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-Recuerdos del pasado
Un pequeño niño de cabellos naranja, se encuentra llorando, esta en un pequeño cuarto, todo en ese lugar es blanco, la cama, las paredes, todo, sus lagrimas eran por culpa de miedo que sentía de estar en ese lugar extraño, donde nadie le hablaba mucho y le practicaban diversos exámenes, algunos inhumanamente dolorosos, sus lagrimas también eran por culpa del dolor de haber perdido lo único que tenia su familia, aun se recordaba a si mismo no hace mas de un par de meses, de rodillas en medio de un charco de sangre, los cuerpos inertes de la que una vez fue su familia, angustiando su pequeña mente los gritos de la dolorosa muerte que les dieron, ¿Por qué les habían matado? solo por que no querían, entregarlo a su único hijo, a él.
El dolor que calaba su cuerpo y su alma eran demasiado, para cualquier niño de su esas, que edad habría tenido ese pequeño 4 quizás 5 años, demasiado chico para siquiera poder intentar huir, demasiado pequeño para cualquier cosa.
A este recuerdo vinieron una serie de imágenes agresivas, una mujer de abundante cabellera anaranjada cayendo al suelo, sangre, una serie de gente vestida de blanco, laboratorios, dolor, gritos de las demás personas que tenían cautivas al igual que a él, angustia de no saber que depara el futuro.
-¡Basta!, fue el grito ahogado que salió de la garganta de un joven de cabellos naranjas, su cuerpo cubierto de un sudor frío, su respiración agitada, su corazón latiendo aceleradamente, acababa de despertar de una pesadilla, mejor dicho un recuerdo.
La habitación estaba en completa oscuridad, solo se escuchaba la respiración agitada de su ocupante, el cual pensaba en: -Por que recordé eso,... maldición Schuldin, ya han pasado demasiados años desde eso, deberías de olvidarlo, -Se recrimino a sí mismo Schuldin y continuo gritándose mentalmente a sí mismo, -Pero por que rayos lo recuerdo, eso es pasado, el pasado muerto esta, -Con esos pensamientos él pelirrojo se envolvió en las sabanas negras de su cama e intento dormir, aun que no lo logro, el recuerdo seguía girando en su cabeza.
A la mañana siguiente Schuldin, bajo a desayunar justo a tiempo, aun en su pijama de color verde oscuro y su cabellera naranja completamente revuelta, tenia un aspecto pésimo. Al llegar a la cocina se encontró con Nagi, este traía puesto también su pijama de color azul celeste y unos gatitos blancos, un regalo de parte de él mismo para molestar al chico, en ese momento recordó lo que hizo con todos los demás pijamas del chico para obligarlo a utilizar ese, se las había regalo a Farfarello, el cual decidió hacerlas tiras, teñirlas de rojo y así redecorar su habitación, con ese pijama se veía sumamente ridículo si se agregaba el mandil rosa con ositos que llevaba puesto, él chico preparaba el desayuno, era sábado así que el pequeño no tenia por que ir al instituto y también estaba Farfarello, él cual se veía cuerdo, estaba vestido con jeans deslavados y una camisa blanca, a pesar de tener un cuchillo en las manos, no se veía agresivo.
Al ver al recién llegado Nagi se irrito, le molestaba que él alemán le viera con esas ropas, pero era demasiado temprano y no tenia ganas de ponerse otra cosa enzima aun, al verlo sentarse en el desayunador, le contesto la pregunta que ya era de rigor para este, -Si vas a preguntas por Crawford, este ya se fue hace ya una hora, dijo cortante Nagi, odiaba tener que ser el que informara de las actividades de su líder.
-Y yo soy el que lee la mente, dijo irónico Schuldin, pero lo que se le hizo extraño, hasta para el mismo, es que no le importaba donde estuviera él americano, ó por lo menos no se le hacía, tan necesario el saber donde estaba, como antes, pero, ¿A que venia ese cambio?, meditaba él pelirrojo, sin prestarle atención a Nagi, que le pasaba una mano enfrente de sus ojos.
-Tierra llamando al satélite color naranja de Schwarz,... conteste por favor,... después de intentarlo por 5 largos minutos, Nagi decidió tomar una medida algo más drástica, levito encima de la cabeza de Schuldin, el baso con agua que se estaba bebiendo hace unos minutos y se lo vació encima, con esto un Schuldin mojado regreso ala realidad, Nagi e incluso Farfarello se estaba carcajeando, esto molesto en algo al de cabellera anaranjada, -Por fin estas con nosotros Schuldin ó ¿Debo ir por una cubeta?.
