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Breve Selección de Poemas;
Ahora vamos envueltos en consignas hermosas
Las mañanas cambiaron su signo conocido. Ahora el agua, su tibieza, su magia soñolienta es
diferente. Ahora oigo desde que mi piel conoce que es de día, cantos de tiempos clandestinos sonando
audaces, altos desde la mesa de noche y me levanto y salgo y veo "compas" atareados lustrando sus botas
o alistándose para el día bajo el sol. Ya no hay oscuridad, ni barricadas, ni abuso del espejo
retrovisor para ver si me siguen. Ahora mi aire de siempre es mas mi aire y este olor a tierra
mojada y los lago s allá y las montañas pareciera que han vuelto a posarse en su lugar, a enraizarse,
a sembrarse de nuevo. Ya no huele a quemado, y no es la muerte una conocida presencia esperando
a la vuelta de cualquier esquina. He recuperado mis flores amarillas y estos malinches de mayo son mas rojos y
se desparraman de gozo reventados contra el rojinegro de las banderas. Ahora vamos envueltos en consignas
hermosas, desafiando pobrezas, esgrimiendo voluntades contra malos augurios y esta sonrisa cubre
el horizonte, se grita en valles y lagunas, lava lagrimas y se protege con nuevos fusiles. Ya se
unió la Historia al paso triunfal de los guerreros y yo invento palabras con que cantar, nuevas formas de
amar, vuelvo a ser, soy otra vez, por fin otra vez, soy.
Uno
no escoge
Uno no escoge el país donde nace; pero ama el país donde ha nacido.
Uno
no escoge el tiempo para venir al mundo; pero debe dejar huella de su tiempo.
Nadie puede evadir su responsabilidad.
Nadie
puede taparse los ojos, los oidos, enmudecer y cortarse las manos.
Todos tenemos un deber de amor que cumplir,. una
historia que nacer una meta que alcanzar.
No escogimos el momento para venir al mundo: Ahora podemos hacer el
mundo en que nacerá y crecerá la semilla que trajimos con nosotros.
Como gata boca arriba
Te quiero como gata boca arriba, panza arriba te quiero, maullando a través de tu mirada, de
este amor-jaula violento, lleno de zarpazos como una noche de luna y dos gatos enamorados discutiendo
su amor en los tejados, amándose a gritos y llantos, a maldiciones, lagrimas y sonrisas (de esas
que hacen temblar el cuerpo de alegría)
Te quiero como gata panza arriba y me defiendo de huir, de
dejar esta pelea de callejones y noches sin hablarnos, este amor que me marea, que me llena de
polen, de fertilidad y me anda en el día por la espalda haciéndome cosquillas.
No
me voy, no quiero irme, dejarte, te busco agazapada ronroneando, te busco saliendo detrás del sofá, brincando
sobre tu cama, pasándote la cola por los ojos, te busco desperezándome en la alfombra, poniéndome
los anteojos para leer libros de educación del hogar y no andar chiflada y saber manejar la casa, poner
la comida, asear los cuartos, amarte sin polvo y sin desorden, amarte organizadamente, poniéndole
orden a este alboroto de revolución y trabajo y amor a tiempo y destiempo, de noche, de madrugada, en
el baño, riéndonos como gatos mansos, lamiéndonos la cara como gatos viejos y cansados a los pies
del sofá de leer el periódico.
Te quiero como gata agradecida, gorda de estar mimada, te quiero
como gata flaca perseguida y llorona, te quiero como gata, mi amor, como gata, Gioconda, como
mujer, te quiero.
Y Dios me hizo mujer
Y Dios me hizo mujer, de pelo largo, ojos, nariz y boca de mujer. Con curvas y pliegues y suaves
hondonadas y me cavó por dentro, me hizo un taller de seres humanos. Tejió delicadamente mis nervios y balanceó
con cuidado el número de mis hormonas. Compuso mi sangre y me inyectó con ella para que irrigara todo mi cuerpo; nacieron
así las ideas, los sueños, el instinto. Todo lo que creó suavemente a martillazos de soplidos y taladrazos
de amor, las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días por las que me levanto orgullosa todas las mañanas y
bendigo mi sexo.
