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Breve Biografía y Selección de Poemas de Nicolás Guillén;

Nicolás Guillén (1902-1989) Poeta cubano al que se le considera un genuino representante de la poesía negra de
su país.
Trabajó como tipógrafo antes de dedicarse al periodismo y darse a conocer como escritor. Desde su juventud participó
intensamente en la vida cultural y política cubana, lo que le costó el exilio en varias ocasiones. Ingresó en el Partido Comunista
en 1937, y tras el triunfo de la Revolución cubana en 1959 desempeñó cargos y misiones diplomáticas de relieve.
Inició su producción literaria en el ámbito del posmodernismo y la afianzó en el de las experiencias vanguardistas
de los años veinte, en cuyo contexto se convirtió pronto en el representante más destacado de la poesía negra o afroantillana.
Sin renunciar a otras posibilidades, en Motivos de son (1930), Sóngoro cosongo. Poemas mulatos (1931), West Indies Ltd. (1934)
y poemas dispersos en libros posteriores, usó todos los recursos característicos de esa poesía con la voluntad de lograr una
expresión auténtica para una cultura mulata, la propia de un país mulato como él mismo, y manifestó una preocupación social
que se fue acentuando con el paso de los años.
Desde West Indies Ltd., evolucionó rápidamente hacia esas preocupaciones políticas y sociales: en Cantos para soldados
y sones para turistas (1937), El son entero (1947) y La paloma de vuelo popular (1958), mostró su compromiso con la patria
cubana y americana, con sus hermanos de raza y con todos los desheredados del mundo, mientras en España. Poema en cuatro angustias
y una esperanza (1937) acusó el impacto de la Guerra Civil española y el asesinato de Federico García Lorca. Crítico con la
injusticia y el imperialismo, eso no le impidió verse afectado por las inquietudes neorrománticas y metafísicas que también
dominaron la literatura de esa época, pues el amor y la muerte son también temas fundamentales en su poesía. Con Tengo (1964)
manifestó su júbilo ante la Cuba revolucionaria, y Poemas de amor (1964), El gran zoo (1967), La rueda dentada (1972), El
diario que a diario (1972) y Por el mar de las Antillas anda un barco de papel. Poemas para niños y mayores de edad (1977)
demostrarían su capacidad para conjugar preocupaciones diversas y encontrar formas de expresión siempre renovadas. En Prosa
de prisa (1975-1976) se han recogido sus trabajos periodísticos.
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Breve Seleccion de Poemas:
GUITARRA
Tendida en la madrugada, la firme guitarra espera: voz de profunda madera desesperada.
Su clamorosa
cintura, en la que el pueblo suspira, preñada de son, estira la carne dura.
¿Arde la guitarra sola? mientras
la luna se acaba; arde libre de su esclava bata de cola.
Dejó al borracho en su coche, dejó el cabaret sombrío, donde
se muere de frío, noche tras noche,
y alzó la cabeza fina, universal y cubana, sin opio, ni mariguana, ni
cocaína.
¡Venga la guitarra vieja, nueva otra vez al castigo con que la espera el amigo, que no la deja!
Alta
siempre, no caída, traiga su risa y su llanto, clave las uñas de amianto sobre la vida.
Cógela tú, guitarrero, límpiale
de alcohol la boca, y en esa guitarra, toca tu son entero.
El son del querer maduro, tu son entero; el
del abierto futuro, tu son entero; el del pie por sobre el muro, tu son entero. . .
Cógela tú, guitarrero, límpiale
de alcohol la boca, y en esa guitarra, toca tu son entero.
ÉBANO REAL
Te vi al pasar, una tarde, ébano,
y te saludé; duro entre todos los troncos, duro entre todos los troncos, tu corazón recordé.
Arará cuévano, arará
sabalú.
-Ébano real, yo quiero un barco, ébano real, de tu negra madera... -Ahora no puede ser, espérate,
amigo, espérate, espérate a que me muera.