-Lo que huele a quemado, ¿no es lo que estas cocinando? Bishonen, dijo Schuldin para tratar de apartar la mirada de sus compañeros de armas, después buscaría una forma de vengarse, quizás compraría un nuevo uniforme para Nagi un par de tallas más grandes, si sé vera muy bien con la ropa cayéndosele, pensaba él pelirrojo mientras veía al más pequeño del equipo moviéndose de un lado a otro, para intentar salvar el desayuno o lo que quedaba de este.
Los días pasan, pero algo extraño pasa en la casa de los Schwarz, cada día Crawford tiene mas trabajo, aun que eso no es del todo extraño, pero las usuales bromas de mal gusto de parte de Schuldin hacia Nagi y Farfarello ya no son tan usuales, ya no le dice bishonen a Nagi y no hizo lo que tenia planeado hacer, no se vengo de Nagi y ya no le escondía sus cuchillos a Farfarello o se metía en su mente para jugar con ella, en si Schuldin estaba como ido en otro mundo.
Hacia ya mas de una semana, que no había molestado a Nagi, ni le había dicho Brad a Crawford, es simplemente como si el alemán solo estuviera presente físicamente, en lo personal para Crawford eso no importaba, a excepción de que fuera un estorbo en su próxima misión, la cual seria justamente esa noche, todos los del Schwarz ya lo sabían, pero era mejor recordárselo a Schuldin, con su estado de animo, si es que al no hacer absolutamente nada se le puede llamar estado de animo.
-Será mejor que te prepares para la misión, dijo el americano desde la puerta abierta de la pieza de Schuldin, este miraba por la ventana el sol que moría lentamente en el horizonte, giro su vista hacia el recién llegado.
-Así lo are, contesto, no era la usual voz con burla del alemán, era mas bien una voz, dulce y cálida, como la de alguien inocente.
-"¿Que le habrá pasado?" se preguntaba Crawford, la actitud de su compañero comenzaba a preocuparle un poco.
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La misión fue un éxito, ni siquiera se aparecieron los gatos, Farfarello se encontraba jugando con alguno de los guardias que continuaban con vida, Nagi solo miraba por hay, Crawford terminaba de destruir la evidencia contra su jefe y ¿Schuldin?, nadie sabia a donde se había metido, pero si sabían que esta cerca ya que cuando salieron vieron a muchas personas muertas.
-¿Y Schuldin?, pregunto Nagi al no ver al pelirrojo por ningún lado, regularmente era el único, que no se le despegaba ni un metro al líder del grupo, pero en esta misión, el se había ofrecido a quedarse de guardia, trabajo usual para él o Farfarello, pero no le presto más atención a ese asunto, después de todo si se moría ese loco, a él que mas le daba, quizás tuviera mas trabajo pero era mejor a soportar sus pesadas bromas, aun que... ya tenia algunos días sin molestarlo, pensaba Nagi, mientras comenzaban a marcharse.
-No lo sé, contesto fríamente Crawford, pero por dentro se preocupaba por Schuldin, aun que no pudiera admitirlo extrañaba él que ese pelirrojo, su orgullo se lo impedía, extrañaba al entrometido que se metiera en sus asuntos, él que hacia lidiar de vez en cuando, con cosas mas triviales que el trabajo, él que se metía en su mente de vez en cuando para recordarle, que había que dormir o comer, pero a hora solo podía mantener su fachada de No me importa nada, mas que el trabajo, Marchémonos, agrego Crawford, los tres integrantes del equipo se marcharon, no tenían por que buscar al pelirrojo.
