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Sistema de Inteligencia Weiß: Plantas Insumisas
Seele Verbindet (Almas Gemelas)...parte 5
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Seele Verbindet
(Almas Gemelas)
Parte 5: La Noche
 
Abrió los ojos de golpe, y la luz brillante de la mañana lo cegó de forma tal que tuvo que cerrarlos de nuevo. La cabeza le dolía muchísimo y su mente era un mar desordenado de imágenes.
No encontraba un solo recuerdo del cual asirse para saber que estaba pasando.
 
-Como te sientes, Khalil?
 
Khalil...ese nombre era...suyo...Khalil...si, ahora todo se aclaraba un poco. Anoche había ido a otro laboratorio clandestino para extraer mas datos...con quien había ido? Ah, sí...Weiß. Con Ran,  específicamente...luego...apareció...
Schwarz...Schuldig, el pelirrojo, se metió a su mente sin avisar ni pedir permiso y le había causado este terrible estado parecido a una horrenda cruda.
 
-Contesta, Khalil...como te sientes?
 
Khalil abrió los ojos de nuevo, lentamente. La luz le lastimó los ojos, y su vista estaba nublada. Distinguió pelo rojo...Ran? No...la voz era otra...otra voz...la de...
 
-Tu!?- Khalil se sentó de golpe y miró incrédulo a Schuldig, quien estaba de pie junto a la cama.
-Buenos días, koneko...
-Donde estoy? Que diablos quieres?- La mirada violeta de Khalil se fijó friamente en los ojos verdes del alemán.
-Calmate...tienes suerte de que Crawford no haya querido encerrarte en un closet o algo así. Digamos que lo convencí con mis...encantos...Vieras que satisfecho quedó anoche con mis 'argumentos'?
-A mi eso me importa un comino. Que diablos quieres?
-En este momento o para después?
-Que?
-En este momento quiero...quiero...- Schuldig bajó la mirada lentamente por el cuerpo de Khalil y la fijó entre las piernas de este. Khalil siguió con la mirada la trayectoria de los ojos de Schuldig y en ese momento se dio cuenta de que estaba completamente desnudo. Rápidamente, jaló las sábanas de seda blanca para cubrirse hasta el cuello.
-Estás loco, maldito pervertido!?
Schuldig le sonrió traviesamente. -No creas que no estuve tentado...pero creo que es mas divertido cuando mis amantes gritan de placer. Si no, mejor busco un muñeco inflable.-
-Si lo que quieres es que te de información sobre Weiß, mejor mátame ya para ahorrarte problemas.
-No quiero eso...quiero...mas bien, Crawford quiere...que los Weiß vengan aquí para acabarlos en nuestro territorio.
-No son idiotas. No van a venir.
-Eso crees?- Schuldig soltó una carcajada. -El primero que va a venir aquí es Fujimiya Jr. No va a dejar que su gato esté en manos de sus enemigos...menos sabiendo cuanto disfruto tener nuevos amantes...
La puerta se abrió. -Schu...Crawford quiere hablarte. Ahora. Yo me quedo con él.- Nagi entró a la habitación y cerró la puerta tras de él.
-Diablos...de acuerdo. Nos vemos luego, koneko!- Schuldig salió de la habitación.
Khalil miró a Nagi. -Me llamo Nagi, si es lo que querías saber.- Khalil no respondió. -Toma, esta es tu ropa. Tu arma está lo suficientemente lejos de tu alcance, así que ni la busques.
Khalil tomó la ropa. -No voy a salir para que te vistas. Ni me voy a dar la vuelta. Tengo que vigilarte...- Nagi se encogió de hombros. -Calma, el único ninfómano de aquí es Schu.-
Khalil no pudo evitar sonreir ante el comentario de Nagi.
***
 
-Oh, vamos, Brad! No seas así!
-No me llames Brad. Y no hay discusión. El gato se va a otro cuarto que no sea el tuyo. No quiero que pierdas el tiempo teniendo sexo con él.
Schuldig sonrió. -Vamos, Brad...no me digas que no se te antoja que tu y yo vayamos con el koneko y...
-No, no se me antoja nada. Haz lo que te digo. Sácale todo lo que puedas y ven después a decirme lo que tengas. Es todo.
 