Arará cuévano, arará sabalú.
-Ébano real, yo quiero un cofre, ébano
real, de tu negra madera... -Ahora no puede ser, espérate, amigo, espérate, espérate a que me muera.
Arará
cuévano, arará sabalú.
-Quiero una mesa cuadrada y el asta de mi bandera; quiero mi pesado lecho, quiero
mi lecho pesado, ébano, de tu madera, ay, de tu negra madera... -Ahora no puede ser, espérate, amigo, espérate, espérate
a que me muera.
Arará cuévano, arará sabalú.
Te vi al pasar, una tarde, ébano, y te saludé: duro
entre todos los troncos, duro entre todos los troncos, tu corazón recordé.
CUANDO YO VINE A ESTE MUNDO
Cuando
yo vine a este mundo, nadie me estaba esperando; así mi dolor profundo se me alivia caminando, pues cuando vine
a este mundo, te digo, nadie me estaba esperando.
Miro a los hombres nacer, miro a los hombres pasar; hay
que andar, hay que mirar para ver, hay que andar.
Otros lloran, yo me río, porque la risa es salud: lanza
de mi poderío, coraza de mi virtud. Otros lloran, yo me río, porque la risa es salud.
Camino sobre mis pies, sin
muletas ni bastón, y mi voz entera es la voz entera del sol. Camino sobre mis pies, sin muletas ni bastón.
Con
el alma en carne viva, abajo, sueño y trabajo; ya estará el de abajo arriba, cuando el de arriba esté abajo. Con
el alma en carne viva, abajo, sueño y trabajo.
Hay gentes que no me quieren, porque muy humilde soy; ya verán
cómo se mueren, y que hasta a su entierro voy, con eso y que no me quieren porque muy humilde soy.
Miro a
los hombres nacer, miro a los hombres pasar; hay que andar, hay que vivir para ver, hay que andar.
Cuando
yo vine a este mundo, te digo, nadie me estaba esperando; así mi dolor profundo, te digo, se me alivia caminando, te
digo, pues cuando vine a este mundo, te digo, ¡nadie me estaba esperando!
GLOSA
No
sé si me olvidarás, ni si es amor este miedo; yo sólo sé que te vas, yo sólo sé que me quedo. (Andrés Eloy Blanco)
1
Como
la espuma sutil con que el mar muere deshecho, cuando roto el verde pecho se desangra en el cantil, no servido,
sí servil, sirvo a tu orgullo no más, y aunque la muerte me das, ya me ganes o me pierdas, sin saber que me recuerdas no
sé si me olvidarás.
2
Flor que sólo una mañana duraste en mi huerto amado, del sol herido y quemado tu
cuello de porcelana: quiso en vano mi ansia vana taparte el sol con un dedo; hoy así a la angustia cedo y al miedo,
la frente mustia... No sé si es odio esta angustia, ni si es amor este miedo.
3
¡Qué largo camino anduve para
llegar hasta ti, y qué remota te vi cuando junto a mí te tuve! Estrella, celaje, nube, ave de pluma fugaz, ahora
que estoy donde estás, te deshaces, sombra helada: ya no quiero saber nada; yo sólo sé que te vas.
4
¡Adiós!
En la noche inmensa, y en alas del viento blando, veré tu barca bogando, la vela impoluta y tensa. Herida el alma
y suspensa, te seguiré, si es que puedo; y aunque iluso me concedo la esperanza de alcanzarte, ante esa vela que
parte, yo sólo sé que me quedo.
PALMA SOLA
La palma que está en el patio, nació sola; creció
sin que yo la viera, creció sola; bajo la luna y el sol, vive sola.
Con su largo cuerpo fijo, palma sola, sola
en el patio sellado, siempre sola, guardián del atardecer, sueña sola.