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Schuldin caminaba tranquilamente por las calles, no sabia por que ya no molestaba a Nagi o a Crawford, desde hacia algunos días le hastiaba la presencia del americano, en las mañanas alargaba todo el tiempo que fuera posible, para no encontrarse con él, cuando antes lo quería lo más cerca posible, cuando trataba de sacarle una reacción que rompiera su seriedad. si estaba presente en la casa, lo pasaba de largo, como si este no existiera, a Nagi ya no le decía Bishonen o intentaba meterse en su mente o en la de Farfarello,
Metió sus manos a las bolsas de su chaqueta, hacia frío y él iba demasiado ligero para el frío que comenzaba a hacer, acababa de terminarse su ultima misión, no tenia ganas de regresar a casa, así que decidió salir a dar una vuelta, seguía caminando, sus pasos eran lentos e insonoros, ¿a donde iba?, no lo sabia, llego a una parte concurrida, aun era temprano, entro a una cafetería, al verla le dieron ganas de entrar, tenia antojo de un café y algo dulce, recordaba vagamente que antes le gustaba tomar una taza de café, pero él no estaba solo, había alguien mas en esos recuerdo, pero no sabía quien era, decidió no pensar mas en el asunto y entro ala cafetería.
-"¡Fantástico, nunca entro a un lugar de estos y cuando lo ago no hay mesas disponibles!", se quejo mentalmente el alemán, iba a salir de nuevo cuando recibió una invitación, un chico de aproximadamente su edad quizás un poco menor, le hacia señas para que se sentara a su lado, miro a los lados y al no encontrar a nadie mas fue a hacia la mesa.
El chico que le había invitado, no tenia mas de 25 años, era muy blanco, de su estatura quizás, con una extravagante cabellera bicolor, blanca con mechones negros hasta los hombros y negra con mechones blancos hasta la cadera, sujeto con una liga, su cabello era lacio por completo, ni una leve ondulación en el, si se lo soltase, se vería una cascada blanco negro, su rostro se veía amable, le sonreía cálidamente y sus penetrantes ojos de color negro.
Schuldin ver esos ojos, le traía recuerdos, su cabeza comenzó a dolerle, hacia tanto que no le dolía, el dolor se convirtió en una punzada aguda que taladraba su cerebro, sus piernas le fallaron e iba a caer, pero el joven que le sonreía le sostuvo.
-¿Estas bien?, le pregunto a Schuldin, muy suavemente en su oído, como temiendo incrementar su dolor si hablaba mas fuerte, no recibió respuesta, solo veía al pelirrojo, con su rostro desfigurado por el dolor, sus ojos cerrados, sus manos empuñadas, fuera lo que fuera que estuviera pasándole al pelirrojo, le tenia indefenso, -Tranquilo mi pequeño Schuldin, pronto todo pasara.
La mente del pelirrojo era todo un caos, se estaba sumergiendo en un mar de recuerdos que tenía, estaba recordando su pasado, recordaba a ese chico y muchas cosas mas.
~*-INCIO DEL RECUERDO-*~
Una vez mas esta sentado sobre la cama de sabanas blancas, el pequeño niño de cabellera naranja, esta llorando, acababan de realizarle una prueba que le había dolido demasiado, aun sentía su cabeza caliente latiendo por el dolor, su cuerpo con algunas vendas, le habían insertado demasiadas agujas a un cuerpo tan pequeño, que edad tenia a hora él niño, 5 quizás 6 años, y solo gemía un muy quedo Me duele.
Afuera de esa habitación había una ajetreo completo, se había infiltrado una persona, las cámaras de seguridad no captaban al intruso, las alarmas estaba encendidas en amarillo y personas armadas rondaban por los pasillos, fuera quien fuera él intruso era muy rápido. La puerta de la habitación donde tenían al pequeño Schuldin se abrió, entro un hombre de no mas de 25 años de cabello y ojos negros, muy largo y lacio por completo, el rostro del hombre estaba completamente serio, en cuanto vio al pequeño le sonrió, Schuldin tenia miedo, el dolor de su cuerpo solo le decía que tuviera miedo de cualquiera, todos solo querían hacerle daño, eso lo había aprendido en el tiempo que lo habían tenido encerrado en ese lugar, el hombre cerro un momento sus ojos y después se acerco al niño, tenia tiempo suficiente para un par de palabras antes de irse.
-No temas mi pequeño, e venido a sacarte de aquí, dijo en el tono mas amable que él pequeño había escuchado en demasiado tiempo, pero aun así Schuldin parecía desconectado de ese mundo, solo veía al sujeto, las palabras que había dicho, no lograba entenderlas, el hombre se acerco muy lentamente a la cama, se sentó a su lado y lo abrazo, eso no fue lo más inteligente que pudo haber hecho ese hombre, ya que el cuerpo de Schuldin estaba hipersensibilizado a causa del dolor y solo logro que este pegase un grito ahogado de dolor, su garganta no podía para más, su voz se había ido casi por completo durante el experimento de hace unas horas.