Crawford regresó a su trabajo en la computadora.
 
Schuldig suspiró. |Vamos, bebé...no me digas que no sería divertido que nos  encarguemos del koneko esta noche...tu y yo...|
|Primero haz lo que te dije y luego veré si me interesa un menage a trois...entendiste?|
|De acuerdo.|
****
 
-Así que Schwarz se lo llevó...eso no es bueno. Nada bueno...- Manx se cruzó de brazos.
-Manx...tenemos que encontrarlo lo más pronto posible...- Aya miró a la agente de Kritiker con los ojos llenos de preocupación.
-Lo haremos. Cuando sepamos donde está, ustedes mismos irán a sacarlo. Pero por ahora, esperen con calma.-
Aya se levantó del sillón, furioso. -Calma! Quieres que tenga calma! Sabiendo que Khalil está con Schwarz!-
-Aya-kun...ten calma. Manx ya nos dijo que van a rastrearlo...- Omi trató de tranquilizar al pelirrojo.
-De nada nos servirá no tener la cabeza fría.- Yoji posó su mano sobre el hombro de Aya. -Sé cuanto lo amas y sé que quieres que esté de regreso. Pero ahora tienes que pensar con la cabeza...no con el corazón.-
 
Aya miró fijamente a Yoji. -Pensé que eras homofóbico, Kudou.-
Yoji se encogió de hombros. -Por ahí dicen que el amor es siempre amor. Ahora calmate y no salgas como demente tras Schwarz.-
-Cuando sepamos donde está les traeré el reporte. Ya me voy...Por ahora tengan paciencia.
 
Manx subió las escaleras y se fué.
 
Los cuatro Weiß se quedaron en el sótano.
****
 
Schuldig no sabía que decir. Conocía a muchos malos que habían hecho cosas horribles, pero...uno de los buenos...también? A Crawford le había interesado mucho. Y a Farfarello también...esto si que lastimaba a Dios...
 
Khalil yacía en el piso del cuarto, y todo su cuerpo temblaba por los profundos sollozos. -No tenías derecho...-
 
A Schuldig se le ocurrió una idea. -Bueno...digamos que yo sé cosas de tí que no quieres que le diga a Ran, no? O a otro de los Weiß, en todo caso. Hagamos un trato...tu te portas bien conmigo y yo me callo la boca...si no, pues le cuento todo a tu amante. Así de fácil.
-No va a creerte. Aunque le digas la verdad no va a creerte. Eso solo lo creería si yo se lo dijera.
-Pero no se lo vas a decir. Yo sí...así que sé bueno conmigo.
 
El chico de pelo negro miró con desprecio a Schuldig. -Primero muerto que acostarme contigo.-
Schuldig se sonrió. -No le decías lo mismo a tus clientes en Europa...-
 
Khalil se paró de la cama. -CÁLLATE!- Khalil levantó el puño derecho para golpear a Schuldig, pero este se movió más rápido y le soltó una bofetada que lo tiró de nuevo al piso.
 
-No intentes eso de nuevo...entendiste?
 
La puerta se abrió y Crawford entró.
 
-Mira nada más...el gato no es lo que parece...- Crawford se paró junto a Schuldig.
-No los van a atrapar. Los Weiß son más listos que ustedes. Por mucho.
-Eso crees, Khalil?- Crawford se quitó la corbata. -Nosotros mandamos aquí. Así que ya sabes que tienes que hacer si no quieres que les demos todo tu historial a tus amigos gatos...-
Khalil miró con recelo a Crawford. -Haz lo que quieras. Me vale.-
-Eso no es cierto...tu lo sabes...-Schuldig puso cara de inocente. -Veamos...tu historial es largo y complejo...
Khalil se sentó en la cama. -No...por favor...no quiero oirlo. Es suficiente con recordar lo que he hecho.-
-Si no quieres que él siga...ya sabes que hacer...- Crawford se quitó los lentes.
 