La palma sola soñando, palma sola, que
va libre por el viento, libre y sola, suelta de raíz y tierra, suelta y sola, cazadora de las nubes, palma
sola, palma sola, palma.
AGUA DEL RECUERDO...
¿Cuándo fue? No lo sé. Agua del
recuerdo voy a navegar.
Pasó una mulata de oro, y yo la miré al pasar: moño de seda en la nuca, bata de
cristal, niña de espalda reciente, tacón de reciente andar.
Caña ¡febril la dije en mí mismo! caña temblando
sobre el abismo, ¿quién te empujará? ¿Qué cortador con su mocha te cortará? ¿Qué ingenio con su trapiche te
molerá?
El tiempo corrió después, corrió el tiempo sin cesar, yo para allá, para aquí, yo para aquí, para
allá, para allá, para aquí, para aquí, para allá. .
Nada sé, nada se sabe, ni nada sabré jamás, nada han
dicho los periódicos, nada pude averiguar, de aquella mulata de oro que una vez miré al pasar, moño de seda en
la nuca, bata de cristal, niña de espalda reciente, tacón de reciente andar.
UN SON PARA NIÑOS ANTILLANOS
Por el Mar de las Antillas anda un barco de papel: anda y anda el barco barco, sin timonel.
De La Habana
a Portobelo, de Jamaica a Trinidad, anda y anda el barco barco sin capitán.
Una negra va en la popa, va
en la proa un español: anda y anda el barco barco, con ellos dos.
Pasan islas, islas, islas, muchas islas,
siempre más; anda y anda el barco barco, sin descansar.
Un cañón de chocolate contra el barco disparó, y
un cañón de azúcar, azúcar, le contestó.
¡Ay, mi barco marinero, con su casco de papel! ¡Ay, mi barco negro
y blanco sin timonel!
Allá va la negra negra, junto junto al español; anda y anda el barco barco con ellos
dos.
LA VIDA EMPIEZA A CORRER...
La vida empieza a correr de un manantial, como un río; a veces, el cauce
sube, a veces, el cauce sube, y otras se queda vacío.
Del manantial que brotó para darte vida a ti, ay,
ni una gota quedó para mí: la tierra se lo bebió.
Aunque tú digas que no, el mundo sabe que sí, que ni
una gota quedó del manantial que brotó para darte vida a ti.
EL NEGRO MAR
La noche
morada sueña sobre el mar; la voz de los pescadores mojada en el mar; sale la luna chorreando del mar.
El
negro mar.
Por entre la noche un son, desemboca en la bahía; por entre la noche un son.
Los barcos lo
ven pasar, por entre la noche un son, encendiendo el agua fría. Por entre la noche un son, por entre la noche
un son, por entre la noche un son. . .
El negro mar.
-Ay, mi mulata de oro fino, ay, mi mulata de oro
y plata, con su amapola y su azahar, al pie del mar hambriento y masculino, al pie del mar.
LA
TARDE PIDIENDO AMOR
La tarde pidiendo amor. Aire frío, cielo gris. Muerto sol. La tarde pidiendo amor.
Pienso
en sus ojos cerrados, la tarde pidiendo amor, y en sus rodillas sin sangre, la tarde pidiendo amor, y en sus manos
de uñas verdes, y en su frente sin color, y en su garganta sellada. . . La tarde pidiendo amor, la tarde pidiendo
amor, la tarde pidiendo amor.
No. No, que me sigue los pasos, no; que me habló, que me saluda, no; que
miro pasar su entierro, no; que me sonríe, tendida, tendida, suave y tendida, sobre la tierra, tendida, muerta
de una vez, tendida. . . No.
LA SANGRE ES UN MAR INMENSO
La sangre es un mar inmenso que
baña todas las playas...
Sobre sangre van los hombres, navegando en sus barcazas: reman, que reman, que reman, ¡nunca
de remar descansan!
Al negro de negra piel la sangre el cuerpo le baña; la misma sangre, corriendo, hierve
bajo carne blanca.
