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Confusión
Era temprano por la mañana, el grupo de Schwarz tenia el fin de semana libre, incluido Crawford, así que el americano, no iría a trabajar, podía irse a donde quisiera pero conociéndolo, no tardaría mas de un par de horas en volver.
Las costumbres son hábitos difíciles de dejar, por eso en cuanto el sol asomo en el horizonte, el chico de lentes y cabellos negros, ya estaba con leyendo el periódico y bebiendo una taza de café, este veía las letras impresas pero no le prestaba atención, su mente estaba en otro lugar, estaba en el cuarto de Schuldin, no sabía si este había regresado en el transcurso de la noche y su orgullo no lo dejaba ir a verificar si estaba hay el pelirrojo.
-Hay, se quejo levemente Crawford, le había caído un poco de café hirviendo en la pierna, al intentar darle vuelta a la hoja del periódico, fue su error pero no podía de dejar de culpar a alguien mas, -Maldito Schuldin, todo esto es culpa tuya, por que no puedes salir de mis pensamientos, se quejaba mentalmente el americano, mientras limpiaba el café derramado.
-Schuldin, Schuldin, no me lo puedo sacar de la cabeza, grrrr, es el colmo conmigo, yo pensando en ese engreído, molesto, impertinente e intrometido pelirrojo, del cual no se nada desde ayer que se fue y que me muero de ganas por saber si esta en su habitación,, pensaba Crawford, bebió un poco mas de su café, necesitaba despejar su mente y la cafeína quizás fuera una buena solución. -¿Quizás debería ir a ver sí esta en su habitación?, ¿Pero para que?, se cuestionaba mentalmente a sí mismo y de la misma forma una parte de él le contesto, -Por lo que siempre has sabido y té molesta admitir, le extrañas por que le necesitas, él te saca de tus casillas, pero a la vez te trae alegría a tu día, si, muy a su singular forma, pero fíjate, no tiene ni una semana que a dejado de buscarte y ya lo extrañas como un loco y todo es por que lo..., y esta fue interrumpida, por otra parte de la confusa mente de Crawford, ...No te atrevas a decirlo, dijo esa parte del americano, pero la que había iniciado no se detuvo mas que unos segundos y lo grito lo mas alto que pudo, para que hasta el ultimo rincón de la cabeza del chico de los lentes lo escuchara. AMAS, si estas enamorado y como un loco, y estas tan loco que tu locura té a segado tanto que prefieres intentar mantenerte distante a decírtelo, por que somos cobardes
Los pensamientos y preocupaciones del americano se esfumaron cuando, Schuldin entro a la cocina, con toda el silencio y tranquilidad de un gato, iba vestido bastante bien, hasta cierto punto, sugestivo, pantalones ajustados a la cadera de color negro, una playera de cuello V del mismo color ajustada a su cuerpo también, su cabellera cepillada y sujeta a su nuca con una cinta blanca, -Buenos días Brad, dijo Schuldin.
-No se escucha como antes, parece dicha por costumbre, no tenia ese tinte vivo, ese aire de burla que me molestaba tanto, cuando me dice Brad, y me duele, me duele que me hable así, pensó Crawford, miro el atuendo del recién llegado, se notaba que este tenia planeado ir a algún lugar, -A ¿Donde fuiste anoche?, pregunto Crawford, utilizando su mejor fachada de indiferencia.
Schuldin volteo a verlo, -A ¿Qué viene esa pregunta?, no lo sé, pero creo es momento de jugar un poco como el viejo Schuldin, pensaba el pelirrojo, poniendo su mejor sonrisa malvada en la cara, -A ¿Qué viene esa pregunta Brad?, ¿Acaso me extrañaste?.
-¿Extrañarte?, no te vanaglories tanto, pero ayer desapareciste, antes de que la misión terminara, contesto a la agresión Crawford, con un reclamo por la falta de su compañero.
-En esto estas en un error, la misión terminaba con la destrucción de la evidencia, tú la destruiste la misión acabo, que té ayas tardado tanto en encontrar a Farfarello y venir a donde estaba, no es mi culpa, me canse de esperarlos y me marche.
-¡Tenias que estar hay!, Exclamo con frialdad Crawford, era la primera vez que discutía con Schuldin de algo serio, siempre eran por las mismas cosas sin importancia, ¿Qué por que molestaba a Nagi?, el ¿Por qué jugaba con la mente de Farfarello? ó ¿Por que le decía a él Brad?.
-A que viene el reclamo Crawford, yo puedo hacer lo que quiera en cuanto acabe la misión, y como a dije me fui en cuanto esta termino.
