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Estaba un cochinito comiendo muy a gusto, cuando llega una gallina y le dice: ¡Te van a matar! El
cochinito sigue comiendo despreocupado, y la gallina le vuelve a decir: ¡Te van a matar! Después de algún rato que ella
le siguió diciendo lo mismo, el cochinito enfadado le pregunta: Bueno, ¿Y por qué dices que me van a matar? A lo que
la gallina le contestó: Es que oí al patrón que decía: Mañana le dan chicharrón a la gallina.
Va un toro caminando y tropieza con un río, él quiere pasar
al otro lado, entonces: ¿Qué creen que le dijo el río al toro? Nada buey.
Ricardo recibió un loro por su cumpleaños; ya era un loro
adulto, con una muy mala actitud y vocabulario. Cada palabra que decía estaba adornada por alguna palabrota, así como siempre
de muy mal genio. Ricardo trató desde el primer día de corregir la actitud del loro, diciéndole palabras bondadosas y
con mucha educación, le ponía música suave y siempre lo trataba con mucho cariño. Llegó un día en que Ricardo perdió la
paciencia y gritó al loro, el cual se puso más grosero aún, hasta que en un momento de desesperación, Ricardo puso al loro
en el congelador. Por un par de minutos aún pudo escuchar los gritos del loro y el revuelo que causaba en el compartimiento,
hasta que de pronto todo fue silencio. Luego de un rato, Ricardo arrepentido y temeroso de haber matado al loro, rápidamente
abrió la puerta del congelador. El loro salió y con mucha calma dio un paso al hombro de Ricardo y dijo: Siento mucho haberte
ofendido con mi lenguaje y actitud, te pido me disculpes y te prometo que en el futuro vigilaré mucho mi comportamiento. Ricardo
estaba muy sorprendido del tremendo cambio en la actitud del loro y estaba a punto de preguntarle qué es lo que lo había hecho
cambiar de esa manera, cuando el loro continuó: Te puedo preguntar, ¿Qué fue lo que hizo el pollo?
Eso, era uno que iba con su Ferrari a 260 km/h y la civil
le hace el alto. El guardia civil le dice: ¿La documentación? El conductor le responde: No tengo. ¿Los papeles
del coche? El coche es robado. ¿Me deja ver su guantera? No, tengo una pistola. ¿A ver su maletero por favor? Llevo
tres muertos. El civil no sabe qué hacer, y llama al general. Llega el general al sitio del suceso y habla con el conductor,
y le dice: ¿La documentación? Sí, tenga. ¿Los papeles del coche? Tenga, son estos. ¿Me deja ver su guantera? Sí,
mire, tengo las luces... ¿Puede abrir su maletero? Mire, tengo los triángulos y todo lo obligatorio. El general
dijo: Pero si los guardias me han dicho que no tenías documentación, que no tenías los papeles, que llevabas una pistola,
y que llevabas tres muertos en el maletero. Y el conductor le dice: ¿Y también te dirán que iba a 260 Km/h?
Entre mosquitos: ¡Mamá, mamá! ¿Por qué todos los días
venimos a contemplar esta horrible mancha en la pared? La mamá contesta. ¡Más respeto a la memoria de tu padre, hijo
mío, más respeto!
Un ciego está sentado en una esquina pidiendo limosnas. Lo
hace con una lata donde hay una moneda la cual tira con precisión al aire recogiéndola con la misma lata. De forma que hace
un sonido característico cuando vuelve a caer dentro de la lata. La limosna al ciego, clank, la limosna al ciego, clank,
la limosna al ciego, clank... Un tipo va pasando frente al ciego y observa como el ciego lanza la moneda y cae a la lata
y procede a agarrar la moneda en el aire. El ciego no se da cuenta y sigue con su procedimiento, pero ahora no hay sonido. La
limosna al ciego, la limosna al ciego, la limosna al ciego... El ciego asustado exclama: ¡Ya me fregué, ahora ciego
y sordo! Un ciego está sentado en una esquina pidiendo limosnas. Lo hace con una lata donde hay una moneda la cual tira
con precisión al aire recogiéndola con la misma lata. De forma que hace un sonido característico cuando vuelve a caer dentro
de la lata. La limosna al ciego, clank, la limosna al ciego, clank, la limosna al ciego, clank... Un tipo va pasando
frente al ciego y observa como el ciego lanza la moneda y cae a la lata y procede a agarrar la moneda en el aire. El ciego
no se da cuenta y sigue con su procedimiento, pero ahora no hay sonido. La limosna al ciego, la limosna al ciego, la limosna
al ciego... El ciego asustado exclama: ¡Ya me fregué, ahora ciego y sordo!
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