-Me duele, ya no mas, ya no mas, esas eran los pensamientos del pequeño, el hombre, al parecer le había leído la mente, por que contesto a esos pensamientos con palabras dulces y cargadas de cariño.
-Ya no dolerá mi pequeño, ya no mas, a hora duerme, cuando despiertes, esta pesadilla habrá acabado, te lo prometo, descansa, la mente d Schuldin se desconecto de su cuerpo, callo en un profundo sueño, donde no sentía dolor, solo una presencia cálida envolviéndolo.
Así era como lo habían rescatado de las manos de esos científicos, que querían saber como y por que Schuldin tenia poderes psíquicos, aun que con el poco tiempo que lo tuvieron no lograron mucho.
El sol se acababa de poner, Schuldin por fin se despertó, había estado durmiendo durante días, él sujeto que lo había sacado de ese lugar estaba sentado a un lado de su cama, en una silla, vestía de pantalón de vestir gris claro y una camisa negra, su cabello sujeto con una liga, las miradas de ambos se cruzaron, los poderes de Schuldin se desataron en ese momento y logro leer un nombre en la mente de su nuevo captor.
-Alessandro Zach, dijo Schuldin sin siquiera pensarlo, el hombre se sorprendió un poco al haber escuchado su nombre, pero no e tomo mucha importancia, después de todo, él sabia que clases de poderes tenia su pequeño, lo supo desde la primera vez que lo vio.
-Si, ese es mi nombre, mucho gusto, no temas mi pequeño yo no soy tu nuevo captor, yo solo deseo acabar con tu pesadilla, esas palabras, la forma de decirlas, esa sinceridad, como no creer en esas palabras, Schuldin se tranquilizo, su pesadilla por fin había acabado, -Así es mi pequeño, por fin acabo.
-¿Tú me cuidaras?, pregunto Schuldin aun con algo de miedo.
-Así lo are, siempre que tu quieras mi pequeño, Alessandro le sonrió, pasaron unos minutos, para romper el silencio, el mayor decidió que era buena hora para salir, a algún lugar, -Te gustaría, ¿Salir a comer algo?, Schuldin parpadeo ante la pregunta, pero antes de que él pudiera responder, su estomago se encargo de responder por él.
-Creo que ese es un si, esa noche fueron a cenar fuera, Schuldin fue él único que comió, después de comer muchas cosas ricas, pasaron un largo rato conversando, Schuldin en pocas horas sintió que ese hombre era alguien de confiar, su voz, su forma de sonreírle, de mirarle con amor, eran suficientes, para darle un poco de confort a su alma y cuerpo torturado, sentados junto a la ventana, de un pequeño restaurante, con un par de tazas de café y un trozo de pastel de chocolate para Schuldin.
El tiempo pasaba, Schuldin crecía como todo niño normal, aun que era demasiado serio para su edad, las marcas del dolor lo hacían ser muy reservado, asistía a la escuela, donde no tenia amigos, aun que era muy cortes con todos, no quería relacionarse con nadie. Alessandro se había convertido para él, en un padre, un amigo, un maestro, en su mundo, no visualizaba un mundo lejos de él, incluso le amaba, no como un amor hacia un padre si no algo mas profundo e intenso, pero el era a un muy pequeño. Las mañanas dormía, las tardes las dedicaba a la escuela y las noches a aprender a controlar sus poderes, Alessandro se encargaba de eso personalmente, siempre marcándole sus errores cuando era necesario y alabando sus avances.
El recuerdo avanzo hasta pasado mucho tiempo, a hora Schuldin tenia 15 años, su cuerpo en pleno desarrollo, y aun seguía siendo delgado, era alto pero delgado, su cabello lo llevaba corto, no mas debajo de las orejas, le gustaba traerlo así, era practico decía él, ahorraba mucho tiempo en peinarse, ya que con solo una pasada del cepillo su cabellera se acomodaba como debía ir.