-Pudiste haber sido necesario.
-Ya me aburrió esto, no tengo ganas de estar escuchándote, tengo cosas mejores que hacer, Adiós, Schuldin se fue, antes de salir de la casa tomo su cartera y su gabardina blanca, no quería sufrir frío durante el día.
-Felicidades Crawford, te has dado cuenta que Schuldin te interesa que lo amas y en lugar de intentar llevar la fiesta en paz, solamente se te ocurre, reclamarle, donde rayos esta mi lógica cuando es necesaria, pensaba él americano molesto consigo miso.
-Buenos días, saludo Nagi aun medio adormilado, bostezo, se sentó en una silla junto a la mesa, esperaba alguna palabra de Crawford, pero no obtuvo ninguna por unos minutos, así que decidió mejor comenzar con lo que tenia planeado, se sirvo una taza de café, con ayuda de sus poderes psíquicos, después de darle un par de sorbos, volvió a hablar, -¿Y Schuldin?, pregunto, a un que le molestara el pelirrojo, quería saber donde estaba.
-Salió hace un momento, contesto Crawford, mirándolo asesinamente, contesto fríamente, estaba molesto, por haber discutido con Schuldin y necesitaba desquitarse con alguien y quien mejor que Nagi, después de todo, él tenia la culpa por recordarle a Schuldin ponerse en su camino cuando esta de malas.
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-Heme aquí, tan cambiado y confundido, ¿Por que tenia que recuperar mi pasado?, todo es tan confuso, ¿Dónde quedo el viejo Schuldin?, al que no le importaba jugar y utilizar a la gente, para después desecharlas como una envoltura de un caramelo, él cruel Schuldin, al que no le interesa nadie, y a hora, aquí estoy, actuando como una persona que no reconozco, acabo de discutir con Brad, esta vez si fue en serio, él estaba verdaderamente molesto por que me fui, ¿Quizás me quiera?, pensaba Schuldin, mientras caminaba por las calles de Tokio, ante el ultimo pensamiento no pudo evitar reírse, la gente lo miro extraño unos minutos, pero Schuldin dejo de reírse, y les sonrío y así todos regresaron a sus asuntos.
-Tengo que distraerme en algo, dijo Schuldin para si mismo, y por acto divino se encontró, justo enfrente de la Koneko no sumo ie (La Casa Donde Viven Los Gatitos), entro a la florería, una campanilla anuncio la entrada del alemán al local, este dio una rápida mirada al lugar, mientras se quitaba su gabardina, dentro de la florería había una temperatura agradable, los cuatro gatos integrantes de Weiss estaban atendiéndola, él primero en notar la presencia de Schuldin fue Omi, el cual muy disimuladamente llego hasta la caja registradora de la que se encargaba Ken y Youji estaba muy cerca haciendo un arreglo con rosas.
-Schuldin acaba de entrar en la tienda, dijo Omi en un susurro casi inaudible para sus dos compañeros, tomo una maceta cercana y se dirigió hasta el otro extremo del local para avisarle a Aya, el cual estaba de espaldas a todos, regando algunas plantas, Omi dejo la maceta junto a las que Aya estaba regando y dijo en un susurro solo para él líder de su grupo, -Schuldin esta en la florería.
-Si estoy en la florería, acaso no les da miedo, jajaja les dijo mentalmente Schuldin con burla a los 4 gatitos, mira a los chicos, y nota la reacción de cada uno de ellos, la de Omi es de seria preocupación al igual que la de Ken, Youji solo gruñe algo que no se entiende y Aya tiene su típica reacción ante casi cualquier cosa, no se inmuta, después de unos minutos de verlos, se canso y decidió prestarle mas atención a algo mas interesante, las flores y demás plantas, eran mas interesantes que los gatos, después de un rato, recorrió la florería con una calma exagerada, como si en verdad le interesara en lo mas mínimo estas.
-¿Qué hacemos Aya?, pregunto Omi.
-Estar alertas, dijo Aya con calma, mientras seguía regando las plantas, como si nada estuviera pasando Omi siguió su ejemplo, las actividades en la Koneko regresaron a su relativa normalidad.
Cerca de una hora después, para alegría de Schuldin, la campanilla del local anuncio la entrada de cuatro niños de entre 10 u 11 años, una niña de cabellos cortos castaños, con dos pequeñas colitas sujetas con unas ligas con bolitas rojas, unos grandes ojos color verde esmeralda, vestida, con mallas altas de color blanco y un vestido de color amarillo blanco y cintas, listones y moños a juego con sus mallas, otra niña de largos cabellos negro cenizo, peinados en una larga trenza, vestida similar a su amiga pero en un color violeta muy claro, un niño de cabellos castaños, vestido con pantalones café claro y una camiseta blanca, el ultimo niño de cabellos negros y gafas, vestido de un color azul marino muy oscuro, un grupo simpático de niños.