¿Quién vio la carne amarilla, cuando las venas estallan, sangrar sino con la roja sangre
con que todos sangran?
¡Ay del que separa niños, porque a los hombres separa! El sol sale cada día, va tocando
en cada casa, da un golpe con su bastón, y suelta una carcajada...
¡Que salga la vida al sol, de donde tantos
la aguardan, y veréis cómo la vida corre de sol empapada!
La vida vida saltando, la vida suelta y sin vallas, vida
de la carne negra, vida de la carne blanca, y de la carne amarilla, con sus sangres desplegadas. . .
¡Los
niños, fascinados, se
van levantando, y
rodean a la madre, que
los abraza formando un grupo con ellos, pegados a su alrededor. Continúa!:
Sobre sangre van los hombres navegando en sus barcazas: reman,
que reman, que reman, ¡nunca de remar descansan!
Ay de quien no tenga sangre, porque de remar acaba, y si
acaba de remar, da con su cuerpo en la playa, un cuerpo seco y vacío, un cuerpo roto y sin alma, ¡un cuerpo roto
y sin alma! . . .
BURGUESES
No me dan pena los burgueses vencidos. Y cuando pienso que
van a dar me pena, aprieto bien los dientes, y cierro bien los ojos.
Pienso en mis largos días sin zapatos ni rosas, pienso
en mis largos días sin sombrero ni nubes, pienso en mis largos días sin camisa ni sueños, pienso en mis largos días
con mi piel prohibida, pienso en mis largos días Y
No pase, por favor, esto es un club. La nómina está llena. No
hay pieza en el hotel. El señor ha salido.
Se busca una muchacha. Fraude en las elecciones. Gran baile para
ciegos.
Cayó el premio mayor en Santa Clara. Tómbola para huérfanos. El caballero está en París. La señora
marquesa no recibe. En fin Y
Que todo lo recuerdo y como todo lo recuerdo, ¿qué carajo me pide usted que haga? Además,
pregúnteles, estoy seguro de que también recuerdan ellos.
PUENTE
¿Lejos?
Hay
un arco tendido que hace viajar la flecha de tu voz.
¿Alto?
Hay un ala que rema recta, hacia el sol. De
polo a polo a una secreta información.
¿Qué más?
Estar alerta para el duro remar; y toda el alma abierta de
par en par.
TENGO
Cuando me veo y toco yo, Juan sin Nada no más ayer, y hoy Juan con
Todo, y hoy con todo, vuelvo los ojos, miro, me veo y toco y me pregunto cómo ha podido ser.
Tengo, vamos
a ver, tengo el gusto de andar por mi país, dueño de cuanto hay en él, mirando bien de cerca lo que antes no tuve
ni podía tener.
Zafra puedo decir, monte puedo decir, ciudad puedo decir, ejército decir, ya míos para
siempre y tuyos, nuestros, y un ancho resplandor de rayo, estrella, flor.
Tengo, vamos a ver, tengo el gusto
de ir yo, campesino, obrero, gente simple, tengo el gusto de ir ¡es un ejemplo¿ a un banco y hablar con el administrador, no
en inglés, no en señor, sino decirle compañero como se dice en español.
Tengo, vamos a ver, que siendo un
negro nadie me puede detener a la puerta de un dancing o de un bar. O bien en la carpeta de un hotel gritarme
que no hay pieza, una mínima pieza y no una pieza colosal, una pequeña pieza donde yo pueda descansar.
Tengo,
vamos a ver, que no hay guardia rural que me agarre y me encierre en un cuartel, ni me arranque y me arroje de mi
tierra al medio del camino real.
Tengo que como tengo la tierra tengo el mar, no country, no jailáif, no
tennis y no yatch, sino de playa en playa y ola en ola, gigante azul abierto democrático: en fin, el mar.
Tengo,
vamos a ver, que ya aprendí a leer, a contar, tengo que ya aprendí a escribir y a pensar y a reír.