Aun seguía asistiendo a la escuela, aun era el mismo que de pequeño, reservado y callado, demasiado antisocial, pero un buen día, el amor segó su vista, cayo rendidamente enamorado, de una chica bonita, de cabellos negros y ojos color azul, de una familia de muchos recursos de nombre Esmeralda, eso no era problema, ya que Alessandro se encargaba de darle todo lo que necesitaba y vivía en una pequeña mansión, primero se hizo su amigo, pasado un tiempo logro que fuera su novia, estaba enamorado.
Por su parte Alessandro estaba feliz por el, era la mejor forma de que su pequeño, se olvidara de ese amor hacia él, pero la desgracia siempre estaba velando de Schuldin, por que cuando por fin, cuando su felicidad era perfecta.
Ambos chicos caminaban tranquilamente por el parque, sin preocupaciones de nada, solo eran un par de enamorados en una simple cita, todo parecía perfecto, pero un accidente ocurrió, los padres de su novia se metieron en asuntos turbios, ninguno de los dos lo sabían.
Los que estaba involucrados, se cansaron de esperar, y tomaron la vida de todos los de esa familia, los hermanos y padres de Esmeralda habían sido acecinados tan solo una hora atrás, ellos no lo sabían, solo faltaba Ella, para que la deuda estuviera saldada, un auto negro paso enfrente de ellos y acribillaron cruelmente a Esmeralda, enfrente de los ojos de Schuldin La depresión no tardo en aparecer en Schuldin, le dolía demasiado él que ella hubiera muerto, esa muerte, solo había refrescado la memoria de su familia muerta, a hora se sentía culpable por dos familias, pensaba que si quizás hubiera puesto mas atención a lo que le rodeaba, hubiera podido hacer algo.
El verlo sumido en esa tormenta de depresión y culpa, mataba lentamente a Alessandro, no soportaba ver así a su pequeño, le calaba demasiado profundo él ver, al pelirrojo ya fuera hecho un ovillo en su cama, sentado en el balcón de su cuarto o en tirado en alguno de los sillones de la sala, con lagrimas en sus ojos. No soportaba verlo en ese estado, así que un día, tomo la decisión, le haría quizás una crueldad, pero quizás y solo quizás, así podría ser feliz.
La noche callo en la mansión, él pelirrojo estaba sentado en la sala, con su mirada perdida en cuadro que tenia pintado un paisaje, arriaba de la chimenea, Alessandro vestía con un elegante traje negro esa noche, se acerco a Schuldin haciendo todo el ruido que pudo, pero aun así no saco a su pequeño de su mundo, suspiro, se quitaría lo que mas ama de las manos, para que este fuera feliz.
-Espero me perdones por eso, dijo Alessandro con la voz entre cortada, lagrimas de sangre cayendo por sus mejillas, -Mi pequeño culpable, mi pequeño Schuldin, al terminar la frase Schuldin callo inconsciente, su cabeza recargada en el hombro del mayor, -Lo siento.
Todo lo demás no era nada nuevo, lo recordaba todo, su llegada a Japón, como termino siento un Schwarz, su forma de ser, lo diferente que actuaba a hora, a lo que era antes.
~*-FIN DEL RECUERDO-*~
El dolor de cabeza de Schuldin termino, abrió sus ojos, frente de él estaba Alessandro, su querido Alessandro, su rostro seguía siendo el mismo, no había cambiado mas que en su tono de cabello, se lo había pintado, pero todo lo demás, seguía siendo exactamente igual que la primera vez que lo vio y de eso ya casi 20 años.
Una lagrima broto de Schuldin, hace cuanto que no lloraba, sus recuerdos, tenia de regreso su pasado, le dolía el recordar su pasado, pero solo en un punto le dolía, el recordar que durante diez años no estuvo, la persona que una vez fue su mundo.
-Por favor no llores, jamás e podido soportar el verte llorar, dijo Alessandro con una sonrisa en los labios, había recuperado a su niño.
-Tengo que irme, dijo Schuldin, y salió corriendo de la cafetería, estaba confuso, esos recuerdos, todo, recuperar una parte demasiado grande de su vida, en tan poco tiempo, era un golpe demasiado duro para él, tenia que pensar, fue directamente a encerrarse a su cuarto, necesitaba un rato a solas, tenia que aclararse a si mismo que era lo que sentía por Alessandro y por Brad, -Brad, Schuldin pensaba, se le había algo gracioso decirle así, tenia mas de una semana sin siquiera verle, le ¿Extrañaba?, ¿quizás?, con esos y muchos otros pensamientos se quedo dormido.