Él alemán, ya estaba planeando alguna estrategia, para acercarse a los niños, ya que no se lo ocurría una mejor cosa que hacer, y vagar por toda la ciudad sin hacer nada, no entraba en los planes, para ese día, quería distraerse, no sumergirse en sus pensamientos, así que espero unos minutos pacientemente a ver si de mera casualidad se deba ala oportunidad e un acercamiento común y casual, y justo como él lo deseaba, la niña de cabellos castaños, se tropezó con una maceta y se le callo su bolsa, muy cerca de él, Dios debía querer mucho a Schuldin ese día.
La bolsa de la niña, se abrió y de esta salió, un panfleto acerca de una muestra internacional de chocolate, muy cerca de hay, también un monito de peluche amarillo, con alas blancas, Schuldin se agacho y recogió las cosas y se las regreso a la niña.
-Ten cuidado, dijo Schuldin amablemente y con una sonrisa cálida en el rostro, él ver ese rostro tan lindo con semejante sonrisa, ruborizo a la niña, esto solo logro que los cuatro floristas se asombraran, la niña de cabellos negros sacara de alguna misteriosa parte una cámara de video y comenzara a filmar a su amiga, el de cabellos castaños se molestara y el de cabellos negros solo sonriera.
-Gracias, dijo la pequeña.
-De nada, contesto Schuldin y para hacer algo de conversación, se le ocurrió preguntar por el muñeco de felpa, -Es bonito tu muñeco, ¿Tu lo hiciste?.
-Haa, este, la pequeña se puso nerviosa, -No, a Kero lo hizo alguien más.
-Así que se llama Kero, mucho gusto Kero, yo soy Schuldin, se presento el alemán, al monito de peluche, que asombrosamente tenia unas gotitas de sudor en la cara, -Y dime Kero, ¿Cómo se llama, tu linda amiga?.
-Sakura Kinomoto, mucho gusto señor Schuldin, se presento la pequeña, sus otros amigos se presentaron, como Tomoyo Daidoji, Shaoran Li y Eriol Hiragisawa, la conversación se hizo entre ellos, para aun mas asombro de los gatos, Schuldin se gano la confianza de los niños en solo un momento y un poco de sus poderes, lentamente dirigió su conversación al panfleto que había visto, así que después de un rato, decidieron ir todos a la muestra internacional de chocolates, en compañía del alemán, antes de irse, Schuldin se paso muy cerca de Youji, le arrebato un par de rosas blancas, que iba a colocar en el arreglo que estaba haciendo, eso molesto al chico y estaba a punto de enterrarle las tijeras que traía en la mano al molesto de Schuldin, pero fue detenido milagrosamente por Ken, el cual se encargo de cobrarle las flores.
Le entrego una a Sakura y la otra a Tomoyo, y se marcharon de la florería muy tranquilos, dejando a los chicos de Weiss, confundidos, y sin saber que hacer, ante las extraña y al parecer impredecible forma de actuar de Schuldin, y para aumentar su desconcierto se había ido con esos niños, pero se olvidan de todo, después de todo Schuldin no es de los que acecinan a niños solo por gusto, ¿O si?.
El resto de la mañana y la tarde, la paso en compañía de Sakura y sus amigos, disfrutando de la alegre compañía de los niños, sin saber por que se sentía bien, las conversaciones sin mucha importancia, le hacina distraerse de todo, y le pareció muy ver como Tomoyo filmaba a Sakura todo el tiempo, se sentía como un niño, comiendo chocolate, andando entre sus pequeños amigos, simplemente se sentía tan fuera de si, que no se dio cuenta de ello, hasta que los 4 niños se habían marchado, que él, Schuldin, había estado divirtiéndose con niños.
Después de pensar mucho el asunto, de haber pasado un rato agradable con niños, decidió no prestarle atención, después de todo, quizás no podría regresar a ser él viejo Schuldin, se sonrío ante ese pensamiento, ya que no le parecía tan mala idea después de todo, sus recuerdos, la recuperación de su pasado ya no le pesaba, le era agradable, recordar a Alessandro, él ya no sentirse mal por la muerte de Esmeralda, extrañamente en su cabeza a hora todo tenia sentido, a hora si tenia ganas de regresar a casa, dormir un buen rato, tranquilo, sin preocupaciones, ya que por fin había aclarado su mente.
 
 
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