Tengo
que ya tengo donde trabajar y ganar lo que me tengo que comer.
Tengo, vamos a ver, tengo lo que tenía que
tener.
IBA YO POR UN CAMINO
Iba yo por un camino cuando con la muerte di.
-¡Amigo! -gritó
la muerte, pero no le respondí, pero no le respondí; miré no más a la Muerte, pero no le respondí.
Llevaba
yo un lirio blanco, cuando con la Muerte di. Me pidió el lirio la muerte, pero no le respondí, pero no le respondí; miré
no más a la Muerte, pero no le respondí.
Ay, Muerte, si otra vez volviera a verte, iba a platicar contigo
como un amigo; mi lirio, sobre tu pecho, como un amigo; mi beso, sobre tu mano, como un amigo; yo, detenido
y sonriente, como un amigo.
NEGRO BEMBÓN
¿Po qué te pone tan brabo, cuando te dicen negro
bembón, si tiene la boca santa, negro bembóm?
Bembón así como ere tiene de tó; Caridá te mantiene, te lo
dá tó.
Te queja todavía, negro bembón; sin pega y con harina, negro bembón, majagua de drí blanco, negro
bembón; sapato de dó tono, negro bembón.
Bembón así como ere tiene de tó; Caridá te mantiene, te lo dá
tó.
MULATA
Ya yo me enteré, mulata, mulata, ya sé que dise que yo tengo la narise como
nudo de cobbata.
Y fíjate bien que tú no ere tan adelantá, poqque tu boca é bien grande, y tu pasa, colorá. Tanto
tren con tu cueppo, tanto tren; tanto tren con tu boca, tanto tren; tanto tren con tu sojo, tanto tren.
Si
tú supiera, mulata, la veddá: que yo con mi negra tengo, y no te quiero pa ná!
CANTO NEGRO
¡Yambambó,
yambambé! Repica el congo solongo, repica el negro bien negro; congo solongo del Songo baila yambó sobre un pie.
Mamatomba, serembe
cuserembá.
El negro canta y se ajuma, el negro se ajuma y canta, el negro canta y se va. Acuememe serembó, aé yambó, aé.
Tamba,
tamba, tamba, tamba, tamba del negro que tumba; tumba del negro, caramba, caramba, que el negro tumba: ¡yamba,
yambó, yambambé!
CAÑA
El negro junto al cañaveral.
El yanqui sobre el cañaveral.
La
tierra bajo el cañaveral.
¡Sangre que se nos va!
ADIVINANZAS
En los dientes,
la mañana, y la noche en el pellejo. ¿Quién será, quién no será?
-El negro.
Con ser hembra y no ser bella, harás
lo que ella te mande. ¿Quién será, quién no será?
-El hambre.
Esclava de los esclavos, y con los dueños,
tirana. ¿Quién será, quién no será?
-La caña.
Escándalo de una mano que nunca ignora a la otra. ¿Quién
será, quién no será?
-La limosna.
Un hombre que está llorando con la risa que aprendió. ¿Quién será, quién
no será?
-Yo.
NO SÉ POR QUÉ PIENSAS TÚ
No sé por qué piensas tú, soldado, que te
odio yo, si somos la misma cosa yo, tú.
Tú eres pobre, lo soy yo; soy de abajo, lo eres tú; ¿de dónde
has sacado tú, soldado, que te odio yo?
Me duele que a veces tú te olvides de quién soy yo; caramba, si yo
soy tú, lo mismo que tú eres yo.
Pero no por eso yo he de malquererte, tú; si somos la misma cosa, yo, tú, no
sé por qué piensas tú, soldado, que te odio yo.
Ya nos veremos yo y tú, juntos en la misma calle, hombro con
hombro, tú y yo, sin odios ni yo ni tú, pero sabiendo tú y yo, a dónde vamos yo y tú Y ¡ no sé por qué piensas
tú, soldado, que te odio yo!
