiales.

Los congregantes se esmeran en la devoción a la Virgen Inmaculada. Están conscientes del papel fundamental que Ella ha desempeñado y desempeña como cooperadora, por voluntad y poder de su Hijo, en la Redención. Disponen de documentos acerca de los dogmas de fe sobre Ella, sus exposiciones y consecuencias en la vida personal, familiar y de la Congregación dentro de la Iglesia. Para este fin cuentan con tres bibliotecas: una en la casa de ejercicios y retiros, y dos en la de la calle de Tabasco. De estas últimas, una también cuenta con revistas, hojas sueltas, devocionarios, etcétera, que se prestan o regalan a las personas con algún problema religioso o moral.

Y puesto que han escogido a la Virgen como Madre, Señora y Abogada, procuran llevar una conducta de vida congruente, empezando por no avergonzarse sino, por el contrario, enorgullecerse de ser marianos, haciendo todo lo posible por difundir su devoción. Una de estas manifestaciones son las celebraciones del mes de María y de la novena de la Inmaculada. A la primera se invita cada día a grupos de niños y adolescentes de colegios católicos, a seminaristas, a diáconos permanentes, a sacerdotes y religiosos que han salido de esta Congregación, a los muchachos de los "hogares colectivos", a los socios de la Renovación en el Espíritu Santo, a los cursillistas, a los hospicios, a las órdenes religiosas seglares, a los de la Adoración Nocturna, a los enfermos, a las religiosas, etcétera.

Rezar el rosario es un compromiso diario de todos, como lo es también ayudar económicamente a indigentes, de dentro y fuera de la Congregación, según aquel pensamiento de un Papa: los congregantes son las manos visibles de la Virgen.

La casa de ejercicios y retiros san José (calle de Congreso número 2, Tlalpan ) es un lugar de muy fácil acceso y fue pensada para servir principalmente a los congregantes, sin embargo, también en ella se proporcionan retiros mensuales y varias tandas de ejercicios para otras personas. Las cuotas son relativamente módicas y se dan becas, medias o completas, a quienes verdaderamente se interesan en participar y no pueden pagar.

Los ejercicios se anuncian oportunamente en algunas iglesias y en otros lugares frecuentados por el público en general. Generalmente se procura que el director sea un jesuita. Sin embargo, algunos grupos llevan por su parte a un sacerdote para conducir los retiros, los cursillos de cristiandad o las reuniones de religiosas o religiosos. En esta obra, son muy valiosas cooperadoras para el aseo, la alimentación y el culto las hermanas misioneras del Corazón Eucarístico de Jesucristo Rey.

Finalmente, no hay que olvidar que esta Congregación fue fundada con grupos, en fechas y por jesuitas diversos. El principal promotor de la rama varonil e infantil fue, desde principios de los años treinta hasta 1972, el padre Benjamín Pérez del Valle. Posteriormente, el Provincia nombró al padre Manuel Loza Macías, como asistente eclesiástico de los grupos de varones, adul­tos, jóvenes y niños. A la muerte sucesiva de los padres Pérez del Valle, José Martínez Cabrera, Nicanor González, José Macías, Manuel Gallegos y Ezequiel Morales, el Padre Manuel Loza los ha venido atendiendo, aunque cada grupo tiene su propia directiva, en sus reuniones está presente él.

Las directivas son las que toman decisiones, en lo doctrinal es este sacerdote quien zanja las discusiones. Las elecciones de presidentes de cada grupo se hacen democráticamente por elecciones.

Las personas interesadas pueden solicitar información al teléfono 5514 5687, comunicándose con el Padre Loza, o bien asistir cualquier domingo a las 8 horas a la misa que se celebra en la capilla de la Inmaculada, sita en Puebla 148, Col. Roma.

Adaptada del artículo del R. P. Manuel Loza Macías, S. J. , “¿Todavía existe una Congregación Mariana?”, aparecido en el número 27 de la revista “Jesuitas de México” correspondiente a mayo-agosto del 2003..

Breve Reseña Histórica de las
Congregaciones Marianas

La Primera Congregación Mariana, fue fundada por Gregorio XIII en Roma en el año de 1584. Posteriormente se fueron instituyendo las Congregaciones Marianas en todos los  colegios de Italia, Alemania, Francia, España, Polonia y Rusia, al mismo tempo que atravesó los océanos hacia el este, oeste, y sur.

Las Congregaciones Marianas de todo el  mundo, son dirigidas por sacerdotes Jesuitas, y donde quiera que la Compañía de Jesús cuenta con casas, en Europa o Asia, en América o en África, allí funda Congregaciones.

En 1597 las Congregaciones ya contaban con treinta mil jóvenes que habían decidido aceptar el llamado apostólico de Cristo.

En 1773 fue suprimida la Compañía de Jesús, y desaparecieron con ella, la mayor parte de las Congregaciones Marianas. Las que quedaron, atravesaron por difíciles momentos de “orfandad”, hasta que en 1814 se restituyó la Compañía, y con ella, las Congregaciones Marianas se restablecieron al mismo tiempo que recobraron fuerzas las que habían sobrevivido.

A partir de 1825 se extendieron rápidamente las Congregaciones por Italia, España, Bélgica, Holanda, Suiza, Austria, Inglaterra, América del Norte, Sudamérica, la costa norte y sur de África, la India y China.

El 6 de Octubre de 1929 el R. P. Carlos Mayer S. J., reunió a varios jóvenes y fundó la Congregación Mariana de María Inmaculada y San Juan Berchmans en la Iglesia de la Sagrada Familia, en México.

El 5 de febrero de 1931 esta Congregación fue incorporada a la primera erigida en Roma en el año de 1584, y quedó como núcleo en torno al cual desde entonces, se han incorporado nuevas Congregaciones quedando actualmente la Congregación Mariana de esta parroquia compuesta de la siguiente manera:

 

Comunidad

 

 

C o n g r e g a c i ó n

 

 

Niños

 

 

María Inmaculada y San Estanislao de Kostka.

 

 

Señoritas y niñas

 

 

María Inmaculada y Santa María Goretti.

 

Jóvenes

 

 

María Inmaculada y San Juan Berchmans

 

Señoras

 

 

Nuestra Señora de Guadalupe y Santa Teresita del Niño Jesús.

Señores

 

 

Santa María de Guadalupe y San Ignacio de Loyola