En la doliente soledad del domingo
Aquí estoy, desnuda, sobre las sabanas solitarias de esta cama donde te
deseo.
Veo mi cuerpo, liso y rosado en el espejo, mi cuerpo que fue ávido territorio
de tus besos, este cuerpo lleno de recuerdos de tu desbordada pasión sobre el que peleaste sudorosas
batallas en largas noches de quejidos y risas y ruidos de mis cuevas interiores.
Veo mis pechos que
acomodabas sonriendo en la palma de tu mano, que apretabas como pájaros pequeños en tus jaulas
de cinco barrotes, mientras una flor se me encendía y paraba su dura corola contra tu carne dulce.
Veo
mis piernas, largas y lentas conocedoras de tus caricias, que giraban rápidas y nerviosas sobre sus goznes para
abrirte el sendero de la perdición hacia m mismo centro y la suave vegetación del monte donde urdiste
sordos combates coronados de gozo, anunciados por descargas de fusilerías y truenos primitivos.
Me
veo y no me estoy viendo, es un espejo de vos el que se extiende doliente sobre esta soledad de domingo, un
espejo rosado, un molde hueco buscando su otro hemisferio.
Llueve copiosamente sobre mi cara y
solo pienso en tu lejano amor mientras cobijo con todas mis fuerzas, la esperanza.
¿Qué sos Nicaragua?
¿Qué
sos sino un triangulito de tierra perdido en la mitad del mundo?
¿Qué sos sino un vuelo de pájaros guardabarrancos cenzontles colibríes?
¿Qué
sos sino un ruido de ríos llevándose las piedras pulidas y brillantes dejando pisadas de agua por los montes?
¿Qué
sos sino pechos de mujer hechos de tierra, lisos, puntudos y amenazantes?
¿Qué sos sino cantar de hojas en
árboles gigantes verdes, enmarañados y llenos de palomas?
¿Qué sos? sino dolor y polvo y gritos en la tarde, -"gritos
de mujeres, como de parto"-?
¿Qué sos sino puño crispado y bala en boca?
¿Qué sos, Nicaragua para dolerme
tanto?
Pequeñas lecciones de erotismo
I
Recorrer
un cuerpo en su extensión de vela Es dar la vuelta al mundo Atravesar sin brújula la rosa de los vientos Islas
golfos penínsulas diques de aguas embravecidas No es tarea fácil - si placentera - No creas hacerlo en un
día o noche de sábanas explayadas Hay secretos en los poros para llenar muchas lunas
II
El
cuerpo es carta astral en lenguaje cifrado Encuentras un astro y quizá deberás empezar Corregir el rumbo
cuando nube huracán o aullido profundo Te pongan estremecimientos Cuenco de la mano que no sospechaste
III
Repasa
muchas veces una extensión Encuentra el lago de los nenúfares Acaricia con tu ancla el centro del lirio Sumérgete
ahógate distiéndete No te niegues el olor la sal el azúcar Los vientos profundos cúmulos nimbus de los pulmones Niebla
en el cerebro Temblor de las piernas Maremoto adormecido de los besos
IV
Instálate
en el humus sin miedo al desgaste sin prisa No quieras alcanzar la cima Retrasa la puerta del paraíso Acuna
tu ángel caído revuélvele la espesa cabellera con la Espada de fuego usurpada Muerde la manzana
V
Huele Duele Intercambia
miradas saliva imprégnate Da vueltas imprime sollozos piel que se escurre Pie hallazgo al final de la pierna Persíguelo
busca secreto del paso forma del talón Arco del andar bahías formando arqueado caminar Gústalos
VI
Escucha
caracola del oído Como gime la humedad Lóbulo que se acerca al labio sonido de la respiración Poros
que se alzan formando diminutas montañas Sensación estremecida de piel insurrecta al tacto Suave puente
nuca desciende al mar pecho Marea del corazón susúrrale Encuentra la gruta del agua
VII
Traspasa
la tierra del fuego la buena esperanza navega loco en la juntura de los océanos Cruza las algas ármate de
corales ulula gime Emerge con la rama de olivo llora socavando ternuras ocultas Desnuda miradas de asombro Despeña
el sextante desde lo alto de la pestaña Arquea las cejas abre ventanas de la nariz
VIII
Aspira
suspira Muérete un poco Dulce lentamente muérete Agoniza contra la pupila extiende el goce Dobla
el mástil hincha las velas Navega dobla hacia Venus estrella de la mañana - el mar como un vasto
cristal azogado - duérmete náufrago.