PROBLEMAS DEL SUBDESARROLLO
Monsieur Dupont te llama inculto, porque ignoras cuál era el nieto preferido
de Víctor Hugo.
Herr Müller se ha puesto a gritar, porque no sabes el día ¡exacto¿ en que murió Bismark.
Tu
amigo Mr. Smith, inglés o yanqui, yo no lo sé, se subleva cuando escribes shell. ¡Parece que ahorras una ele, y
que además pronuncias chel!
Bueno ¿y qué? Cuando te toque a ti, mándales decir cacarajícara y que donde está
el Aconcagua, y que quién era Sucre, y que en qué lugar de este planeta murió Martí.
Un favor: que te hablen
siempre en español.
ALMA MÚSICA
Yo soy borracho. Me seduce el vino luminoso y azul de
la Quimera que pone una explosión de Primavera sobre mi corazón y mi destino.
Tengo el alma hecha ritmo y armonía; todo
en mi ser es música y es canto, desde el réquiem tristísimo de llanto hasta el trino triunfal de la alegría.
Y
no porque la vida mi alma muerda ha de rimar su ritmo mi alma loca: aun mas que por la mano que la toca la cuerda
vibra y canta porque es cuerda.
Así, cuando la negra y dura zarpa de la muerte destroce el pecho mío, mi espíritu
ha de ser en el vacío cual la postrera vibración de un arpa.
Y ya de nuevo en el astral camino concretara sus
ansias de armonía en la cascada de una sinfonía, o en la alegría musical de un trino.
GUITARRA EN
DUELO MAYOR
I
Soldadito de Bolivia, soldadito boliviano, armado vas con tu rifle, que
es un rifle americano, soldadito de Bolivia, que es un rifle americano.
II
Te lo dio el señor
Barrientos, soldadito boliviano, regalo de mister Johnson, para matar a tu hermano, para matar a tu hermano, soldadito
de Bolivia, para matar a tu hermano.
III
¿No sabes quien es el muerto, soldadito boliviano? El
muerto es el Che Guevarra, y era argentino y cubano, soldadito de Bolivia, y era argentino y cubano.
IV
El
fue tu mejor amigo, soldadito boliviano, el fue tu amigo de a pobre del Oriente al altiplano, del Oriente al altiplano, soldadito
de Bolivia, del Oriente al altiplano.
V
Esta mi guitarra entera, soldadito boliviano, de
luto, pero no llora, aunque llorar es humano, aunque llorar es humano, soldadito de Bolivia, aunque llorar es
humano.
VI
No llora porque la hora, soldadito boliviano, no es de lagrima y pañuelo, sino
de machete en mano, sino de machete en mano, soldadito de Bolivia, sino de machete en mano.
VII
Con
el cobre que te paga, soldadito boliviano, que te vendes, que te compra, es lo que piensa el tirano, es lo que
piensa el tirano, soldadito de Bolivia, es lo que piensa el tirano.
VIII
Despierta, que ya
es de día, soldadito boliviano, esta en pie ya todo mundo, porque el sol salió temprano, porque el sol salió temprano, soldadito
de Bolivia, porque el sol salió temprano.
IX
Coge el camino derecho, soldadito boliviano; no
es siempre camino fácil, no es fácil siempre ni llano, no es fácil siempre ni llano, soldadito de Bolivia, no
es fácil siempre ni llano.
X
Pero aprenderás seguro, soldadito boliviano, que a un hermano
no se mata, que no se mata a un hermano, que no se mata a un hermano, soldadito de Bolivia, que no se mata a un
hermano.
CANCIÓN
¡De
que callada manera se me adentra usted sonriendo, como si fuera la primavera ! ¡Yo, muriendo!
Y de que modo
sutil me derramo en la camisa todas las flores de abril
¿Quién le dijo que yo era risa siempre, nunca llanto, como
si fuera la primavera? ¡No soy tanto!