Khalil trató de respirar profundo, pero se le hizo un nudo en la garganta. Sintió como las manos de Schuldig comenzaron a desvestirlo. -Vas a disfrutar esto, koneko...y mucho...
***
Crawford se empujaba a si mismo entre las piernas abiertas de Khalil. Schuldig miraba atentamente, mientras se acariciaba a si mismo.
-Que tal, Brad? No te dije que era buena idea?- Schuldig se inclinó para besar el cuello de Khalil. -Y tu, gatito...no te dije que ibas a disfrutarlo mucho?-
 
Khalil no contestó.
 
Crawford y Schuldig se dedicaron a hacer lo que quisieron. Mientras, Khalil guardó silencio y obedeció todo lo que ellos le dijeron. Aún así, esto no era garantía de que no le dijeran algo de su pasado a Ran.
***
 
Khalil no se había movido desde que Crawford y Schuldig se habían ido. Se sentía mal. Igual que como se sentía siempre que un cliente se iba, en el burdel en el trabajó en Grecia.
 
Cúantas veces había hecho esto? Difícil saberlo. Después de que se escapó del laboratorio de Takatori en Dinamarca, había tenido que esconderse. No sabía hacer nada. Era un chico de clase alta, siempre había vivido en un mundo donde él daba las órdenes a sirvientes. Pero ahora estaba solo, y siendo perseguido por los hombres de Masafumi. No podía pedir un trabajo relativamente decente porque no tenía papeles y además así hubiera sido más fácil que lo encontraran. Lo único que encontró fue la prostitución. En Grecia, cada noche, el local ofrecía chicos de entre quince y veinte años a todo aquel que podía pagar. Cada noche, Khalil tenía uno o dos clientes. Cada
noche, al terminar, Khalil quería morirse. Quería desaparecer para que nadie nunca se enterara de que era un...un...
 
La puerta del obscuro cuarto se abrió. Khalil contuvo la respiración.
 
-Soy yo...Nagi. Vine a ver si estás bien.
-No creo que te importe.
-Pues...bueno...digamos que...
-Déjame.
-Es acaso tan horrible lo que ocultas? Tánto para aceptar hacer esto?
-Que? Crawford y Schuldig no te han contado nada?
 
Nagi se hincó en el suelo, junto a Khalil. Luego lo cubrió con una cobija. Khalil se sorprendió.
-Que haces?
-Crawford nos prohibió tomar cosas del closet de la ropa limpia para traertelas. Tuve que quitar mi cobija.
-Pero...
-Hace frio en esta casa. Especialmente en este cuarto.
Khalil se sentó. -No entiendo...Porqué...haces esto...?
Los ojos de Nagi lo miraron sin expresión. -No sé. Ah...te traje algo de comer.- Nagi se levantó y caminó hacia la puerta. Tomó la charola y luego la puso junto a Khalil. -Y mejor cómetelo mientras esté caliente. Además...no quiero ver que tiré a la basura la mitad de mi ración.-
-Por qué demonios haces esto? No se supone que debas tratarme bien.
Nagi se sonrojó levemente. -Yo...bueno...-
|Naoe...que diantres haces? Crawford quiere verte...|
|Ya voy, Schuldig...|
-Tengo que irme.- Nagi se dio la media vuelta y caminó hacia la puerta.
-Gracias.
-Que?
-Gracias, Nagi.
 
Nagi volteó para ver a Khalil. Una tierna sonrisa se le escapó. -De nada!-
|Nagi...apúrate...Bradi está comenzando a enojarse...|
|YA voy...|
 
-Oyasumi, Khalil...
-Oyasumi, Nagi.
 
Nagi salió de la habitación y cerró la puerta con llave. Khalil miró el plato. Nagi le había dado la mitad de su ración? Nagi no era como Schuldig o Crawford. Como diablos estaba metido con esas ratas?
******
Ende Teil 5