Cómo
pesa el amor
Noche cerrada ciega en el tiempo verde como luna apenas clara entre
las luciérnagas.
Sigo la huella de mis pasos, el doloroso retorno a la sonrisa, me invento en la cumbre adivinada entre
árboles retorcidos.
Sé que algún día se alzarán de nuevo las yemas recién nacidas de mi rojo corazón, entonces,
quizás, oirás mi voz enceguecedora como el canto de las sirenas; te darás cuenta de la soledad; juntarás mi
arcilla, el lodo que te ofrecí, entonces tal vez sabrás cómo pesa el amor endurecido.
Dios dijo Dios
dijo: Ama a tu prójimo como a ti mismo. En mi país el que ama a su prójimo se juega la vida.
Como tinaja
En los días buenos, de lluvia, los
días en que nos quisimos totalmente, en que nos fuimos abriendo el uno al otro como cuevas secretas; en esos
días, amor en mi cuerpo como tinaja recogió toda el agua tierna que derramaste sobre mí y ahora en estos días
secos en que tu ausencia duele y agrieta la piel, y el agua sale de mis ojos llena de tu recuerdo a refrescar
la aridez de mi cuerpo tan vacío y tan lleno de vos.
Castillos
de arena
Por que no me dijiste que estabas construyendo ese castillo de arena?
Hubiera
sido tan hermoso poder entrar por su pequeña puerta, recorrer sus salados corredores, esperarte
en los cuadros de conchas, hablándote desde el balcón con la boca llena de espuma blanca y transparente como
mis palabras, esas palabras livianas que te digo, que no tienen mas que el peso del aire entre
mis dientes.
Es tan hermoso contemplar el mar.
Hubiera sido tan hermoso el mar desde nuestro
castillo de arena, relamiendo el tiempo con la ternura honda y profunda del agua, divagando
sobre las historias que nos contaban cuando, niños, éramos un solo poro abierto a la naturaleza.
Ahora
el agua se ha llevado tu castillo de arena en la marea alta.
Se ha llevado las torres, los
fosos, la puertecita por donde hubiéramos pasado en la marea baja, cuando la realidad esta lejos y
hay castillos de arena sobre la playa...
Quebrá la luna
Quebrá la luna entre tus manos, hacela pedazos y úntate de su polvo fino y negro.
Protejámonos
de los símbolos y de los sueños, cubrámonos de las frustraciones con una costra dura de realidad.
Aceptemos
el día como día y la noche como noche, pasando por el tiempo con la espalda recta y los ojos secos; porque
la mente no es dueña de la vida y los deseos no son las leyes: hay que acatar la moral y el orden, revestirnos
de una sonrisa de bolsillo, apretarnos el corazón en un puño y aceptar el sacrificio.
Sencillos
deseos
Hoy quisiera tus dedos escribiéndome historias en el pelo y quisiera besos en
la espalda acurrucos que me dijeras las mas grandes verdades o las mas grandes mentiras que
me dijeras por ejemplo que soy la mujer mas linda del mundo que me querés mucho cosas así tan
sencillas tan repetidas, que me delinearas el rostro y me quedaras viendo a los ojos como
si tu vida entera dependiera de que los míos sonrieran alborotando todas las gaviotas en la espuma. Cosas
quiero como que andes mi cuerpo camino arbolado y oloroso, que seas la primera lluvia del invierno dejándote
caer despacio y luego en aguacero. Cosas quiero como una gran ola de ternura deshaciéndome un
ruido de caracol un cardumen de peces en la boca algo de eso frágil y desnudo como una
flor a punto de entregarse a la primera luz de la mañana o simplemente una semilla, un árbol un poco de
hierba una caricia que me haga olvidar el paso del tiempo la guerra los peligros de la
muerte.
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