En cambio, ¡Qué espiritual que usted me brinde una rosa de su rosal
principal!
De que callada manera se me adentra usted sonriendo, como si fuera la primavera ¡Yo, muriendo!
PALABRAS FUNDAMENTALES
Haz que tu vida sea campana
que repique o surco en que florezca y fructifique el árbol luminoso de la idea. Alza tu voz sobre la voz sin nombre de
todos los demás, y haz que se vea junto al poeta, el hombre.
Llena todo tu espíritu de lumbre; busca el empinamiento
de la cumbre, y si el sostén nudoso de tu báculo encuentra algún obstáculo a tu intento, ¡sacude el ala del atrevimiento ante
el atrevimiento del obstáculo!
SIGUE...
Camina, caminante, sigue; camina y no te pares, sigue.
Cuando
pase por su casa no le diga que me viste; camina, caminante, sigue.
Sigue, no te pares, sigue; no le
mire si te llama, sigue; acuérdate que ella es mala, sigue.
SON 16
Yoruba soy, lloro
en yoruba lucumí. Como soy un yoruba de Cuba, quiero que hasta Cuba suba mi llanto yoruba; que suba el alegre
llanto yoruba que sale de mí.
Yoruba soy, cantando voy, llorando estoy, y cuando no soy yoruba, soy
congo, mandinga, carabalí. Atiendan amigos, mi son, que empieza así:
Adivinanza de la esperanza: lo mío es
tuyo lo tuyo es mío; toda la sangre formando un río.
La ceiba ceiba con su penacho; el padre padre con
su muchacho; la jicotea en su carapacho.
¡Que rompa el son caliente, y que lo baile la gente, pecho con pecho, vaso
con vaso, y agua con agua con aguardiente!
Yoruba soy, soy lucumí, mandinga, congo, carabalí. Atiendan, amigos,
mi son, que sigue así:
Estamos juntos desde muy lejos, jóvenes, viejos, negros y blancos, todo mezclado; uno
mandando y otro mandado, todo mezclado; San Berenito y otro mandado, todo mezclado; negros y blancos desde muy
lejos, todo mezclado; Santa María y uno mandado, todo mezclado; todo mezclado, Santa María, San Berenito, todo
mezclado, todo mezclado, San Berenito, San Berenito, Santa María, Santa María, San Berenito todo mezclado!
Yoruba
soy, soy lucumí, mandinga, congo, carabalí. Atiendan, amigos, mi son, que acaba así:
Salga el mulato, suelte
el zapato, díganle al blanco que no se va: de aquí no hay nadie que se separe; mire y no pare, oiga y no pare, beba
y no pare, viva y no pare, que el son de todos no va a parar!
MOTIVO DE SON
Ayé me
dijeron negro pa que me fajara yo: pero e que me lo desía era un negro como yo.
Tan blanco como te ve y
tu abuela sé quién é. ¡Sácala de la cosina: Mamá Iné!
Mamá Iné, tú bien lo sabe; Mamá Iné, Yo bien lo sé; Mamá
Iné, te dise nieto, ¡Mamá Iné!
EL ABUELO
Esta mujer angélica de ojos septentrionales, que
vive atenta al ritmo de su sangre europea, ignora que en lo hondo de ese ritmo golpea un negro el parche duro de roncos
atabales.
Bajo la línea escueta de su nariz aguda, la boca, en fino trazo, traza una raya breve; y no hay cuervo
que manche la geografía de nieve de su carne, que fulge temblorosa y desnuda.
¡Ah, mi señora! Mírate las venas misteriosas; boga
en el agua viva que allí dentro te fluye; y ve pasando lirios, nelumbos, lotos, rosas;
que ya verás, inquieto, junto
a la fresca orilla, la dulce sombra oscura del abuelo que huye: el que rizó por siempre tu cabeza amarilla.
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